Esta semana, una nueva investigación nos acerca un paso más a comprender cómo se regula el BDNF. Los científicos han demostrado que el lactato (la molécula que los músculos producen cuando arden durante entrenamientos intensos) podría ser el mensajero molecular clave que activa el flujo del BDNF.
En otras palabras, la misma incomodidad causada por el "ardor muscular" que nos hace querer dejar de hacer ejercicio puede ser una fuente de motivación para seguir adelante, ya que indica que las proteínas que desarrollan el cerebro están bombeando.
De "quemazón de ácido láctico" a fertilizante cerebral
Cuando se hace ejercicio de alta intensidad, los músculos demandan más energía de la que el oxígeno puede proporcionar. Normalmente, la glucosa se descompone en piruvato y se procesa con oxígeno para producir ATP, la moneda energética del cuerpo. Pero cuando el oxígeno es limitado, el cuerpo cambia a la glucólisis anaeróbica para seguir produciendo energía.
En este estado de oxígeno limitado, el piruvato se convierte en lactato, lo que permite que continúe la producción de ATP. Aunque menos eficiente que el metabolismo aeróbico, esta vía permite que los músculos sigan trabajando durante sprints, levantamiento de pesas u otras actividades extenuantes.
A medida que aumenta la intensidad del ejercicio, el lactato se acumula en los músculos y el torrente sanguíneo más rápido de lo que puede eliminarse. El umbral de lactato es un punto de inflexión que indica que se ha entrado en la zona anaeróbica. La consiguiente quema muscular indica que el cuerpo está satisfaciendo sus necesidades energéticas con lactato.
La sensación de ardor muscular es una señal fisiológica de que el lactato circula por el torrente sanguíneo. Investigaciones recientes demuestran que el lactato no solo alimenta los músculos, sino que también desencadena la liberación de BDNF, lo que promueve la neurogénesis y fortalece las redes neuronales mediante la neuroplasticidad.
La neurociencia de sentir la quemazón
En un nuevo estudio publicado en Frontiers in Cellular Neuroscience (Röja et al., 2025), investigadores de la Escuela Sueca de Ciencias del Deporte y la Salud reclutaron voluntarios sanos. En lugar de pedirles que hicieran ejercicio, el equipo administró a los participantes infusiones intravenosas (IV) de lactato de sodio. Estas infusiones simularon los niveles de lactato en sangre que se observan típicamente después de entrenamientos de alta intensidad.
A los 15 minutos de la infusión intravenosa de lactato, los niveles de pro-BDNF (el precursor del BDNF maduro) aumentaron significativamente y se mantuvieron elevados durante dos horas. Como explican los investigadores:
"Los datos actuales respaldan la idea de que el lactato es una molécula implicada en la regulación del metabolismo del BDNF en humanos".Curiosamente, la infusión no aumentó el BDNF maduro, la forma más directamente relacionada con la neuroplasticidad, la neurogénesis y el fortalecimiento de las conexiones sinápticas. Este matiz muestra que, si bien el lactato es un mensajero clave, podría no ser la clave. Aunque la infusión de lactato aumentó el pro-BDNF, la forma madura que impulsa el fortalecimiento sináptico probablemente requiere todo el espectro de señalización inducida por el ejercicio.
Por qué es importante
Los últimos hallazgos (2025) sobre el lactato y el BDNF circulante revelan nuevas maneras en las que el ejercicio beneficia al cerebro. El ardor muscular no se limita a lo que se siente de cuello para abajo; es una señal que recorre todo el cuerpo de que los factores de crecimiento circulan por el torrente sanguíneo, lo que contribuye al desarrollo de cerebros más grandes.
¿La conclusión? El ejercicio sigue siendo una de las maneras más efectivas de aumentar el BDNF maduro circulante. El ardor muscular envía una señal molecular que activa las vías de crecimiento cerebral. Usar el conocimiento de estos beneficios cerebrales como incentivo para superar el ardor puede fortalecer la resiliencia y hacer que los entrenamientos difíciles sean más fáciles de afrontar.
Recuerda: Perseverar en una sesión extenuante de entrenamiento de fuerza o entrenamiento a intervalos de alta intensidad (HIIT) fortalece tanto el cuerpo como el cerebro.
Conclusiones prácticas
Aquí tienes algunas maneras con respaldo científico para estimular la liberación de BDNF a través del ejercicio:
- Acepta el ardor. Esa sensación significa que el lactato está aumentando y que se está activando la maquinaria de crecimiento de tu cerebro.
- Aumenta la intensidad. Incorpora sesiones cortas e intensas de HIIT a tu rutina semanal.
- Piensa a largo plazo. Superar las molestias a corto plazo fortalece tu cerebro a largo plazo.
Para quienes no pueden hacer ejercicio intenso debido a una enfermedad o limitaciones de movilidad, esta investigación apunta a posibles estrategias terapéuticas. Aprovechar el papel del lactato en la estimulación del BDNF maduro podría algún día favorecer la salud cerebral en personas con demencia, depresión clínica o deterioro cognitivo relacionado con la edad.
La moraleja es simple: sigue moviéndote y, si puedes, esfuérzate un poco más. Cuando tus músculos empiezan a quemar, estás estimulando la liberación de neurotrofinas que rejuvenecen el cerebro. El ardor que experimentas no solo desarrolla músculo, sino que también hace que tu cerebro sea más grande y fuerte.
Descargo de responsabilidad: Siempre consulta con un proveedor de atención médica antes de comenzar una nueva rutina de ejercicios, especialmente si implica entrenamientos de alta intensidad que son más vigorosos que tu nivel de actividad actual.




Comentario: Es importante resaltar que esto no se trata de ejercicio aeróbico prologado conocido como 'cardio', puesto que este no es tan beneficioso como el que se conoce como HIIT (High Intensity Interval Training) o entrenamiento de alta intensidad por intervalos.
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