Traducido por el equipo de SOTT.net

Costa Rica se enfrenta a otra semana difícil, ya que las persistentes lluvias torrenciales azotan nuestro país, provocando inundaciones generalizadas, deslizamientos de tierra y trastornos en la vida cotidiana. Este mes de octubre, la temporada de lluvias está siendo muy intensa, y las comunidades de Guanacaste y el Valle Central son las más afectadas.
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Las familias se apresuran a ponerse a salvo, las carreteras se vuelven intransitables y las autoridades instan a la precaución ante la crecida de las aguas. La situación pone de relieve los retos que plantea un mes más lluvioso de lo habitual, impulsado por patrones atmosféricos que no parecen tener un final rápido.

En Guanacaste, Nicoya destaca como una de las zonas más afectadas. Las inundaciones anegaron zonas como Curime, San Martín, Fortuna, Sámara y Qiriman, donde el río Potrero se desbordó y aisló a decenas de familias. Los vehículos fueron arrastrados por las corrientes y las carreteras de acceso se derrumbaron bajo la presión.

En la cercana Carrillo, Filadelfia sufrió fallos en el sistema de alcantarillado, mientras que Cuajiniquil, en La Cruz, tuvo que hacer frente al desbordamiento de ríos y arroyos que bloquearon las carreteras. Los informes de Nosara y Hojancha muestran un caos similar, con precipitaciones totales que alcanzaron los 151 mm y 96 mm en solo unas horas ayer. Los deslizamientos de tierra derribaron árboles y los arroyos se desbordaron, dejando viviendas aisladas y comunidades en vilo.