Traducido por el equipo de SOTT.net

Los datos de los CDC y la FDA revelan una señal de seguridad muy significativa en relación con la polimialgia reumática, una enfermedad inflamatoria autoinmune que provoca dolor muscular intenso y rigidez debilitante.

PMR COVID-19
Un nuevo estudio titulado «Asociación entre la vacunación contra la COVID-19 y la polimialgia reumática: una revisión y un informe de serie de casos» muestra una potente señal de seguridad que vincula la vacunación contra la COVID-19 con la polimialgia reumática (PMR), un trastorno inflamatorio autoinmune debilitante caracterizado por un dolor muscular intenso y una inflamación sistémica.

El artículo ha sido redactado por el Dr. Erik Nilssen, el Dr. James Thorp, Claire Rogers, Kirstin Cosgrove, el Dr. Steven Hatfill, el Dr. Drew Pinsky, la Dra. Kelly Victory, el Dr. Alejandro Díaz-Villalobos, Nicolas Hulscher (yo mismo) y el Dr. Peter A. McCullough.

En nuestro análisis, examinamos los informes del Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS) de los CDC/FDA y detectamos un aumento desproporcionado y llamativo de los casos de PMR tras la vacunación contra la COVID-19 en comparación con otras vacunas. También describimos tres casos clínicos de polimialgia reumática observados recientemente en la práctica médica tras la vacunación contra la COVID-19 o la exposición a la proteína espiga.

La polimialgia reumática afecta principalmente a adultos mayores de 50 años y puede provocar en los pacientes un dolor incapacitante en hombros, cuello y cadera, una rigidez matutina intensa, fatiga y marcadores inflamatorios elevados. Muchos pacientes requieren un tratamiento prolongado con corticosteroides para controlar los síntomas.

Se detecta una señal de seguridad masiva en la base de datos de vacunas de EE. UU.

Analizamos los informes del Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS) de los CDC/FDA correspondientes al periodo 1990-2026 e identificamos:
2.227 casos de polimialgia reumática notificados tras la vacunación contra la COVID-19

233 casos tras la vacunación contra la gripe

526 casos tras todas las demás vacunas combinadas
Tras ajustar los datos en función del tiempo de disponibilidad de las vacunas, la señal de seguridad se hizo evidente.

La razón de probabilidades a lo largo del tiempo (ORt) para la PMR tras la vacunación contra la COVID-19, en comparación con la vacunación contra la gripe, fue:

69,4 (IC del 95 %: 51,4-93,6, p < 0,0001, Z = 27,7)

Cuando se comparó la vacunación contra la COVID-19 con todas las demás vacunas combinadas, persistió una señal igualmente fuerte:

30,7 (IC del 95 %: 23,1-40,8, p < 0,0001, Z = 23,6)

Para contextualizar, las autoridades reguladoras definen una señal de seguridad de una vacuna como una medida de desproporcionalidad ≥ 2.

Estos hallazgos superan ese umbral en más de un orden de magnitud, lo que indica una asociación inusualmente fuerte entre la vacunación contra la COVID-19 y los casos notificados de polimialgia reumática.

Las puntuaciones Z extremadamente elevadas — entre 23 y 27 desviaciones estándar por encima de los valores esperados — indican que la probabilidad de que esta señal se produzca por casualidad es extraordinariamente pequeña.

Casos clínicos reales

Además del análisis de la base de datos, describimos tres casos clínicos observados en la práctica clínica.

Caso 1
Un médico de 51 años, sin antecedentes de enfermedad, desarrolló una PMR grave con marcadores inflamatorios elevados y niveles extremadamente altos de anticuerpos contra la proteína Spike, que superaban las 21.000 U/ml.

Caso 2
Un hombre de 65 años desarrolló un dolor debilitante en el hombro y la cadera tras recibir dos dosis de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer. Necesitó un tratamiento prolongado con esteroides.

Caso 3
Un médico de 59 años desarrolló PMR dos semanas después de su segunda dosis de la vacuna, lo que requirió años de tratamiento antes de alcanzar la remisión.

La proteína espiga podría desencadenar inflamación autoinmune

Proponemos que la exposición a la proteína espiga podría iniciar vías autoinmunes capaces de producir enfermedades musculoesqueléticas inflamatorias. Los posibles mecanismos incluyen:
Mimetismo molecular entre la proteína espiga y el tejido humano

Activación de los receptores Toll-like (TLR7 y TLR9)

Activación inmunitaria Th17

Cascadas inflamatorias impulsadas por la IL-6
Estas alteraciones inmunitarias pueden provocar bursitis, sinovitis e inflamación sistémica, características de la polimialgia reumática.

La polimialgia reumática no es un efecto secundario menor. Los pacientes pueden experimentar:
dolor muscular intenso y rigidez

inflamación sistémica

fatiga crónica

dependencia a largo plazo de los esteroides

recaídas que duran años
Dado que la PMR afecta principalmente a adultos mayores, puede atribuirse erróneamente al envejecimiento o a una enfermedad degenerativa, lo que podría enmascarar los desencadenantes relacionados con la vacuna.

Nuestros hallazgos subrayan la necesidad de una mayor vigilancia clínica de la polimialgia reumática tras la vacunación contra la COVID-19, así como que las investigaciones futuras den prioridad a la detección directa de la proteína espiga y a una mejor monitorización de las complicaciones musculoesqueléticas.

Estudios como este requieren mucho tiempo, análisis de datos y colaboración. La Fundación McCullough está llevando a cabo más investigaciones sobre los daños causados por las vacunas que nuestras agencias gubernamentales, a pesar que estas cuentan con una financiación de miles de millones de dólares.