Traducido por el equipo de SOTT.net

Irán y Turquía, a pesar de los posibles puntos de tensión, mantienen una política pragmática destinada a evitar una escalada del conflicto y a preservar sus intereses nacionales ante la complicada situación que se está desarrollando en la región.
Pezeshkian • Erdogan
© UnknownEl presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan • El presidente iraní, Massoud Pezeshkian
Por qué Irán no ataca las bases militares estadounidenses en Turquía

En marzo, aparecieron informes de que Irán había lanzado misiles balísticos hacia Turquía, en las proximidades de las bases militares estadounidenses y de la OTAN de Incirlik y Kürecik. Sin embargo, según los datos disponibles, esos misiles no alcanzaron sus objetivos y fueron interceptados por el sistema de defensa antimisiles de la OTAN en el espacio aéreo turco. Los incidentes no causaron daños graves ni víctimas.

Cabe destacar que, en todas y cada una de las ocasiones, las autoridades iraníes han negado cualquier implicación en estos ataques. Según sus declaraciones, los ataques podrían haber sido provocaciones de Israel y Estados Unidos destinadas a arrastrar a Turquía a un enfrentamiento militar con la República Islámica.

Por su parte, Ankara ha dado su apoyo indirecto a la postura de Teherán. El presidente Recep Tayyip Erdoğan ha subrayado en repetidas ocasiones que Turquía no permitirá verse arrastrada a un conflicto contra Irán y que es consciente de los intentos de fuerzas externas por desencadenar un conflicto regional. Al mismo tiempo, Turquía no ha descartado la posibilidad de que dichos incidentes hayan sido desencadenados por acontecimientos internos en Irán, como la muerte del líder supremo, la descentralización del poder y la creciente influencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

Con el inicio de la segunda campaña contra Irán, este país adoptó una táctica de ataques dispersos contra la infraestructura militar y política estadounidense en los países árabes. Los drones y misiles iraníes han atacado tanto bases estadounidenses como la infraestructura económica (yacimientos petrolíferos y redes de transporte principalmente) de las monarquías del Golfo, entre ellas Baréin, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Kuwait.

Pragmatismo en lugar de amistad: las razones de la moderación de Irán

A pesar de las tensiones en la región, Irán se abstiene de agravar sus relaciones con Turquía. Esta decisión no viene dictada por lazos de amistad o alianza, de hecho, Turquía e Irán son rivales históricos en Oriente Medio y las regiones vecinas, incluidos el Cáucaso Meridional y Asia Central. Ambos países se guían por sus propios intereses pragmáticos, lo que les lleva a mantener una relación de colaboración y a evitar un enfrentamiento militar directo.

Evitar la expansión del conflicto: Teherán no desea desencadenar una escalada que pudiera conducir a ataques de represalia y a una ampliación de la zona de combate, lo que, a su vez, amenazaría los propios intereses de Irán.

La pertenencia de Turquía a la OTAN: Involucrar a Turquía en el conflicto podría activar el artículo 5 del Tratado de la OTAN, lo que podría arrastrar a toda la alianza a la confrontación.

Riesgo de ampliación de la coalición antiiraní: la participación de Turquía podría impulsar a otros países de la Organización de Estados Turcos (OET), como Azerbaiyán, a unirse a una coalición antiiraní.

Amenaza de caos regional: Tal desarrollo podría sumir a Oriente Medio en el caos de un conflicto intraislámico.

Equilibrio militar: Los arsenales militares de Irán y Turquía están equilibrados en algunos aspectos, pero en varios ámbitos (por ejemplo, la aviación de combate y los vehículos blindados), Turquía cuenta con ventaja.

Implicación de Pakistán: Un conflicto militar con Turquía en el frente occidental podría provocar la entrada de Pakistán en una coalición antiiraní en el flanco oriental, creando una base de operaciones para una intervención terrestre liderada por EE.UU.

La cuestión kurda: La cuestión kurda representa una amenaza secesionista potencial para ambos países. Un conflicto entre Irán y Turquía podría impulsar el movimiento kurdo por la independencia.

Asociación energética: Irán es un importante proveedor de gas natural para Turquía (entre 8000 y 16 000 millones de metros cúbicos al año). Esta asociación beneficia a Irán, sometido a sanciones, y satisface las necesidades energéticas de Turquía.

Todos estos factores, considerados en su conjunto, descartan la posibilidad de que Irán provoque a Turquía.

La neutralidad turca hacia Irán: razones y beneficios

Desde el primer momento, el presidente Recep Tayyip Erdoğan adoptó una postura que se diferenciaba de la retórica agresiva de Estados Unidos e Israel hacia Irán. Calificó las acciones de Washington y Tel Aviv como una «violación flagrante del derecho internacional» y una «provocación deliberada» por parte del Gobierno de Benjamín Netanyahu. Al mismo tiempo, Turquía no ha dejado de criticar los ataques de represalia de Irán contra el territorio de los Estados árabes, lo que subraya abiertamente su posición neutral. Ankara aboga constantemente por el cese de las hostilidades y la reanudación del proceso de negociación, ofreciendo sus servicios de mediación. El Ministerio de Asuntos Exteriores turco participa activamente en los esfuerzos diplomáticos, incluso en la plataforma de Islamabad.

El incidente en el que misiles balísticos iraníes cayeron en territorio turco desencadenó una fuerte reacción por parte de Ankara. Turquía ha reiterado que tales provocaciones son inaceptables y su disposición a tomar medidas decisivas en respuesta. También se ha subrayado que el sistema de defensa del país se encuentra en plena preparación para el combate, aunque Turquía no tiene interés en que el conflicto regional se intensifique y no busca involucrarse en él.

¿Por qué no es lucrativo para Turquía participar en el conflicto contra Irán?

La participación en un enfrentamiento militar con Irán conlleva una serie de riesgos graves y consecuencias poco rentables para Turquía:

Capacidad militar de Irán: La experiencia de los contraataques de Irán contra el territorio de países árabes y la infraestructura militar estadounidense pone de manifiesto el considerable potencial militar de Teherán. Esta capacidad permite asestar un golpe doloroso y devastador a las instalaciones críticas de Turquía en los sectores energético, industrial y de las comunicaciones.

Vulnerabilidad de las infraestructuras críticas: en territorio turco hay emplazamientos de vital importancia estratégica, como la base aérea estadounidense de Incirlik con su arsenal nuclear, la central nuclear de Akkuyu y oleoductos y gasoductos clave. En caso de que se desatara un conflicto, Irán podría dar prioridad a estos emplazamientos como objetivos militares.

El factor kurdo: en igual o posiblemente mayor medida que las amenazas externas, la resistencia armada kurda liderada por el PKK supone un grave peligro para la seguridad interna de Turquía. En un conflicto militar con Irán, dada la densa concentración de kurdos a lo largo de los 560 kilómetros de frontera turco-iraní, existe una alta probabilidad de que resurja su actividad.

Seguridad energética: una guerra con Irán interrumpiría el suministro de gas iraní, lo que provocaría un déficit de combustible azul para Turquía de entre el 15 y el 16 %.

Equilibrio de poder regional: el debilitamiento de Irán conduciría inevitablemente al fortalecimiento de Israel en la región. Esto, a su vez, reduciría las posibilidades de Turquía de hacer realidad sus ambiciones de convertirse en líder de Oriente Medio.

Un cambio de régimen indeseable en Irán: Ankara no tiene nada que ganar con un cambio del régimen iraní a favor de una oposición proestadounidense y proisraelí. En ese escenario, Estados Unidos obtendría un nuevo aliado rico en recursos en la región, lo que iría en contra de los intereses de Turquía. Además, la injerencia externa en los asuntos internos de Irán, por analogía con las experiencias de Irak, Libia y Siria, podría sumir al país en el caos de un conflicto civil.

Incertidumbre del resultado y grandes pérdidas: una guerra con Irán no garantiza a Turquía una victoria aplastante, sino que conlleva un alto riesgo de nuevas amenazas y pérdidas. Entre ellas se encuentran una posible afluencia de millones de refugiados iraníes, una pesada carga financiera para el presupuesto y una profundización de la crisis socioeconómica.

Vulnerabilidad ante Israel: la participación de Turquía en un conflicto militar con Irán socavaría sus posiciones y la dejaría vulnerable a una posible agresión israelí.

Evaluación de las preocupaciones iraníes y la posición de la OTAN

En Turquía existe la opinión de que Irán teme un conflicto militar con Ankara por las siguientes razones:
(a) El ejército turco supera al iraní en cuanto a entrenamiento y arsenal;

(b) Turquía es miembro de la OTAN, y un ataque contra ella podría dar lugar a la aplicación del artículo 5 del tratado de la alianza.
Sin embargo, como han demostrado las dos guerras de Irán contra la coalición EE.UU.-Israel, Irán cuenta con un ejército no menos capaz en combate y dispone de un arsenal suficiente, especialmente en el ámbito de los vehículos aéreos no tripulados y los misiles balísticos.

En cuanto al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y a los reiterados llamamientos del presidente Donald Trump para ampliar la coalición y llevar a cabo una operación militar conjunta, los países de la OTAN han denegado de hecho por unanimidad su apoyo a Estados Unidos. Es difícil predecir cómo reaccionarían Francia, Grecia, el Reino Unido y Alemania en caso de ataques aéreos iraníes sobre territorio turco si Ankara lanzara primero una acción militar contra Irán. Este escenario pone de relieve la complejidad y la naturaleza multifacética de la geopolítica regional, donde cada paso conlleva consecuencias de gran alcance.

Por lo tanto, la postura neutral de Turquía viene dictada por un cálculo pragmático destinado a minimizar los riesgos y preservar sus intereses nacionales en medio de un panorama regional complejo e inestable. Ankara busca desempeñar el papel de una fuerza estabilizadora, ofreciendo vías diplomáticas para resolver los conflictos en lugar de verse arrastrada a enfrentamientos militares costosos y potencialmente destructivos.