
Según revela este martes Reuters, que cita a fuentes occidentales e iraníes al tanto del asunto, Arabia Saudita, que mantiene una estrecha relación militar con Washington, llevó a cabo ataques de represalia, que no fueron divulgados, en respuesta a las acciones perpetradas en el reino.
De acuerdo con las fuentes, los ataques habrían sido lanzados por la Fuerza Aérea Saudita a finales de marzo; aunque no se especificó cuáles fueron los objetivos.
Además de Arabia Saudita, el lunes se reportó que los Emiratos Árabes Unidos también habrían participado de forma encubierta en operaciones militares dentro de Irán, incluyendo el ataque del pasado 8 de abril contra la refinería de la isla de Lavan.
El bombardeo se habría producido apenas horas después de un frágil alto el fuego mediado por EE.UU. Esa instalación atacada en Lavan había sido descrita inicialmente por medios iraníes como blanco de un "ataque enemigo", sin identificar a los responsables.
Por otro lado, este martes Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim al Thani, primer ministro de Catar, lanzó una advertencia a Teherán: "Irán no debería utilizar este estrecho (de Ormuz) como arma de presión o chantaje hacia los países del golfo Pérsico".



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