Imagen
© Desconocido
En color verde vemos los dos enjambres de asteroides troyanos de Júpiter en relación al Cinturón Principal de asteroides
Los asteroides troyanos son un grupo muy numeroso de asteroides que comparten su órbita con Júpiter. Estos cuerpos libran en torno a uno de los puntos lagrangianos L4 o L5 situados 60º delante y detrás del planeta. El primer asteroide troyano fue descubierto en 1906. Algunos de los asteroides troyanos están compuestos de hielo de desechos oscuros en lugar de roca, esto hace posible que puedan ser antiguos cometas capturados. Los asteroides troyanos suelen llevar nombres de personajes de la guerra de Troya y se dividen en dos grupos el que precede a Júpiter se llaman "Griegos" y el que lo antecede se llaman "Troyanos", aunque los dos grupos en conjunto reciben generalmente el nombre de "Troyanos".

El número total de asteroides troyanos mayores a 1 km se estima en 1 millón. Esto es más o menos el número de asteroides que se cree existen en el cinturón principal. Se cree que estos asteroides fueron confinados en sus órbitas actuales durante los inicios del sistema solar. La masa total de asteroides troyanos se estima en una diezmilésima de la masa terrestre o el 20% de la masa total del cinturón principal de asteroides. El mayor asteroide troyano es 624 Héctor con un diámetro de unos 200 km. Se cree que los asteroides troyanos menores son fruto de colisiones entre los troyanos mayores.

Sin embargo, modernamente se consideran asteroides troyanos no sólo los que comparten su órbitan con Júpiter, sino los que lo hacen con otros planetas. Hoy conocemos la existencia de 3 troyanos en Marte y 7 en Neptuno. Se considera que a medida que transcurra el tiempo y que los telescopios sean más potentes serán descubiertos muchos otros más. Cómo en el caso de Júpiter los asteroides troyanos en Neptuno y Marte ocupan los puntos lagrangianos L4 y L5. Uno de los troyanos conocidos en Neptuno se sabe que tiene un órbita bastante inclinada con respecto a los demás. Esto sugiere que podría haber muchos más asteroides con órbitas dinámicas y complejas que troyanos existen en el plano del sistema solar, constituyendo una nube o enjambre de objetos orbitando con Neptuno, señala el experto Chadwick Trujillo del Observatorio Geminis.

Espectroscópicamente los troyanos de Júpiter pertenecen mayoritariamente a la clase D de asteroides, que predominan en la parte exterior del cinturón principal. Algunos son de tipo P o C. Su luz es por lo general de color rojizo o bien neutro. No existen evidencias sólidas de la presencia de agua, material orgánico u otras sustancias, aunque 4709 Ennomos tiene un albedo ligeramente más alto que el promedio de troyanos, lo que podrían indicar la presencia de hielo de agua. Además algunos otros troyanos como 911 Agamenon o 617 Patroclo, tienen lineas muy débiles de absorción a 1,7 y 2,3 micrones, lo que podría indicar la presencia de materia orgánica. Los espectros de estos asteroides es bastante similares a las lunas irregulares de Júpiter, y hasta cierto punto, a los núcleos de los cometas, si bien los troyanos son distintos a los objetos rojizos del Cinturón de Kuiper. El espectro de un troyano de Júpiter podría corresponder a hielo de agua junto con una gran cantidad de materia orgánica rica en carbono, y probablemente a silicatos ricos en magnesio. La composición de la población de troyanos de Júpiter parece ser bastante uniforme con pocas o ninguna diferencia entre los dos grupos

Imagen
© Desconocido
Representación artística de un asteroide troyano. Al fondo puede verse Júpiter y sus lunas mayores
Un equipo del Observatorio Keck de Hawai descubrió en 2006 que había medido la densidad del asteroide troyano binario 617 Patroclo, y que ésta era menor que la del agua (0,8 g/cm3). Esto sugiere que este par de asteroides, y probablemente otros troyanos se parezcan más a los núcleos de los cometas o a los objetos del Cinturón de Kuiper que a sus vecinos del Cinturón Principal. En contra de esta conclusión la densidad de Héctor determinado por el estudio de su curva de rotación (2,48 g/cm3) es bastante más alta que la de Patroclo. Esta discrepancia en densidades es desconcertate e indica que la densidad tal vez no sea un buen indicador del origen de los asteroides.

Con referencia a los troyanos de Neptuno se conoce más bien poco. Estos objetos son probablemente miembros del Cinturón de Kuiper que quedaron confinados en estas regiones. Tal vez la sonda New Horizons pueda investigar los troyanos descubiertos en L5 hacia 2014, cuando la nave atraviese esta región en su camino a Plutón.

La actual tecnología todavía no permite conocer todo lo que desearíamos saber sobre estos objetos, pero está avanzando rápidamente. En 2000 se conocían sólo 237 asteroides troyanos, en 2003 eran ya 1600 y para 2009 se conocen 2909. Este avance tan rápido nos está diciendo que apenas hemos comenzado a estudiar la punta de un enorme iceberg. Además el descubrimiento de troyanos en otros planetas refuerza esta idea.