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Decenas de kilómetros de embotellamientos en las carreteras alemanas
El invierno está en plena acción y muchas localidades alemanas sienten su peso. El gran caos que se vivió en los aeropuertos alemanes estos miércoles y jueves aún se hace sentir. Por la inusual cantidad de nieve y hielo, el aeropuerto de Berlín se quedó sin material descongelante y 350 vuelos tuvieron que ser cancelados.

Sin líquido descongelante

Dado que el aeropuerto de Múnich - de donde tenía que llegar el producto- estaba también sumido en el caos invernal y sobre las autopistas había decenas de kilómetros de atascos, la comunicación aérea de la capital berlinesa se vio especialmente afectada. Entretanto, la situación se va normalizando, sin embargo aprovisionarse de descongelante seguirá siendo un problema. "Apenas cinco días de nieve y ya no pueden hacer frente a la situación; ¡es increíble!", se queja un pasajero que como miles de otros en esta gélida noche tuvo que dormir en donde encontrase lugar en el aeropuerto. Incluso las bandas transportadoras de maletas han servido de cama.

En el aeropuerto de Fráncfort se han cancelado 340 vuelos de los 1.400 planificados y unas 2000 personas se vieron a pernoctar en el aeropuerto. Lo mismo en el aeropuerto de Múnich, que ha servido de albergue esta noche a 700 pasajeros.

Ni automóviles ni trenes

En las carreteras y autovías del país - sobre todo en los estados federados de Hesse, Baviera, Sajonia y Turingia- el incesante manto blanco provocó atascos; que las vías se congelaran, retrasos o cancelación de los trenes. Así, aunque Lufthansa cambió a sus clientes sus pasajes de avión por otros de tren, mucha gente se quedó sin llegar a su destino. Y los incidentes en las autopistas no han sido pocos: miles de vehículos se han quedado en las carreteras.

Las sirenas de los servicios de emergencia rompen el silencio invernal: aparte de asistir en los accidentes -1200 en un solo día, según la emisora WDR- , se trata de proveer de mantas y bebidas calientes a los que se han quedado atrapados en sus coches y tienen que aguantar temperaturas de hasta -5 grados centígrados. Las ráfagas huracanas en el norte representan un peligro adicional y han sido tan fuertes que han derribado árboles, que a su vez al caer, en Turingia dejaron sin energía eléctrica a miles de personas en 30 poblaciones de Turingia.

No hay mejora a la vista

En la vecina Polonia, que espera temperaturas de -10 grados centígrados y fuertes temporales, el crudo invierno se ha llevado ya la vida de 70 personas por congelación. En París, que vivió la mayor nevada en cerca de un cuarto de siglo esta semana, la Torre Eiffel fue cerrada y las autoridades desaconsejan utilizar los vehículos; en Luxemburgo las escuelas no han abierto sus puertas. En el sur de Bélgica, el hielo ha dejado prácticamente sin acceso vehicular a muchas ciudades. Así las cosas, no se prevé demasiada calma para los servicios de asistencia y los equipos de despeje de carreteras este fin de semana, pues después de un día de lluvia y un aumento de la temperatura hasta los 4 grados centígrados el frío volverá y habrá, según los pronósticos, una capa blanca y fría de entre 12 y 15 centímetros.