Las inundaciones y los deslizamientos del lodo que azotaban las partes este y norte de Sri Lanka durante una semana han sumergido y destruido las plantaciones de arroz y han obstaculizado la distribución de alimentos. El número de los muertos por el elemento desencadenado alcanzó a 37, mientras que otras 12 personas permanecen desaparecidas.

Más de un millón de vecinos resultaron afectados por las consecuencias de las lluvias torrenciales, unos 390.000 de ellos perdieron sus domicilios, según los datos de las autoridades nacionales. Y en total unas 3.750 viviendas fueron completamente colapsadas y arrastradas por el lodo.

Un alto comisionado indio en Colombo, Ashok Kantha, entregó 25 toneladas de material de alivio a los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Económico de Sri Lanka. La ayuda con el coste sumario de 1 millón de dólares estadounidenses consistió en raciones secas, comidas listas, mantas, colchones, sábanas, equipos de tratamiento de agua y medicamentos. El Gobierno isleño ha estimado las pérdidas de la inundación en 500 millones de dólares.



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