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Termómetros con registros heladores de forma generalizada en toda Cataluña y no solo en las zonas de montaña: Cataluña está viviendo las jornadas más frías de los últimos años con temperaturas mínimas -las más extremas desde 1985- por debajo de los cero grados en muchos puntos del territorio: -13,1 grados en El Pont de Suert (Alta Ribagorça), -12,5 en Guardiola de Berguedà (Berguedà), -11,5 en Prades (Baix Camp), -8 en Constantí (Tarragonès), -3,9 en Tarragona, -7,6 en Vinebre (Ribera d'Ebre), -7,4 en Girona y -2 en algunas zonas de Barcelona.

Aunque en las últimas horas las bajas temperaturas provocadas por esta ola de frío seco procedente de la Europa continental han remontado un poco, las heladas se generalizaron en las cuatro provincias catalanas, desde el interior hasta localidades muy cercanas a la costa. Y esas bajas temperaturas, según las previsiones meteorológicas, no abandonarán Cataluña en los próximos días.

El frío extremo provocó la activación de los dispositivos de emergencia de varios Ayuntamientos. El de la capital catalana se puso en marcha el pasado sábado y en dos noches los servicios sociales municipales atendieron a 203 personas, de las que 152 aceptaron el alojamiento. El Ayuntamiento desactivó el dipositivo ayer, aunque las personas sin techo podrán acudir a los servicios municipales. En Girona, el centro social denominado La Sopa instaló una veintena de camas adicionales para poder acoger a más personas necesitadas.

El número de camas disponibles aumenta así durante estos días, pasando de unas 35 a 55, en una operación que llevan a cabo conjuntamente los servicios sociales del Ayuntamiento, la Cruz Roja y Policía Local.

En Lleida, el Consistorio ha dado alojamiento en los últimos días a una media de 60 personas sin techo en el marco de la Operación Iglú, que se activa cuando los termómetros registran temperaturas nocturnas inferiores a los cero grados.