
El equipo de Elisa Filevich ha descubierto que la corteza prefrontal anterior, que es la zona del cerebro que controla los procesos cognitivos conscientes y desempeña un papel clave en la habilidad de la autorreflexión, es más grande en los soñadores lúcidos. Esto sugiere que los soñadores lúcidos, cuando están despiertos, poseen una mayor capacidad de autorreflexión que la gente que no tiene sueños lúcidos.
Las diferencias de volumen en la corteza prefrontal anterior entre los soñadores lúcidos y los que no lo son sugieren que el sueño lúcido y la capacidad de la autorreflexión (descrita también a veces como metacognición) están bastante conectados. Esta teoría está apoyada por imágenes cerebrales tomadas cuando los sujetos de estudio estaban resolviendo tests metacognitivos mientras permanecían despiertos. Dichas imágenes muestran que la actividad cerebral en la corteza prefrontal era mayor en los soñadores lúcidos.



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