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Torre de Hércules (faro), en La Coruña
Alrededor de las diez y media de la mañana un rayo alcanzó la torre de Hércules provocando daños leves en el monumento, que desde hace un año y medio es patrimonio de la humanidad. A pesar de que a las cuatro y media de la tarde los servicios técnicos de la Autoridad Portuaria restablecieron el suministro eléctrico, el faro permaneció cerrado todo el día mientras se reparaban los desperfectos provocados en el cuadro eléctrico. Está previsto que las instalaciones se reabran hoy al público con normalidad. Concretamente, el rayo fundió tanto los fusibles de la entrada a la torre como los de las instalaciones municipales. En caso de que no se hubiera restablecido el suministro, el faro hubiera funcionado con normalidad durante la noche de ayer, dado que dispone de un generador eléctrico auxiliar capaz de garantizar su función como señal marítima.

El suceso afectó a toda la instalación eléctrica del faro y produjo daños visibles en los aseos, por donde, según fuentes municipales, salió el rayo. En esta zona partió una bajante de pluviales de la plataforma de la torre, hizo saltar las rejillas de los accesos y rompió los cajetines de plástico del interior de los baños sin afectar a las conexiones. El pararrayos funcionó correctamente y captó la descarga eléctrica que, a través de un conducto, debía tomar tierra para disiparse. Sin embargo, el ingeniero municipal Enrique Mitchell señaló que en el recorrido «encontró un camino mejor por un cable de la instalación eléctrica y parte de la energía se metió por ahí e intentó salir al exterior».

Los técnicos municipales realizaron una primera inspección de las instalaciones y, a falta de un informe oficial, parece que el rayo no ha afectado a la estructura de la torre, pero ha causado desperfectos tanto en las dependencias que gestiona directamente la Autoridad Portuaria como en las que tienen uso turístico. Además, los técnicos del Puerto revisarán la situación de la instalación eléctrica principal.

Una vez subsanada la avería, técnicos municipales comprobarán que se encuentra en buen estado el conducto que va desde el pararrayos, colocado en la parte superior de la torre, hasta la toma de tierra, ya que cualquier imperfección pudo ser la causante de que la energía eléctrica se desviara por las instalaciones.

En el momento del suceso no había ningún visitante en el interior de la torre, por lo que no fue necesario su desalojo. Sin embargo, el mal tiempo no logró disuadir a los turistas, y a más de uno el cierre de la torre lo cogió por sorpresa. «Vinimos en mayo, septiembre y ahora, y siempre está cerrada. No creo que vengamos más», bromeó María Carrasco, que viajó junto a su pareja, Manuel Guerra, desde Barcelona.