Obama: "No hay mucho que ocurra en Rusia sin Vladimir Putin"

A medida que entramos de lleno en la recta final de la moribunda y fallida presidencia de Barack Obama, el presidente que va de salida está envenenando el pantano que Donald Trump prometió drenar. Desde el notable rechazo a vetar la resolución condenando los asentamientos israelíes a la expulsión de los 35 diplomáticos rusos, Obama está haciendo todo lo que puede por dañar y deslegitimizar a Trump antes de que asuma la presidencia el 20 de enero.

En primer lugar y lo más importante en la agenda vengativa de Obama son las acciones que buscan desestabilizar y aislar a Rusia, su enemigo imaginario. Obama advirtió sobre las acciones por venir cuando dijo en una entrevista a NPR, "Creo que no hay duda de que cuando un gobierno extranjero intenta impactar la integridad de nuestras elecciones... necesitamos entrar en acción. Y lo haremos - en el momento y lugar de nuestra elección. Algo de ello puede ser explícito y publicitado; algo de ello puede no serlo."

La parte explícita y publicitada del orgullo herido de Obama vino de la siguiente forma: un anuncio de la expulsión de 35 diplomáticos rusos a quienes Obama llamó provocativamente "agentes de inteligencia." De acuerdo a RT:
Treinta y cinco diplomáticos rusos han sido expulsados de EEUU, mientras que el presidente los ha llamado "agentes de inteligencia" y también ha anunciado el cierre de dos instalaciones rusas, en Nueva York y Maryland.

De acuerdo a Obama, nueve entidades rusas, incluyendo el GRU (Inteligencia Militar Rusa) y el FSB (Servicio de Seguridad Federal), habían sido sancionadas.
Ante la ausencia de cualquier evidencia tangible presentada en público, es bastante extraordinario que se tomen ésta y otras acciones antirrusas. Claramente, Obama tiene otros trucos bajo la manga, algunos caerán en la categoría encubierta, así fue definida por Joe Biden al decir que esperaba que el público no se enterara de las acciones encubiertas.

Rusia, típicamente optimista ante la constante descarga de los profetas de la perdición en EEUU advirtiéndonos sobre la conquista del mundo por parte de Rusia, tomó las expulsiones con calma. Dmitry Peskov respondió: "Desde nuestro punto de vista, tales acciones de la actual administración de EEUU son la manifestación de una política exterior impredecible e incluso agresiva."

El lado ruso se reservó el derecho de tomar contramedidas, la respuesta normal de ojo por ojo en tales asuntos. La respuesta sería adecuada y, en las palabras de Peskov, harían "sentir incómodo" a Washington. El Ministro de Exterior consideró el asunto e hizo recomendaciones de cómo responder; la conclusión resultó ser una sorpresa mayor. Putin no sólo rechazó las recomendaciones del Ministerio y se rehusó a mandar de vuelta a ningún diplomático estadounidense, sino que en lugar de ello les deseó un feliz año nuevo y extendió a sus familias una invitación a las celebraciones de año nuevo en el Kremlin.

Por su parte, los insípidos intentos de demonizar a Putin por la "élite" de EEUU sólo están reforzando su imagen positiva en las mentes de los rusos - en total contraste con el grito de "agarrar a Putin" que hace eco en los sombríos corredores del Estado profundo y la cámara de eco de los medios de Falsistán. Lo que sin duda debe ser un disgusto para Obama, Hillary Clinton, John McCain, Lindsey Graham, Ted Cruz, John Brennan y el resto de las hordas de neocones es que todas estas acusaciones, amenazas y sanciones no están teniendo un efecto tangible en la reputación de Putin en Rusia; muy al contrario. El porcentaje de aprobación del presidente subió al 86.8% en diciembre, el más alto para el 2016. Éstas son cifras extraordinarias para un hombre en el poder por tanto tiempo y que enfrenta ataques sostenidos de la más grande súper potencia del mundo que está decidida a derrocarlo.

Rusia, como el resto de nosotros, se ha cansado de las críticas maliciosas del otro lado del Atlántico, y ha llegado al punto en que le está diciendo a EEUU que se aguante o que se calle.

El "hackeo" ruso y la cuestión de la "evidencia"

A principios de diciembre, Obama ordenó apresuradamente a las agencias de inteligencia que proveyeran una revisión comprehensiva del hackeo ruso relativo a las elecciones. Entonces, ¿cuál es la evidencia que nos tiene al borde de nuestros asientos mientras que esperamos verla? En días recientes hemos visto la publicación de dos reportes promocionados como exposiciones del vil y cobarde hackeo ruso: el "Contexto de 'Evaluando las Actividades e Intenciones Rusas en las Recientes Elecciones de EEUU': El Proceso Analítico y la Atribución de Incidente Cibernético" y el Reporte de Análisis Conjunto del Departamento de Seguridad Nacional y el FBI sobre las Actividades Cibernéticas Maliciosas Rusas dirigidas contra EEUU.

Lejos de abrumarnos con épicas del reino de Ben Hur, la evidencia en los reportes le da un nuevo significado a los fracasos monumentales. Los neocones y escritorzuelos de los medios de Falsistán pueden ponerse de rodillas ante estas exageradas tonterías y sentirse justificados en su marcha con fanfarrias hacia la Tercera Guerra Mundial, pero los actores de sana disposición mental han tratado las no-revelaciones con el desdén y menosprecio que merecen.

En breve, el reporte del supuesto hackeo ruso es poco más que un manual de cómo hackear usando herramientas cibernéticas y software como TOR, lo cual no prueba quiénes son los supuestos hackers. El reporte del contexto de las "actividades subversivas" rusas para inclinar la elección a favor de Trump cuenta con la mentalidad de la guerra fría más extrema, su banalidad hecha manifiesto en los celos y el enojo que siente el Estado profundo a medida que lucha por controlar las palancas del poder, mientras observa horrorizado cómo los medios rusos como RT y Sputnik resultan ser ganadores comerciales y populares en la escena global.

Una verdadera selección de nombres destacados en el mundo de la seguridad cibernética se alineó para ridiculizar las declaraciones de la inteligencia de EEUU. El pionero de la tecnología John McAfee, en charla con Larry King, dijo que es fácil para hackers hábiles esconder sus huellas. Por ejemplo, los hackers chinos pueden hacer parecer que son hackers rusos. Si los hackers rusos son tan hábiles, ¿no hubieran ocultado sus huellas? En esencia, lo que está diciendo es que las supuestas pistas que se dejaron podrían ser pistas falsas, y la comunidad de inteligencia de EEUU lo sabe muy bien, no está siendo sincera y, al no serlo, está jugando su parte en el vilipendio político contra Rusia.

William Binney, el legendario informante que ha sido descrito como uno de los mejores analistas de la historia de la NSA, echó más agua fría sobre el despliegue publicitario cuando le dijo a RT, "No he visto absolutamente nada que muestre algún involucramiento del gobierno ruso en el paso de datos a WikiLeaks."

Binney desinfló todavía más el reporte del FBI/DHS que es usado como un pretexto para incrementar las hostilidades contra Rusia: "Es simplemente un boceto de cómo ocurre un ataque de phishing; eso es todo para mí. En mi opinión no se probó nada. No se dieron las direcciones IP, los números Mac ni ningún otro detalle al respecto," explicó, y añadió, "tampoco se mostró cómo hackearon, y cómo afloraron los datos, cuántos datos tomaron," o cómo fue pasado después al gobierno ruso. "No mostraron nada del rastro de la ruta. Y eso es lo que debieron haber mostrado para probarlo," subrayó.

La advertencia al inicio del reporte que dice que es "únicamente para propósitos de información" convenció a Binney de que es esencialmente un manual de instrucción sobre cómo llevar a cabo un ataque cibernético. Reflexione sobre ello por favor. Una leyenda viviente en la comunidad de inteligencia nos dice que el reporte que se muestra como trofeo y como prueba del hackeo ruso no es nada más que un manual de instrucción de cómo hackear.

El FBI, que eventualmente y a regañadientes se unió al 'consenso' del hackeo ruso, se quejó de que el Comité Democrático Nacional (DNC) les negó acceso a sus servidores, por lo que tuvieron que recurrir a CrowdStrike, la compañía privada empleada por el DNC para investigar los ataques de hackeo. CrowdStrike está encabezada por Dmitri Alperovitch, quien es también un Senior Fellow en el Consejo Atlántico, un grupo de reflexión (think tank) vocero de la OTAN que está colgado muy alto en los niveles superiores del Estado profundo. No hay conflicto de interés aquí.

Las revelaciones de Binney en julio de que el FBI hubiera podido acceder a los servidores a través de la NSA indican un cisma en la comunidad de inteligencia o simplemente cuán exitoso fue el DNC en obstruir a los federales. Este rechazo de acceso puede haber motivado más al director del FBI James Comey para reabrir la investigación de los correos electrónicos de Hillary Clinton después del descubrimiento de la laptop de Anthony Weiner.

En el programa de radio del domingo de Aaron Klein, de la Radio de Investigación Aaron Klein, Binney dijo que la NSA tiene todos los correos electrónicos borrados de Clinton y que el FBI podía acceder a ellos si quisieran. También dijo que pensaba que podía ser posible que no se hubiera tratado de un hackeo del servidor en absoluto, sino que hubiera sido una filtración de un miembro de inteligencia alarmado ante la sorprendente falta de seguridad ejercida por Clinton que pudiera haber comprometido la seguridad nacional. La idea de Binney fue más tarde vindicada por el ex embajador escocés, Craig Murray, quien dijo que él sabe sin lugar a dudas que fue una filtración, no un hackeo.

Murray dice que recibió los correos electrónicos filtrados de un miembro interno del Partido Demócrata. De acuerdo a él, los correos electrónicos del DNC vinieron de un "informante indignado", no de hackers rusos. Él también atacó el reporte de contexto publicado por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, al tacharlo de "hilarante" y "falto de evidencia." Resumió el meollo del asunto perfectamente; dijo que hemos tenido "semanas y semanas de aseveraciones sin evidencia." Los observadores y analistas serios se han burlado de la creciente retórica que carece de cualquier tipo de evidencia consistente acumulada. Sólo los políticos corruptos empeñados en el dominio del mundo y los medios serviles trabados en el embrollo de la duplicidad están dispuestos a confiar ciegamente en una comunidad de inteligencia que mintió para ir a la guerra en Irak.

Murray dejó caer una bomba que cayó en oídos sordos en los medios de EEUU cuando dijo que él conocía personalmente al miembro interno que había filtrado los datos incriminatorios al sitio informante. Éstos no son los delirios de fantasía de una persona que viene de fuera con cero contactos en las comunidades políticas y de inteligencia; es una declaración hecha por un ex diplomático de alto nivel. Sin duda que la declaración merecía algo de investigación, por lo menos. Sin embargo, las investigaciones hubieran podido llevar a algunas verdades incómodas con las que los medios hubieran tenido que luchar para meter de vuelta en la caja. El nombre Seth Rich, el empleado demócrata asesinado, hubiera podido estar en los labios de cualquier periodista que se aventurara a la puerta de Murray. Julian Assange de WikiLeaks levantó las sospechas de una conexión cuando ofreció 20,000 dólares por información que llevara a la convicción del asesino de Rich, quien fue disparado múltiples veces en la noche, sin que le robaran nada, cerca de su casa en Washington, DC.

Hillary Clinton, Arabia Saudita y Qatar: Las verdaderas criaturas del pantano

El hombre en el centro de la tormenta, Assange, puede ser visto por el establishment de EEUU como el diablo sobre la tierra, pero la organización que encabeza, Wikileaks, tiene un excelente historial de precisión que no puede ser cuestionado. Lo que tiene que decir debería hacer que todo el mundo tomara nota. Assange protege naturalmente a sus fuentes, pero le dijo a John Pilder en una entrevista que su fuente no era rusa.
El campamento de Clinton ha sido capaz de proyectar ese tipo de histeria neomacartista: que Rusia es responsable de todo. Hillary Clinton dijo muchas veces, falsamente, que diecisiete agencias de inteligencia de EEUU habían valorado que Rusia era la fuente de nuestras publicaciones. Eso es falso; podemos decir que el gobierno ruso no es la fuente.

Wikileaks ha publicado por diez años, y en esos diez años, hemos publicado diez millones de documentos, muchos miles de publicaciones individuales, muchos miles de fuentes distintas, y nunca nos hemos equivocado.
En la misma entrevista, Pilger y Assange continuaron discutiendo los millones de dólares que Hillary Clinton recibió de las monarquías de Arabia Saudita y Qatar, los 12 millones de dólares del rey de Marruecos para asistir a un evento de recaudación de fondos de la Fundación Clinton, y la bomba que hace volar a todas las demás, la financiación del Estado Islámico por Arabia Saudita y Qatar, que también resultan ser grandes donantes de la Fundación Clinton.
Hay un correo electrónico de principios de 2014 de Hillary Clinton, no mucho después de que hubiera dejado el Departamento de Estado, dirigido a su director de campaña John Podesta, que dice que el EI está financiado por los gobiernos de Arabia Saudita y Qatar. Ahora, éste es el correo electrónico más significativo en toda la colección, y tal vez porque el dinero saudí y qatarí está esparcido por toda la Fundación Clinton. Incluso el gobierno de EEUU está de acuerdo en que algunas figuras saudíes han estado apoyando al EI. Pero la excusa siempre ha sido que, bueno, son sólo unos príncipes corruptos, que están usando su parte del dinero del petróleo para hacer lo que quieran, pero que de hecho el gobierno lo desaprueba.

Pero el correo electrónico dice que no, que son los gobiernos de Arabia Saudita y Qatar los que han estado financiando al EI.
Obama, antes de dejarnos su legado de una guerra contra los medios alternativos, las arrogantes acusaciones de hackeo ruso y los intentos por desestabilizar a Donald Trump, haría mejor en ir tras Hillary Clinton por sus sórdidos lazos con déspotas y dictadores. Una razón por la que se deja ir a Clinton en relación con Arabia Saudita es su tremenda inyección en el complejo militar industrial con la firma del negocio de armas de EEUU más grande de la historia. Entre estas armas está el fósforo blanco, un químico que derrite la piel, que Arabia Saudita utiliza en su descarada agresión a Yemen. Este crimen contra la humanidad ha alcanzado un punto en el que 19 millones de yemenís necesitan ayuda humanitaria, incluyendo 1.5 millones de niños que sufren desnutrición severa. Es una pena que entre los miles de millones que se echan para las armas de muerte y destrucción, unos pocos millones no puedan ser echados para una versión yemení de los Cascos Blancos, con la diferencia de que simplemente mostraran el sufrimiento real de los yemeníes, en contraste con las mentiras fabricadas en Siria.

Se tiene que tener confianza en las agencias de inteligencia de EEUU como un artículo de fe. Tan siquiera cuestionarlas acerca de su fracaso al no proveer evidencia sólida es tratado con escarnio, declaraciones de falta de lealtad y de ser marionetas del Kremlin y, en el caso de Donald Trump, acusaciones que llegan al borde de la traición. Rehusarse a caer sin crítica en la hipnosis masiva requerida para mantener un frente unido contra el enemigo preferido del establishment político/militar/de inteligencia, pone a Trump en la mira de poderosos jugadores que parecen estar decididos a intentar por todos los medios a su disposición deshacerse de él.

Después de que se probara, tras el desmembramiento de Irak como país funcional, en los reportes del 2002 de la comunidad de inteligencia de que Irak poseía armas de destrucción masiva fueron falsos, no debería nunca más tenerse confianza en estas agencias sin cuestionarlas, a pesar de los feroces ataques de los medios masivos en contra de quienes se atreven a pedir cortésmente la evidencia.

El blog Moon of Alabama presenta un resumen preciso de los grupos que Obama quiere que sigan nadando en el fétido pantano. Van a garantizar un sabotaje de la agenda política de Trump, en nombre de la continuación de la revoltosa dominación unipolar del mundo en lo externo, y políticas represivas y socialmente retrógradas del estado policial en casa.
  • La CIA, que se ha convertido en la Agencia Central de Asesinatos bajo las administraciones de Bush y Obama. Grandes partes de su presupuesto dependen de la continuación de la guerra en Siria y las campañas de asesinatos en Afganistán, Pakistán y otras partes. Las políticas más aislacionistas de Trump probablemente terminarían estas campañas y los comederos de presupuesto relacionados.
  • La industria de armas, que perdería sus enormes ventas para los más grandes clientes en el Golfo Pérsico si el presidente Trump redujera la interferencia de EEUU en el Medio Oriente y otras partes.
  • Los neoconservadores y likudistas, que quieren a EEUU como el arma de Israel para intimidar al Medio Oriente para el beneficio de los sionistas.
  • Los halcones de guerra, militares e "intervensionistas humanitarios" en general, para quienes cualquier reducción del papel de EEUU como el poder primario en el mundo es anatema a sus creencias.
Todos deberíamos aplaudirle a Donald Trump por embarcarse en una purga de la camarilla de Barack Obama, cuyos miembros parecían tener como razón de ser estar en guerra contra Rusia y que hicieron todo lo posible para que ocurriera. Incluso hasta el ocaso del régimen continuaron mostrando su desapego de la realidad cuando Ash Carter declaró que Rusia virtualmente no había hecho nada para combatir al EI: "No han hecho nada en contra del EI. Virtualmente cero." Tal declaración infantil no merece más respúesta que la burla del Ministro de Defensa ruso, Sergey Shoigu, quien dijo que Carter debe de haber "escogido el país equivocado".

Trump, el verdadero blanco del veneno de Obama

Barack Obama puede decir todos los clichés que quiera acerca de cómo acepta que Donald Trump ganó la elección de manera justa y de querer trabajar juntos para una transición sin problemas, pero su agenda para socavar a Trump está a la vista de todos. Su exigencia de una revisión de inteligencia urgente de la supuesta interferencia rusa en la elección produjo un manual de cómo hackear y otro reporte caduco, del cual la mitad estuvo dedicado a RT, un medio que es acusado de ser propaganda rusa por exponer que la elección de EEUU estuvo amañada, pero en favor de Hillary Clinton, no Donald Trump.

Obama no ha atacado al movimiento #DISRUPTJ20 de Michael Moore y debe de estar frotándose las manos de gozo porque neocones rusofóbicos como el General James Mattis se han colado a la administración Trump. Trump ha enfrentado un torrente de acusaciones antes, y desde la elección:
  • Acusado de traición
  • Acusado de ser responsable de toda la violencia en las protestas anti-Trump
  • Acusado de ser racista, sexista y homofóbico
  • Campañas de desestabilización de ONG lanzadas para impedir que sea presidente
  • Enfadar al Estado profundo, lo que ellos no tolerarán, aunque él mismo tiene poderosos aliados
  • Dos pecados capitales: querer normalizar relaciones con Rusia y querer terminar el intervencionismo de EEUU, código para la dominación unipolar de EEUU
Trump ya ha dicho a regañadientes que cree que Rusia sí hackeó la elección de EEUU. "En lo que respecta al hackeo, creo que fue Rusia," dijo en la conferencia de prensa del miércoles pasado. El Estado profundo y los imperios de medios están poniendo presión sobre Trump, intentando moldearlo para hacerlo un títere del poder corporativo y del complejo militar/industrial/de inteligencia. ¿Se le ha mostrado finalmente prueba irrefutable de que Rusia sí hackeó la elección? Nosotros los simples mortales nunca lo sabremos. Es mucho más probable que esté intentando hacer una raya en la arena, desviar la histeria y seguir trabajando en reconstruir a Estados Unidos. Después de todo, los demócratas, las élites neoconservadoras y los medios insisten todos en que Rusia es responsable, así que si Rusia hace una concesión no le hace mucho daño. El votante estadounidense, aunque desconfía de Rusia debido a la publicitada amenaza, ha tenido suficiente de la historia y está listo para seguir adelante.

Así que mientras hemos dejado el 2016 y entrado en el 2017, ¿necesitarán Rusia y Vladimir Putin continuar avergonzando a EEUU por su conducta deshonrosa y su total agresión contra Rusia? Esperemos que no. Esperemos que Trump haga cumplir su palabra y que él y su administración puedan aceptar la oferta de paz y cooperación que Rusia ha hecho una y otra vez.