Los marxistas que protagonizaron y escribieron sobre la Revolución Rusa, como Lenin, Trotsky o Rosa Luxemburg, aportaron una literatura política clave para entenderla. Pero como el debate no se agotó allí, existe una extensa producción de libros sobre este acontecimiento histórico. A continuación seleccionamos algunos de estos libros clásicos, ensayos académicos y trabajos controversiales que iluminaron aspectos históricos y sociales de la primer revolución proletaria que llegó al poder del pasado siglo.

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Reunión política en la fábrica Putilov, Petrogrado, 1917

Victor Serge. El año I de la revolución

Cuando los bolcheviques tomaron el poder Victor Serge se encontraba prisionero en una cárcel francesa. Expulsado de Francia se dirigió a España y constató que los anarquistas, corriente con la que estaba ligado desde su juventud, no habían resuelto el problema del poder. De aquí decantó sus simpatías hacia el bolchevismo. Arribó a Petrogrado en enero de 1919, y fue un partícipe intenso de la organización de la Tercera Internacional. Cuando llegó a Rusia, Petrogrado se encontraba en una situación difícil, había pasado de tener un millón de habitantes a 700 mil. El cerco militar alemán, el hambre y el desencadenamiento de la guerra civil había obligado a trasladar la capital a Moscú. Serge cuenta, entre otras cosas, como una vez en la ciudadela los obreros y militantes ávidos de noticias se congregaban a su alrededor y le preguntaban por Europa: "¿Qué es lo que está esperando el proletariado francés para tomar el poder?". El libro de Serge tiene toda la impronta de un escritor y un protagonista de los hechos.

John Reed. Diez días que estremecieron el mundo

Cuando John Reed llegó a Petrogrado el primer día de octubre de 1917 salió de su hotel y compró a un diarero el folleto de Lenin "¿Podrán los bolcheviques sostenerse en el poder?". El debate sobre la necesidad de completar la revolución se dirimía en cada calle, edificio y reunión política de la ciudadela. Testigo de la segunda plenaria de los Soviet, la que decide tomar el poder en sus manos mientras se desencadena la insurrección, Reed narra en detalle estos debates. El propio autor, sin ser marxista, reconoce en la introducción sus simpatías por el movimiento de los soviets y esboza un relato de los sucesos de esos diez días en que Petrogrado pasó a manos de los obreros y campesinos a instancia de Lenin, Trotsky y los bolcheviques. Entre crónica periodística y experiencia histórica es un relato accesible de periodismo revolucionario. Se puede leer en el artículo publicado en LID "Para conocer a John Reed".

E.H. Carr. La revolución Bolchevique. Historia de la Rusia Soviética

La obra de Carr es un estudio detallado y exhaustivo de la "Rusia Soviética" que consta de 14 tomos, dividido en cuatro partes. Tres tomos integran la primera parte centrada en el período 1917-1923. Su "Historia Soviética" comenzó a publicarse en 1950, en plena guerra fría, y en un momento donde acceder a información y documentación de Rusia era dificultoso. Carr había sido funcionario del Foreing Office para Europa del Este, y luego continuó su interés por Rusia como historiador académico. Aunque su mirada era liberal, daba una importancia sustancial a la estructura económica y estatal. En su primer tomo definió la revolución bolchevique como una "revolución proletaria", lo que le valió la ira de los historiadores liberales, conservadores y también de los socialdemócratas de occidente.

Moshe Lewin. El último combate de Lenin y El siglo Soviético

La trayectoria de este historiador muestra su actitud a la vez amistosa y crítica con la Revolución Rusa. Tenía 20 años y estaba entre el fuego cruzado de la Segunda Guerra Mundial. En Vilno (Polonia), su pueblo natal, su familia de origen judío fue deportada y pereció en el Holocausto. Lewin se salvó porque se topó con el avance de las tropas soviéticas, quienes lo rescataron. Trabajó en un granja colectiva, en una fábrica y luego en el Ejército Rojo hasta que emigró a Francia e Israel donde comenzó sus estudios históricos. Su primer obra se transformó en un clásico en los años '70, al rescatar y enfrentar a Lenin con el estalinismo. Su obra más extensa y profunda fue un imponente ensayo sociológico e histórico sobre las transformaciones ocurridas en Rusia desde la revolución hasta la caída del régimen en 1989. El siglo soviético aporta definiciones controversiales, por ejemplo dice que el bolchevismo "muere" como partido revolucionario después de la guerra civil en 1921, o analiza al estalinismo bajo la forma de despotismo asiático. El libro ofrece un panorama abarcador de la Rusia soviética desde el punto de vista de las transformaciones de la clase obrera y el campesinado.

Jean-Jacques Marie. La guerra civil rusa, 1917-1922

Algunas de las biografías de este historiador francés han sido traducidas al castellano, como la de Trotsky y de Lenin. Marie se ubica claramente en el campo de la historiografía marxista. Comúnmente los ensayos sobre la guerra civil rusa analizan los enfrentamientos entre las fuerzas comunistas y la contrarrevolución blanca. Marie sin embargo analiza una tercera fuerza, los ejércitos "verdes". Muestra a estos ejércitos irregulares de campesinos persiguiendo sus propias demandas, la tierra y la autonomía de la aldea, y cómo atrapados en un enfrentamiento mayor, se inclinan por las fuerzas "rojas" y son un elemento central que explica el triunfo de los comunistas en la guerra civil.

Orlando Figes. La revolución rusa (1891-1924). La tragedia de un pueblo

Figes es decididamente un historiador liberal, y su trabajo no muestra ningún tipo de simpatía por la revolución, ni por los bolcheviques. De hecho, la tesis central de su libro es que ni la autocracia zarista, ni las fuerzas liberales de Rusia tuvieron la fortaleza para encarar una profunda reforma política que evitara el triunfo de los bolcheviques. La "tragedia" para el autor, a pesar del título de su libro, no es del pueblo sino de la burguesía y los terratenientes. El libro se compone de un relato histórico que avanza a través de notas, cartas, artículos y entrevistas de personalidades como el escritor Máximo Gorki, al general del Ejército Zarista y que luego colabora del Ejército Rojo, Brusilov, militantes de base como el campesino Semyonov o el obrero Os'kin. Estos relatos personales se entrelazan en una narración histórica que aporta visiones interesantes como la de que la Revolución de Febrero no fue la revolución "pacifica" y liberal que se representan los socialdemócratas sino una cruenta jornada donde las masas ajustaron cuentas con el zarismo.