MONTEVIDEO (Sputnik) — Uruguay y Argentina, como el resto de los países latinoamericanos, mantuvieron durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) una posición alineada con EEUU, que presionó para que los gobiernos de la región actuaran acorde a sus intereses, dijeron a Sputnik dos historiadoras rioplatenses.

"Uruguay obviamente se declara neutral porque sigue el lineamiento de EEUU, que se había declarado neutral", contó la historiadora uruguaya Ana María Rodríguez Ayçaguer.
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El 9 de mayo se cumple el 72 aniversario del Día de la Victoria, que recuerda la rendición de la Alemania nazi ante el Ejército soviético que había tomado Berlín.

Según la profesora de la estatal Universidad de la República, si bien Uruguay era "profundamente proaliado", el cada vez mayor peso político y económico de EEUU en la región y el rechazo al nazismo fueron sembrando el terreno para que Washington impusiera sus intereses.

Sin embargo todo cambió con el ataque japonés a la base estadounidense de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, que terminó con la neutralidad de EEUU y determinó su ingreso a la guerra, arrastrando consigo a casi todos los países de la región, que fueron abandonando también su posición neutral.

"El ataque a Pearl Harbor cambia las cosas; Uruguay lo que hace es declarar a EEUU no beligerante", explicó Rodríguez Ayçaguer, lo que supone un grado más de compromiso que la simple neutralidad.

"Eso tiene que ver con las leyes de neutralidad internacionales: si venían (al puerto de Montevideo) barcos de guerra de EEUU tenían determinadas limitaciones por la neutralidad, pero al declarar a EEUU no beligerante, aunque estuviera en guerra iba a tener apoyos (y) suministros", señaló la académica, especializada en las relaciones diplomáticas del país sudamericano y en historia de la política exterior de EEUU.

Adiós a la neutralidad

La entrada de EEUU en el conflicto motivó una reunión de cancilleres de los países latinoamericanos que se celebró a fines de enero de 1942 en la ciudad brasileña de Río de Janeiro.

Allí la presión de Washington para que la región rompiera relaciones con el eje —formado por Alemania, Italia y Japón—, fue evidente.

No obstante, países como Argentina y Chile, los más renuentes a abandonar la neutralidad, buscaron mantenerse firmes y evitar ser avasallados por la diplomacia estadounidense.

Para la historiadora argentina Alicia Rojo, de la estatal Universidad de Buenos Aires, la posición de su país debe observarse en ese contexto, pero también en el de la histórica relación con Gran Bretaña, e incluso en el marco de las simpatías del Gobierno de turno con la Alemania nazi.
"La neutralidad que la Argentina mantuvo durante la mayor parte de la guerra se encuentra matizada por el rol que cumplió en el abastecimiento de alimentos a Gran Bretaña; su intervención en la guerra hubiera puesto en peligro este rol", explicó Rojo.
Según la especialista "es esta la razón más profunda del mantenimiento de la neutralidad y el sostenimiento de esta política en distintos ámbitos", como la conferencia de Río de Janeiro, "en que la presión norteamericana se intensifica".

Rojo no niega el buen relacionamiento entre el Gobierno argentino y el alemán, pero considera que este ocupó "un lugar muy secundario" en el perfil de la política exterior de su país.

La posición argentina, sumada a la de Chile, cuya industria del cobre "era estratégica para la guerra" y no quería tomar partido para evitar posibles ataques en el Pacífico, sumada a la de Brasil, que buscó mediar entre Washington y los países que se resistían a romper la neutralidad, lograron atenuar la imposición estadounidense, describió Rodríguez Ayçaguer.

"La postura del Departamento de Estado, que es muy dura, se va moderando hasta una resolución que aconseja, recomienda la ruptura", señaló.

Uruguay, en tanto, "se transformó en el gran abanderado" de la posición de Washington en la región y "rápidamente", cuando aún no había terminado la conferencia, que se extendió por varios días, rompió relaciones con el eje.

El Día de la Victoria conmemora el triunfo de la Unión Soviética y las potencias aliadas sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patria, como la denomina Moscú.

Alemania firmó la rendición incondicional el 8 de mayo de 1945 a las 22:43 hora central europea (9 de mayo a las 00.43, hora de Moscú) ante el mariscal del Ejército Rojo, Gueorgui Zhúkov, con lo cual se puso fin al enfrentamiento bélico en suelo europeo