
Que hayan crecido de una manera tan desmesurada no provoca ningún bien al país. Compiten con el ganado doméstico por comida y agua, pisotean los cultivos, dañan las granjas y provocan accidentes de tráfico, entre otras cosas. Además, si no diezma la población, miles de ellos morirán este verano debido a la sequía que se prevé, lo que dejaría miles de cadáveres pudriéndose por todo el país.
Para dar solución a este problema, los expertos están animando a la gente a cazar a este animal y comer más su carne. Si bien la caza de canguros está protegida por ley, se permite cazar una cierta cantidad de animales con fines comerciales. Sin embargo, como el consumo entre los australianos sigue siendo bajo, los cazadores no suelen dedicarle tiempo a perseguir a estos animales.
Aunque parezca mentira, la carne de canguro no es muy cotizada entre los australianos, que de hecho la equiparan a la carne de gato. Son los turistas los que se dedican a comerla, por ello los únicos que compran este tipo de carne son los restaurantes. Parte de la carne de canguro va, además, a la elaboración de alimento para perro.




Comentarios del Lector
a nuestro Boletín