A pesar de que murió hace casi 3500 años, la historia de la muchacha de Egtved resulta sorprendentemente moderna.
© Roberto Fortuna, NATIONAL MUSEUM OF DENMARK
Los restos de una joven de alto rango conocida como la muchacha de Egtved demuestran que viajó mucho y nos dan pistas sobre la vida en la Edad de Bronce. Lleva ropa de lana bien conservada y un cinturón de bronce que simboliza el sol.
Nuevos análisis de los restos de esta mujer de la Edad de Bronce, que fueron desenterrados en Dinamarca en 1921 en buen estado de conservación, indica que nació en otro lugar y que viajó mucho durante toda su vida.

Lejos de ser una mujer de su casa, la muchacha de Egtved representa una especie de cosmopolitismo itinerante.
"Hoy nos consideramos a nosotros mismos como un pueblo muy evolucionado, como si la globalización fuese algo nuevo", explica Karin Frei, arqueóloga del Museo Nacional danés y principal autora del estudio, publicado en Scientific Reports. "Pero cuanto más estudiamos la prehistoria, más cuenta nos damos de que ya éramos globales".
Karin Frei se especializa en el análisis de pequeñas variaciones en la composición molecular del estroncio, un elemento de amplia distribución en las rocas terrestres y que se acumula en los tejidos vegetales y animales. Su composición difiere de un lugar a otro, lo que da lugar a unas señales características del área de origen a las que Frei describe como una especie de "GPS geológico".

Comparando la señal geológica del estroncio de la muchacha de Egtved con otras señales de distintas zonas de la Europa noroccidental, fue posible determinar dónde había vivido en distintos momentos de su vida.

La señal geológica del estroncio de su esmalte dental, que se deposita en la infancia y no cambia una vez formado, nos indica que nació en el suroeste de la Alemania actual, a unos ochocientos kilómetros de distancia.

Es difícil precisar la ubicación exacta, pero las fibras de lana de su ropa ―un conjunto de blusa y falda con un estilo sorprendentemente actual―parecen originarias de la Selva Negra alemana.
"Es una figura importante para la identidad danesa, algo que se estudia en el colegio", explica Frei. "Y sí, se encontró en Dinamarca, pero era una mujer internacional".
Al analizar su cabello y una uña, que contienen el estroncio acumulado durante los dos últimos años de su vida, podemos saber que realizó dos viajes entre Dinamarca y su lugar de origen.

La vida en la Edad de Bronce

Es imposible saber con exactitud por qué viajaba la joven de Egtved, pero la Edad de Bronce fue una época en la que se ampliaron las alianzas entre líderes. Frei cree que la muchacha de Egtved, que tenía entre dieciséis y dieciocho años cuando murió, iba a casarse para sellar una alianza y quizá fomentar el comercio.

El estudio "hace que surjan cuestiones sobre la escala de los sistemas sociales y la naturaleza de los contactos a larga distancia y los viajes en la Edad de Bronce", explica Jonathan Last, experto en la época de Historic England.

El experto advierte de que, sin más pruebas, es difícil saber si el motivo del desplazamiento de la muchacha de Egtved era un matrimonio de conveniencia. Incluso podría ser lo contrario, reflexiona Last: "Me pregunto si estas pruebas de que viajaba de un lugar a otro pueden significar que esa mujer tenía más autonomía".

Las mujeres escandinavas de la época tenían a veces poder político, especialmente si el jefe de la familia no tenía un sucesor varón por línea directa, explica Flemming Kaul, especialista en la Edad de Bronce del Museo Nacional danés:
"Es posible que las mujeres del norte, durante la Edad de Bronce, pudiesen entablar negociaciones y amistades por sí mismas, y no necesariamente a través de un matrimonio".
Desde esta perspectiva, la muchacha de Egtved se habría beneficiado de unos nuevos usos sociales que fomentaban la generosidad con los viajeros y los huéspedes, facilitando así los viajes a larga distancia y sentando las bases de una economía basada en el comercio.

La muchacha de Egtved plantea estas posibilidades, que podrían ampliarse con nuevos estudios.
"Lo curioso es que cada vez resulta más misteriosa", concluye Frei. "La encontraron hace mucho tiempo, pero todavía tiene mucho que contar".