Todos algunas vez hemos realizado la temida limpieza de armarios. Una tarea que resulta agotadora y que suele llevar mucho tiempo. Este cansancio que nos produce ordenar, clasificar y recolocar objetos o prendas de vestir, resulta tan agotador porque en el fondo conlleva un gran esfuerzo mental. No solo hay que ordenar armarios, también es necesario ordenar ideas.

Cuando ordenamos una habitación o un armario, no estamos simplemente moviendo objetos o prendas de sitio y tirando o desechando lo viejo en desuso. Se trata de ordenar ideas, ya que nuestro subconsciente está procesando recuerdos ligados a estos objetos o prendas, reviviendo algunas situaciones y decidiendo si nos resultan útiles o no.
Según Marie Kondo, experta en el tema y conocida gracias a su libro, "La magia del orden. Herramientas para ordenar tu casa ¡y tu vida!", el orden comienza por la eliminación del exceso de objetos en nuestra vida. Porque según Kondo, es la manía de almacenarlo todo la que provoca un exceso de objetos en cada hogar u oficina. De manera que es necesario saber desprenderse de algunos objetos y/o ropa. Todo un reto que a muchos les produce ansiedad y que a través de su método KONMARI se podrá hacer realidad sin tanta dificultad.
"La organización empieza por la eliminación".-Marie Kondo-
Ordenar ideas

Cuando decidimos guardar un objeto accesorio es porque de alguna manera seguimos vinculados a una serie de sensaciones que nos evoca, sensaciones que pueden ser tanto alegres como tristes o incluso agridulces. Pero si lo dejamos ir de alguna forma estamos dejando paso a lo nuevo. El orden es un elemento más importante de lo que muchas personas piensan.

Lo cierto es que mantener un espacio ordenado, ya sea en nuestro hogar o lugar de trabajo, es una fuente de tranquilidad y felicidad. Mantener orden en lo cotidiano facilita que también mantengamos ordenada nuestra cabeza, estableciendo relaciones más eficaces y prácticas entre pensamientos e ideas.
Crear espacio físico en nuestros armarios equivale a crear espacio en nuestras vidas.
No queremos decir con esto, que haya que deshacerse de todo y menos en los tiempos que corren. Significa que no resulta positivo para nosotros quedarnos ligados a una prenda familiar hasta el infinito y más allá, aunque los recuerdos ligados a ella sean positivos. Hay que avanzar y dejar espacio a lo nuevo, aunque esto nos asuste. Resulta paradójico, pero lo cierto es que a único a lo que muchos temen es a un futuro que está por llegar y quizás a un presente no son (o somos) capaces de apreciar.

Prendas y objetos de las suerte

Todos hemos tenido una prenda de vestir que hemos llevado una y otra vez, hasta que no nos ha quedado más remedio que tirarla porque se había roto, y, aun inservible, hemos mostrado cierta resistencia a deshacernos de ella. Quizás porqué hemos vividos muchos momentos especiales con ella, como ir al concierto de nuestro cantante favorito, conocer a una persona especial, pasar una noche inolvidable con los amigos....

También hemos tenido o por lo menos oído hablar de las prendas u objetos de la suerte, esa prenda especial que nos da suerte en un examen o en una cita. Esa pata de conejo, el trébol de la suerte, o un simple llavero que nos regaló algún ser querido.....

Con todos estas vivencias, ligamos nuestras emociones a nuestros recuerdos y a nuestros objetos o prendas de vestir. Con el paso del tiempo estas prendas u objetos se desgastan y llega la hora de decirles adiós, lo que a veces no resulta fácil, pero sí necesario, dejando espacio a lo nuevo. A los nuevos objetos y prendas de vestir, a los nuevos recuerdos, a las nuevas vivencias en definitiva.
Sino dejamos espacio a lo nuevo corremos el riesgo de anclarnos eternamente a nuestro pasado.
Dejar el pasado atrás

En determinadas circunstancias podemos obtener fuerzas del recuerdo de algunos momentos. Normalmente son circunstancias en las que necesitamos dar un paso atrás para poder coger impulso hacia delante. Por otro lado, y salvo raras excepciones, solo si somos valientes y nos despedimos del pasado con gratitud dejaremos espacio para nuevas vivencias, lo que nos permitiría aclarar y ordenar ideas, viviendo más intensamente el presente y construyendo con esperanza el futuro.

Para Marie Kondo, al no tirar determinados objetos -CDs, aparatos, prendas de rotas y descoloridas, etc.- lo que hacemos es aferrarnos al pasado. En este sentido, el espacio en el que vivimos debería ser para la persona en la que nos estamos convirtiendo, no para la persona que fuimos en el pasado.

Estas limpiezas de armario, pero sobre todo de emociones y recuerdos, son todavía más necesarias en los procesos de duelo. Cuando perdemos a un ser querido, ya sea por que fallece o ante una ruptura sentimental o de cualquier otro tipo, dejar ir sus pertenencias nos ayuda a afrontar la perdida.

Por supuesto, cada persona necesita un tiempo y hay que respetarlo. No es necesario deshacerse de todo a la vez. De hecho, realizar esta limpieza de forma brusca y sin estar preparados no resultará de ayuda; al contrario, puede agravar el dolor e "infectar" la herida. Nosotros mismos seremos capaces de detectar cuando estamos listos para dejar ir ciertas pertenencias de ese ser querido; solo tenemos que escuchar a nuestro corazón.
Para ordenar ideas hay que ordenar armarios.
El método KONMARI

La japonesa Marie Kondo da una serie de pautas con las que mantener el orden, sobre todo en el armario, a través de su método KONMARI. Estas son solo algunas de sus pautas más significativas que también nos permitirán ordenar ideas:
  • Mantener todas las prendas en posición vertical es esencial para que todo sea más fácil de ver e identificar.
  • Lo más importante del método es saber ordenar y desechar todas aquellas cosas que no se utilizan. Marie aconseja coger los objetos uno a uno con las manos. Para poder saber si los queremos o no, pensando en si nos hacen felices, en cuando los usamos...y si decidimos no quedárnoslos hay que dejarlos ir, despedirse con gratitud por los buenos momentos compartidos.
  • Separar la ropa por temporadas no es necesario. Lo mejor es tenerlo todo a mano y desprendernos de aquella ropa que sepamos que la siguiente temporada ya no la vamos a usar. Según la especialista, tras la limpieza de ropa deberíamos quedarnos con menos de un tercio de la que teníamos.
  • La ropa colgada ocupa mucho más espacio que la que está doblada y es más incómoda de ver y seleccionar cuando nos vamos a vestir. Aconseja doblar todo lo que se pueda y simplemente tener colgado lo que requiere, como las camisas o las chaquetas.
  • Al apilar no somos conscientes de lo que tenemos, las prendas del fondo pasan al olvido y las de debajo se aplastan.
  • No son necesarias las soluciones de almacenaje (casilleros, contenedores...). Aunque parezca increíble tienden a complicar el orden.
"Con el método KONMARI aprende a tirar y a ordenar de verdad.

Sí, hemos dicho tirar (o dar o donar o reciclar). Porque para poner orden y organizar bien la casa primero hay que deshacerse de cosas, aunque a veces duela".

-Celi Colomer-
En definitiva la limpieza es necesaria para mejorar nuestro bienestar. Limpiar nuestro espacio vital significa crear espacio en nuestra vidas para abrirnos a nuevas experiencias, a experiencias desconocidas, por lo tanto es salir de nuestra zona de confort. De todos aquellas emociones, recuerdos e ideas que nos resultan familiares y gobernables, para dejar espacio y abrirnos a vivir el presente y construir nuestro futuro.