¡Cosas "raras" están pasando a nuestro alrededor! Y lo peor de todo es que si no prestamos atención tendemos a normalizarlas y empezamos a aceptarlas como lo más natural del mundo.
feminist carmen bizet
© Sott.net
Carmen teniendo un brote de ira y a punto de acabar con el heteropatriarcado
Esto fue lo primero que pensé cuando leí este artículo de RT, y lo que en última instancia me llevó a escribir estas pocas líneas con la esperanza de llamar a la reflexión, ya no sólo sobre un fenómeno que parece entrelazarse subrepticiamente en nuestras vidas, sino sobre cómo ese fenómeno se sostiene sobre mentiras descaradas y rampantes.

La nota en cuestión habla sobre un director de escena italiano llamado Leo Muscato quien recientemente estrenó la maravillosa y aclamada ópera Carmen de Bizet. El asunto es que para sorpresa del público asistente - quien en general suele ser un amante celoso de esta rama del arte - la obra musical había sido alterada, y no en detalles menores, sino que en el final.

Según detalla el artículo, el auditorio mostró su rechazo con abucheos y claras señales de disgusto. Aun así el autor de la controvertida versión argumentó que este inesperado cambio en la historia no era un mero capricho, sino una forma de denuncia contra uno de los problemas más acuciantes de la sociedad italiana: la violencia machista.

En el desenlace alternativo del clásico del famoso compositor francés, no es Don José quien mata a Carmen, sino que ésta le arrebata la pistola y acaba con la vida de su maltratador. En la historia original, Carmen es una mujer gitana de fuerte temperamento y espíritu libre, que seduce a Don José, un militar inexperto, que se enamora perdidamente y deja a su anterior pareja y huye del ejército. Al final, la protagonista entrega su amor a un torero llamado Escamillo, y Don José, celoso, asesina a Carmen.

Lo que intentó explicar el singular director de la obra, es que con esta mutación en el final del clásico, él pretendía denunciar los escandalosos casos de feminicidio en la sociedad italiana. Más interesante resulta ser que el artista no está solo en esta "cruzada", la decisión de Muscato fue explícitamente respaldada por la dirección del Teatro; incluso el propio alcalde de Florencia apoyó la decisión al considerar que así se enviaba un "mensaje social, cultural y ético que denuncia la violencia contra la mujer, en aumento en Italia" (tome nota de esta última aseveración remarcada en negrita porque pronto volveremos con ella).

Resulta particularmente curioso el hecho de que, ya que se arrogaron la prerrogativa de cambiar el final, podrían haberlo alterado para que ambos, Carmen y Don José, finalmente dejando sus infantiles sentimientos a un lado y declarándose emotivamente su amor, se comprometen a ser mejores personas y vivir una vida plena juntos... O quizá Don José podría haber comprendido que Carmen amaba a otro hombre, y en un acto heroico de amor, haberla dejado ir... ¡Pero NO!... Transformaron lo que ellos juzgaron como un feminicidio en un masculinicidio. Pretendían denunciar la violencia contra la mujer, y eligieron hacerlo mostrando que una mujer se puede empoderar y ser tanto o más violenta que un hombre... ¡Realmente asusta tan solo imaginar lo disfuncionales que son esos cerebros "activistas de la igualdad"!

El artículo se muestra algo indulgente con el autor afirmando que "hace falta mucho valor y una gran voluntad de transgresión para cambiar el libreto de una ópera frente al público de Italia, un país que atesora la historia del canto lírico tradicional con inmenso orgullo".

Personalmente mi visión es algo diferente. A mi juicio hace falta una gran estupidez y un grado de deterioro cognitivo importante para cambiar el final de una obra clásica para "dar un mensaje a la sociedad". Esta decisión no creo que deba verse tan sólo como una licencia artística del director, de hecho yo lo veo más bien como un símbolo, o para ser más preciso, como una Señal de los Tiempos.

Si ponemos este hecho (en apariencia inocente y bienintencionado) en el contexto de la despiadada campaña neo-fascista encabezada por los grupos feministas y el colectivo LGBT, todo parece tener un tenor algo más macabro. Cuando toda esta ridícula pantomima es entendida como parte de la avanzada por los "derechos de la mujer, la diversidad, y el respeto por las diferencias" (todos términos descontextualizados que se utilizan como punta de lanza para desnaturalizar a la humanidad privándola de sus tradiciones y valores esenciales), vemos que la intención de fondo es aniquilar las bases que durante miles de años han permitido al género humano subsistir a pesar de todos sus altibajos y errores.

Violencia contra la mujer en Italia ¿de verdad en aumento?

El artículo señala que en Italia la violencia machista deja unas 120 mujeres muertas cada año a manos de sus maltratadores (anote este número). La cifra supone que cada 72 horas, una mujer es asesinada. Incluso la Corte Europea para los Derechos Humanos de Estrasburgo ha condenado la ineficiencia del país en su lucha contra la violencia de género. Vea este artículo para más información sobre esta condena: Estrasburgo condena a Italia por su ineficiente lucha contra la violencia machista.

Lo increíblemente llamativo es que en este artículo del diario El Mundo, puede leerse como parte de la argumentación que demuestra el horror del aumento de los feminicidios en Italia lo siguiente:
Según datos del Instituto de Investigación Económica y Social citados por el diario La Republica, en el período 2000-2015 en Italia se produjeron más de 2.800 feminicidios, de ellos 1.740 en los últimos diez años.
Con tan sólo tomar una calculadora podríamos ver en base a estos números lo siguiente:
  • 2000-2015 (16 años) = 2800 fem
  • 2006-2015 (últimos 10 años) = 1740 fem
  • 2000-2005 (primeros 6 años) = 1060 fem (2800 fem -1740 fem)
Por ende los feminicidios por año serían:
  • Período 2000-2005 = 177 fem/año (1060 fem / 6 años)
  • Período 2006-2015 = 174 fem/año (1740 fem / 10 años)
¡Casi no varió la tasa, de hecho disminuyó! ... Más concretamente en el año 2016 hubo 120 feminicidios, un 30% menos que el promedio de los 16 años anteriores. Entonces... ¿van en aumento los feminicidios o realmente Italia ha avanzado positivamente en la disminución de este flagelo?

Este es un claro ejemplo de lo fácil que puede resultar hacernos creer cualquier patraña. Y lo peor de todo es que ni siquiera tienen que esforzarse demasiado para engañarlos porque somos tan idiotas que ni prestamos atención a lo que estamos leyendo.

Tenemos que entender que esto es un show, una puesta en escena (y no estoy hablando de Carmen) con la intención de bombardearnos constantemente para meternos en la cabeza la idea de que existe un mal horroroso sobre la tierra que debemos combatir a cualquier precio. Y para combatirlo debemos proteger a las pobres víctimas de la opresión de esa horda inmunda llamada hombres, o mejor referidos en la actualidad por el colectivo feminsta/LGBT con el más abarcativo neologismo heteropatriarcado.

La realidad es que en nuestro mundo existe la violencia y ya. Ésta toma muchas formas y es ejercida tanto por hombre como por mujeres. Es cierto que la mujer ha ocupado durante un largo tiempo un lugar marginal en la sociedad, pero eso es algo que ha cambiado abismalmente en el último siglo, y en especial el último par de décadas. Las mujeres han ido paulatinamente recuperando el lugar que les corresponde, y aunque seguro todavía quedan conquistas pendientes, eso no significa que las mujeres y los "diversos", presas de un revanchismo patológico, deban dominar nuestras vidas y nuestros pensamientos, y hacernos vivir a todos en la peor de las pesadillas orwellianas.