La dieta mediterránea es el sueño húmedo de todo dietista. Básicamente, se adhiere a lo que dice la USDA sobre los alimentos en su pirám... eh, quiero decir MyPlate. Y se adhiere a todos los dogmas dietéticos políticamente correctos del día. Coma muy poca carne, algo de pescado, muchos, muchos y muchos granos enteros, verduras y legumbres, aceite de oliva y tanto vino tinto como sea posible hacer caber en el término completamente subjetivo de "moderado".
DIETA MEDITERRÁNEA
Por lo tanto, no es de extrañar que cuando un grupo de médicos, investigadores y dietistas se reúnen para elegir las "mejores dietas para una alimentación saludable", como lo hacen anualmente en el News & World Report de Estados Unidos, ellos constantemente elijan la dieta mediterránea como la número uno (en realidad, este año empató con la dieta DASH, que se adecua aún más a las recomendaciones del gobierno, agrega el conteo de calorías y limita erróneamente el consumo de sal). Tampoco es de extrañar que los "periodistas de salud" de todo el paisaje mediático informen sobre estos hallazgos, hablen de lo buena que es la dieta y ofrezcan consejos sobre cómo convertir su régimen alimentario para que esté más en línea con lo que nos dicen que comieron los mediterráneos hace medio siglo.

Otra sorpresa más es que este cuerpo de "expertos" ubica continuamente las dietas paleo y cetogénica cerca del final de su lista (este año, la cetogénica ha muerto), incluso por encima de un número de dietas de las que probablemente nunca hayas oído hablar... ¿qué demonios es la dieta de la solución chispa? ¿O la dieta nutritariana? Ellos le descuentan puntos a cualquier cosa que restrinja los carbohidratos porque "estas dietas proporcionan menos carbohidratos de los que recomiendan las directrices gubernamentales". En realidad, deberían cambiar el nombre de la lista a "Las mejores dietas autoritarias para la alimentación aprobada por el gobierno con el fin de convertirte en un buen ciudadano para 2018". Preciso y pegadizo. (Pueden usar ese nombre gratis, chicos.)

La base sobre la cual están clasificando las dietas es la mitad del problema, siguiendo el mismo viejo dogma acerca de lo que es "cardiosaludable", lo que es bueno para la pérdida de peso (¿alguien quiere contar calorías?) y dando créditos por tener bajo contenido de sodio. Realmente no se puede dar mucha importancia a una lista que pone la dieta Ornish en el Top Ten, a menos que sea una lista de "Las mejores dietas para arruinarte la salud y hacerte miserable para el 2018". (También pueden usar ese nombre gratuitamente). Pero la lista no es una prueba real de la eficacia de las dietas basadas en algún tipo de ensayo comparativo. Si lo fuera, y hubieran podido controlar sus sesgos, podrían encontrar que la dieta paleo es superior en varios aspectos. La lista es esencialmente la opinión de los expertos, es decir, de aquéllos que han sido considerados expertos por haber sido muy exitosos en su capacidad de internalizar la ideología dietética predominante.
mediterranean diet food pyramid

Parece que hay una pizca de carne roja en la punta. Esto me pone nervioso.
La dieta mediterránea no es la dieta mediterránea

El principal problema de la dieta mediterránea es que no tiene absolutamente nada que ver con lo que la gente comía en el Mediterráneo en el momento de su creación. La dieta fue creada por Ancel Keys (sí, ese mismo Ancel Keys). Parece que después de haber invertido tanto en su propia hipótesis de que las grasas saturadas causaban enfermedades cardíacas, Keys publicó un estudio sesgado para "probar" que tenía razón, y luego pasó a promover la dieta que aparentemente observaba a la gente comer cuando estaba en la región mediterránea, porque se ajustaba muy bien a lo que él creía que la gente debía comer.

Keys había visitado Nápoles con su esposa en la década de 1950 y vio que la gente consumía una dieta sencilla de pizza y pasta, en su mayoría vegetariana, baja en grasa, excepto por el aceite de oliva aliñado en las verduras, y frutas para el postre. Después de hacer algunas pruebas y encontrar que la población estaba relativamente sana, él asumió que su alimentación contribuía a su salud. Esto resultaba muy bien, ya que, casualmente encajaba con la hipótesis de Keys.

Sin embargo, ¡cuando la pareja regresó años más tarde, descubrieron que la gente ya no estaba comiendo la "Dieta Mediterránea"! Sally Fallon Morrel lo cita diciendo:
"Los restaurantes son cada vez más populares, pero la comida que sirven está comúnmente lejos del patrón mediterráneo. [...] Todo tiene que estar repleto de mantequilla o margarina y carne molida. Servir sólo fruta para el postre no es común; el helado o la tarta es una costumbre. Aunque los restaurantes italianos presumen de la sana dieta mediterránea, lo que sirven es una parodia de la misma".
...el "patrón mediterráneo" era lo que él vio que la gente comía cuando estaba allí. No está claro cómo exactamente sentía que podía considerar sus propias observaciones limitadas como un "patrón". No es que se basara exactamente en una investigación rigurosa. Como señala Fallon:
La pregunta que los creyentes no se han hecho es la siguiente: ¿Fue la dieta magra, llamada mediterránea, que observaron después de la guerra, la verdadera dieta mediterránea? ¿O estaban observando el final de la privación engendrada por medio decenio de conflicto? ¿Estaban los habitantes de Crevalcore y Montegiorgio abandonando la dieta mediterránea tradicional, o la estaban retomando? ¿Y se perdió Keys la oportunidad de ver a los italianos disfrutando de una rica comida a principios de los años cincuenta porque los italianos nunca habían hecho algo tan vergonzoso, o el profesor visitante era demasiado pobre para permitirse algo más que una simple pizza en un café de la acera?
Así lo expresa la Dra. Gabriela Segura de Sott.net:
Los promotores de la tan aclamada dieta mediterránea, con su aceite de oliva y "bajo contenido en grasa animal", no mencionan el hecho de que entre los mediterráneos todavía existen recetas con un alto contenido graso que se transmiten de generación en generación. Lardo di Colonnata con sus tiras curadas de tocino con hierbas y especias; la barbacoa griega que a menudo implica un cordero entero asado en una brocheta; o el kokoretsi que se hace de los órganos internos del cordero (el hígado, el bazo, el corazón, las glándulas) enhebrado en pinchos junto con la membrana grasa de los intestinos del cordero; todos éstos son alimentos de los longevos mediterráneos. Sin embargo, la "dieta mediterránea al estilo americano" hace una selección particular de los alimentos de la dieta de la gente mediterránea para dar la imagen que desean. Irónicamente, muchos de los pueblos mediterráneos han adoptado esta versión americanizada de la "dieta mediterránea".
Ancel Keys
© Time Magazine
Ancel Keys es el de la izquierda, eso creemos.
En otras palabras, la "dieta mediterránea" de Keys nunca existió. Se basaba en las observaciones de una persona en un lugar determinado en un momento particular de la historia y probablemente tenía poco que ver con la forma en que la población comía realmente. Los pueblos mediterráneos siempre han comido mucha grasa y mucha carne (ver este enlace de Weston A. Price para echar un vistazo a lo que históricamente ha constituido la cocina tradicional de la región). La salud radiante de la gente que Keys vio en Italia fue probablemente a pesar de su dieta escasa que, como Fallon señala, era probablemente temporal. Así que la forma en que los norteamericanos ven la "dieta mediterránea" es realmente una fantasía completa. No se basa en nada: no hay ningún precedente histórico para lo que ahora se está promulgando en los medios de comunicación cada año, cuando los investigadores anuncian una vez más que esta dieta es "la mejor".

Esto es, más o menos, en lo que se basan todas las directrices alimentarias impulsadas por los gobiernos. Keys fue instrumental a la hora de convencer a la población de los peligros de los alimentos de origen animal, una idea tan persistente que todavía constituye la base de todos los consejos dietéticos ofrecidos por las autoridades. Si usted fue sometido a comer tortillas de clara de huevo, margarina y pechugas de pollo deshuesadas sin piel durante toda la década de los 80 y 90, culpe a Ancel Keys. El hecho de que nunca existió ninguna base científica para recomendar esta dieta, al parecer, tuvo poca importancia.

Sally Fallon Morrel cita de nuevo a Keys:
"Desgraciadamente", escribe Keys, "los cambios actuales en los países mediterráneos tienden a destruir las virtudes saludables de la dieta tal y como las conocíamos hace cuarenta años. Se necesitan esfuerzos para revertir este cambio. La educación es importante. Debemos concentrarnos en la profesión médica y en las escuelas. No es suficiente que los médicos midan el colesterol sérico y digan a los pacientes con valores altos que eviten la mantequilla y la carne grasosa. También deberían hacer hincapié en la prevención dirigiéndose al público en general".
Un poco espeluznante, Keys. "¿Cómo podemos forzar a la gente a cambiar su dieta para que esté más en línea con lo que creo que debería comer? Es de vital importancia educar a los pobres equivocados plebeyos para adoctrinarlos a consumir la versión americana de la dieta que asumí que estaban comiendo cuando fui allí una vez". En realidad, el mejor consejo que se puede dar a las personas del Mediterráneo es que ignoren los consejos de las pomposas autoridades estadounidenses que usan bata de laboratorio y coman como siempre lo han hecho.

Si usted lleva a cabo una intervención en la que elimina toda la basura asociada con la Dieta Estadounidense Estándar (SAD), está garantizado que mejorará su salud. Y esto es exactamente lo que vemos cuando varios estudios salen a la luz mostrando los beneficios de la dieta mediterránea. Pero esto no demuestra la salubridad de la dieta mediterránea, más bien condena a la SAD.

Todas las dietas que llegan al escalafón superior de las dietas aceptadas por las autoridades giran esencialmente en torno a las mismas cosas, y esas cosas no se apartan mucho de la autoridad última de las directrices dictadas por el gobierno. En otras palabras, es esencialmente la misma dieta que se ha promovido durante la última mitad del siglo: alto contenido de carbohidratos, alto contenido de azúcar, bajo contenido de grasas y poca nutrición. Y no está dando resultado para nosotros.

Si quieres obtener lo que siempre has tenido, haz lo que siempre has hecho. Si quieres mejorar, prueba una nueva estrategia.