Chris Focus

ATENCIÓN: Los medios NO son un reflejo de la realidad.
Trump famosomente dijo que si le disparaba a una persona en la 5ta Avenida, ni siquiera así perdería simpatizantes. Por más sorprendente que sea, tenía razón. Por supuesto, del otro lado, la evidencia condenatoria de la corrupción de Clinton en los correos electrónicos de WikiLeaks no influenció realmente a los votantes de Hillary. La razón es que el discurso en Estados Unidos se ha vuelto extremadamente divisivo y partidista. La gente vive en sus propias cámaras de eco ideológicas donde no existe el pensamiento crítico. Sin embargo, el problema va más allá de la política: esta actitud libre de hechos, testaruda, narcisista, ilógica y de enamoramiento se ha extendido en todos los aspectos de nuestra sociedad. El desafío más grave al que Estados Unidos se enfrenta no es financiero, geopolítico o ambiental. Es la crisis por la muerte de la lógica y la objetividad.

Empecemos con algunos ejemplos de la política.

Durante la elección: De acuerdo con Trump y sus partidarios, el número de desempleados era falso (ya que, basado en la tasa de participación laboral, el 38% de los adultos no trabajaban), el crecimiento del PIB por debajo del 4% era horrible, el crecimiento mensual de los empleos por debajo de 300.000 era indicativo de una recesión ¡y el mercado de valores era una enorme burbuja!

Después de la elección: Ahora, para Trump y sus leales partidarios, las cifras oficiales de desempleo son legítimas e impresionantes (aunque la tasa de participación laboral no se ha movido desde 2016), el crecimiento del PIB del 2.3% es una señal de una economía en auge, el crecimiento promedio mensual de 175.000 empleos es asombroso, y el mercado de valores es un reflejo de los tremendos logros de Trump (hasta que se desplome).

En cuanto a los demócratas, Trump era nazi y racista por querer un muro; no importa que ya hayamos tenido un muro en muchas partes de la frontera entre Estados Unidos y México durante mucho tiempo. Los partidarios de Hillary también se negaron a leer los correos electrónicos de WikiLeaks y no pudieron ver nada sospechoso sobre la Fundación Clinton, su servidor privado de correo electrónico o la eliminación de más de 30.000 correos electrónicos. Sin embargo, cualquier acusación relacionada con la interferencia o colusión de Rusia fue aceptada con entusiasmo a primera vista sin ninguna prueba que lo corrobore: el expediente Steele es un ejemplo obvio. Louise Mensch y otros trolls tienen millones de seguidores en redes sociales que prosperan con su dosis diaria de acusaciones chocantes, insinuaciones y afirman que lo que les gustaría que fuera verdad, definitivamente lo es.

Por lo tanto, tenemos un entorno político en el que una mitad del país está totalmente en contra de la otra. Los demócratas en el Congreso rechazarán automáticamente las ideas republicanas y viceversa. El resultado de este fanatismo ideológico es el estancamiento, la ineficacia y una legislación terrible. Es difícil negociar con una persona irracional; para dos personas irracionales es casi imposible

Los medios de comunicación también están atrapados en esta trampa ideológica. En cualquier tema, casi siempre se puede predecir el punto de vista de MSNBC, Fox News, Washington Post o Breitbart. Ya se han ido los días en que se podía esperar objetividad y neutralidad de los medios de comunicación.

Nos hemos convertido en una sociedad de incesantes sesgos de información. Todo el mundo trabaja hacia atrás: empiezan con la conclusión y giran la lógica como un pretzel para hacerla realidad. Cada falacia lógica existente se utiliza. Veamos algunas de ellas:
  • Una de las herramientas más comúnmente utilizadas es el "y qué hay de-ismo". Hable del terrorismo islámico y alguien lo contrarrestará con: "¿Qué hay del terrorismo doméstico de los blancos?"
  • Uso selectivo de hechos y datos. "Añadimos 2 millones de empleos el año pasado," puede ignorar el hecho de que muchos de ellos son empleos a tiempo parcial o temporales.
  • Los filtros ideológicos son herramientas poderosas para rechazar la verdad y los hechos. "No creo nada de Breitbart" o "Rechazo cualquier cosa que pueda ser considerada socialista".
  • La exageración y la distorsión son herramientas poderosas para engañarnos a nosotros mismos y a los demás. "Irán quiere aniquilar a Israel" es exageardo; y "Putin anexa Crimea" ignora el hecho de que Crimea tuvo un referéndum y se unió voluntariamente a Rusia (y hay mucho más detrás de este drama).
  • Los eslóganes y las frases pegadizas son sinónimos de verdad. Ya sean recortes de impuestos o el calentamiento global o cómo perder peso, la gente está programada para reaccionar instintivamente a las palabras y frases de moda, mientras eluden un análisis más profundo. El omnipresente deseo estadounidense de soluciones rápidas termina por causar más problemas.
  • El sensacionalismo se ha convertido en una poderosa herramienta de propaganda. Los medios de comunicación se basan en él para obtener ingresos publicitarios; las personalidades públicas lo utilizan para aumentar su popularidad o para obtener votos; y la gente lo utiliza para convencerse a sí misma de sus propias opiniones. Esto también es similar a la gente que grita o usa los improperios para hacer sus observaciones.
  • Cambiar de opinión se ha convertido en un arte. Escuche a Bill Clinton, Obama u otros líderes demócratas hace unos años, cuando hablaron fuertemente en contra de la inmigración ilegal. Ahora es una inversión completa. Los partidarios de Trump se quejaban constantemente de que Obama no contaba con el respeto de otras naciones. Pero ahora que la aprobación de Trump en todo el mundo es abismal, el nuevo argumento es: "¿A quién le importa lo que piense el mundo?"
El problema más grande es que estos atributos no se limitan a la política y, de hecho, han impregnado todos los aspectos de nuestra sociedad. En el sistema legal, los abogados usan constantemente estas tácticas para argumentar sus casos - de hecho, un abogado astuto es admirado. Incluso los jueces de los niveles más altos están impulsados por la ideología; por eso Obama y Trump tienen opciones muy diferentes para la Corte Suprema de Estados Unidos. La lógica y la ley se distorsionan para llegar a conclusiones predeterminadas.

En ventas y mercadotecnia, nadie puede triunfar sin exagerar. Obviamente, basarse en los hechos y ser objetivo es una sentencia de muerte para una carrera en esas áreas.

La política exterior está repleta de sesgos de información, exageraciones y mentiras flagrantes. ¿Quiere atacar Irak? Exageremos los vínculos de Saddam con Al Qaeda y las armas de destrucción masiva. Traiga testigos falsos que lloran por los bebés en las incubadoras asesinados por los soldados de Saddam, falsifique papeles para mostrar la venta de uranio de Nigeria a Irak, ponga historias en el New York Times y luego utilícelas para reforzar su argumento los domingos. Del mismo modo, si queremos armar a Al Qaeda en Siria, simplemente los llamaremos "rebeldes moderados", una simple táctica de marketing que resuelve un problema difícil. ¿Alguna vez ha escuchado a políticos estadounidenses o medios corporativos hablar de librar guerras por ganancias, imperialismo o recursos naturales? No, ¡siempre se trata de libertad y democracia! Cuando están en juego billones de dólares, el engaño se convierte en parte integral de la política exterior y las guerras perpetuas.

La cultura sesgada también se ha extendido a la ciencia y la medicina. Los organismos genéticamente modificados siempre se comercializan en términos de mayor rendimiento o alimentos baratos, mientras que en realidad se trata de ganancias y, lo que es más importante, de controlar a la gente y a las naciones. Las vacunas son aceptadas ciegamente por las personas que creen el lema "seguras y eficaces". Las masas ignoran los miles de millones de dólares de ganancias anuales en la industria de las vacunas y la puerta giratoria entre la Gran Farma (grandes corporaciones farmacéuticas) y las burocracias como el CDC (Center for Disease Control, o Centro de Control de Enfermedades de EEUU).

La Gran Farma reempaqueta medicamentos viejos con cambios insignificantes para obtener nuevas patentes que justifiquen precios más altos. El analgésico de 12 horas de OxyContin fue una estafa de mercadotecnia, pero las mentiras trajeron miles de millones de dólares. Los científicos falsifican los datos para los ensayos clínicos, y a pesar de cuántas veces la Gran Farma sea atrapada cometiendo fraude, la fe de la gente permanece imperturbable. Incluso el calentamiento global está lleno de sensacionalismo, conjeturas desenfrenadas y afirmaciones demasiado seguras cuando hay demasiadas variables conocidas y desconocidas que se pasan por alto. El científico más nerd es tan vulnerable al pensamiento grupal, la presión de los pares y las tentaciones de la fama y la fortuna como el político sórdido a la CNN.

Nuestro sistema financiero está controlado por un banco privado de la Reserva Federal, que ha creado un esquema Ponzi alimentado por la deuda insostenible y la inflación. Sin embargo, las élites siguen dándole un sesgo a la información en torno a la prosperidad y el crecimiento. Propagandistas en la CNBC y otros medios financieros son remunerados por hacer explotar burbujas todo el día. Cuando las burbujas estallan, le miran a uno a los ojos y le dicen que nadie podría haberlo visto venir.

Todos estos problemas han surgido porque el engaño se ha convertido en una forma de vida y no tenemos la paciencia (o a veces la habilidad) de pensar crítica y objetivamente. Es como si la película Idiocracia o el programa de televisión Jerry Springer se hubieran convertido en la nueva realidad. Hace más de 2000 años, Sócrates enseñó a los griegos cómo pensar racional y lógicamente, pero en algún momento lo perdimos. Esta crisis es soluble, pero requiere un cambio deliberado en nuestro pensamiento y comportamiento.