Después de casi dos semanas de intensas protestas, el humo negro de los enormes incendios que provocaban las ruedas de neumáticos quemadas se está despejando mientras las rutas de transporte se abren de nuevo en Occitania, Francia, donde los agricultores habían bloqueado carreteras, autopistas y líneas ferroviarias con pilas de estiércol, basura y cientos de tractores. Toulouse -la cuarta ciudad más grande de Francia- y otras ciudades quedaron casi completamente bloqueadas, por lo que el impacto se sintió en todo el suroeste de Francia y se comparó con una "guerra civil".
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© Fred Scheiber/Sipa
Los agricultores locales, que ya sentían la presión de los bajos precios de sus productos, se manifestaron en contra de los planes de reconversión que efectivamente los dejaría sin trabajo, porque sus granjas ya no tendrían derecho a las subvenciones de la Unión Europea. Pero la crisis parece haberse resuelto temporalmente después de que el ministro francés de Agricultura se comprometiera el jueves a dejar intactas las subvenciones para la mayoría de los municipios afectados en Mediodía-Pirineos y Aquitania.

La colère rural contra París y Bruselas volverá a estallar pronto porque el Presidente Macron insinuó el mes pasado que está dispuesto a considerar una revisión completa de la Política Agrícola Común de la UE, algo que los gobiernos franceses han defendido hasta ahora con firmeza porque las comunidades rurales de Francia dependen especialmente de las subvenciones de la UE.

Los medios de comunicación nacionales franceses ignoraron en gran medida las protestas de los agricultores -después de todo, siempre y cuando los asuntos periféricos no afecten directamente a París, entonces tant pis ["ni modo".- NdeT]- aunque se sentaron y tomaron nota cuando el asedio de Toulouse se volvió realmente serio a principios de esta semana. Mientras tanto, una serie de otras protestas en Francia en los últimos diez días han contribuido a un sentimiento pronunciado de pesimismo nacional.

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© Nicolas Albrand
El costo del daño a las autopistas por granjeros manifestantes a lo largo de Occitania se espera que sea de millones de euros
El atroz clima de los últimos días no ha ayudado a levantar el ánimo. La lluvia ininterrumpida de este invierno inundó París por segunda vez en seis meses, y las precipitaciones acumuladas en diciembre y enero alcanzaron un nivel que no se veía desde el invierno de 1935-1936. A nivel nacional, Francia vivió su enero más húmedo desde 1959. La baja presión incontenible ha traído tormentas continuas desde el Atlántico, y con ellas cielos nublados persistentes. Las franjas de Francia y Bélgica registraron su segundo conteo más bajo en horas de sol durante cualquier mes desde que se iniciaron los registros en 1887, aunque la oscuridad interminable fue al menos "iluminada" esta semana por las fuertes nevadas en el centro y norte de Francia, lo que le dio a París su mayor nevada desde 1987 y trastornó una vez más las redes de transporte.

A finales de enero, los pescadores de La Manche que protestaban contra el uso de la pesca con "pulso eléctrico" por parte de los grandes arrastreros holandeses -lo que afecta financieramente a las operaciones pesqueras más pequeñas y agota las existencias para todo el mundo- bloquearon Calais y Boulogne con más bloqueos de carreteras con neumáticos quemados, mientras que los arrastreros impidieron que los transbordadores entraran o salieran del puerto de Calais, el principal centro de transporte entre el Reino Unido y Francia.

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© Unknown
Los pescadores en Boulogne incendian palés y neumáticos en un camino de acceso mientras que dos barcos franceses bloquean un área del puerto donde descargan los arrastreros holandeses
También a finales de enero, y con una duración de 10 días, los guardias de prisiones franceses -en masa- violaron una norma que les prohíbe 'bajar las llaves' y se declararon en huelga en 129 de los 188 centros penitenciarios del país hasta que recibieron garantías de mejores condiciones laborales y salariales; concretamente, el aislamiento de los radicales musulmanes del resto de la población carcelaria.

Esa protesta fue provocada por un ataque con cuchillo contra tres guardias de prisiones el 11 de enero por el terrorista polaco-alemán "musulmán" Christian Ganczarski, condenado por su participación en un atentado terrorista en Túnez en 2002, y que acababa de enterarse de que estaba por ser extraditado a los Estados Unidos por su presunta participación en los ataques del 11 de septiembre. Las protestas de los guardias se convirtieron en una huelga nacional después de que un asesino convicto hiriera gravemente a 7 guardias en una prisión de Landas el 16 de enero, seguido por un incidente dos días después en una prisión de Córcega, cuando un preso radicalizado gritó "Allahu akbar" al golpear y dejar inconscientes a dos guardias.

De vuelta en Calais, la "jungla" de inmigrantes -que oficialmente ya no existe desde que fue "despejada" a finales de 2016- fue testigo del peor brote de violencia en sus 19 años de existencia, cuando cientos de sus habitantes armados con varas y palos de hierro libraron una batalla el 2 de febrero por el control del campo y los "derechos de contrabando de personas". Al parecer, las armas de fuego han llegado al complejo de inmigrantes, ya que cinco de ellos recibieron heridas de bala esa noche.

Ese mismo día, 5 oficiales del ejército francés murieron después de que dos helicópteros militares Gazelle se estrellaran en el aire en una escuela de entrenamiento de vuelo al este de Marsella. Las autoridades no han proporcionado ninguna información sobre la causa.

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Mi pobre Francia
Al parecer, las autoridades francesas no están haciendo casi nada acerca de todas estas crisis continuas porque están demasiado ocupadas centrándose en lo que realmente importa, como aprobar una legislación que prohíba las "noticias falsas" sobre las crisis continuas. El ministro francés de Cultura anunció la semana pasada que una nueva ley hará que "diferentes" plataformas mediáticas "cooperen con el Estado", mientras que un "procedimiento judicial" permitirá al Estado "bloquear rápidamente la difusión de noticias falsas una vez publicadas". Por supuesto, se está haciendo con el pretexto de "contrarrestar los canales de propaganda rusos RT y Sputnik", pero el verdadero propósito -como en Estados Unidos y en otros lugares de Occidente- es sofocar la disidencia interna. Por el lado positivo, por lo menos Francia tiene todavía un Ministerio de Cultura: su presidente, infamemente, dijo que "no existe la cultura francesa" durante la campaña del año pasado.

Otros movimientos kafkianos recientes del gobierno de Macron incluyen la legislación inminente para prohibir el "desprecio sexual", parte de un plan de cinco años para librar una "guerra cultural" contra... bueno, en este caso, los hombres franceses, quienes podrían recibir multas de hasta 350 euros si "siguen a las mujeres en la calle, les silban, hacen fuertes comentarios sobre su apariencia o piden sus números de teléfono". La lista de transgresiones potenciales puede no terminar ahí.

No hay dinero para subvencionar a los agricultores que pagan los costes ocultos de la globalización neoliberal, pero aparentemente sí hay dinero para desplegar una costosa reducción a nivel nacional del límite de velocidad en las carreteras nacionales de 90 a 80 kilómetros por hora. Con señalamientos en más de 400.000 km de carreteras que deben reemplazarse, el Primer Ministro Edouard Philippe calcula que el precio valdrá la pena porque sus estadistas estiman que la reducción de la velocidad salvará entre 350 y 400 vidas al año. Está previsto que esta medida entre en vigor el 1 de julio, y también ha provocado protestas masivas que han detenido el tráfico en todo el país.

Supongo que cada vida cuenta, sobre todo cuando la oficina nacional de estadísticas anuncia que la tasa de natalidad ha descendido en 2017 por tercer año consecutivo, lo que hace que Francia haya pasado de la tasa de reemplazo de 2,1 nacimientos por mujer en 2014 a la baja tasa media de natalidad de la UE de 1,58 en 2014. Julian Assange sugirió el año pasado que "Capitalismo + ateísmo + feminismo = esterilidad = migración". Suena bastante acertado, aunque depende de lo que se entienda por "capitalismo". Francia se enorgullece desde hace mucho tiempo de una tasa de natalidad sana, pero parece que la manía occidental por la liberación sexual y los nuevos géneros también la han alcanzado.