En un nuevo estudio publicado en PLoS Biology, un equipo de investigación internacional sugiere que Escandinavia estuvo poblada por dos migraciones principales después del Último Máximo Glacial: una migración inicial de grupos desde el sur (hoy en día Dinamarca y Alemania) y una migración adicional desde el noreste, siguiendo la costa atlántica sin hielo.


De este modo, el equipo pudo comparar los datos genómicos con la variación genética de los cazadores-recolectores mesolíticos de otras partes de Europa.
"Nos sorprendió ver que los cazadores-recolectores mesolíticos de la costa oeste noruega eran genéticamente más similares a las poblaciones contemporáneas del este del Mar Báltico, mientras que los cazadores-recolectores de lo que hoy es Suecia eran genéticamente más similares a otros cazadores-recolectores del centro y occidente de Europa", dice el genetista de poblaciones Torsten Günther, de la Universidad de Uppsala, y uno de los principales autores del estudio.
Esta contradicción entre la genética y la geografía puede explicarse por dos migraciones principales a Escandinavia después del Último Máximo Glacial: una migración inicial de grupos desde el sur -Dinamarca y Alemania- y otra migración adicional desde el noreste, siguiendo la costa atlántica libre de hielo.
La obtención de datos genómicos de los individuos noruegos fue clave para comprender las rutas de migración. Los patrones genéticos se superponen a los modelos de distribución de diferentes técnicas de herramientas líticas, y, en este sentido, los artefactos arqueológicos e isótopos de la dieta alimenticia muestran que los cazadores-recolectores escandinavos utilizaron diferentes tecnologías de herramientas líticas al tiempo que diferentes fuentes de alimentos.
"Los yacimientos arqueológicos han estado sujetos a distintos tipos de investigación durante más de un siglo, y es emocionante ver lo que los datos genéticos pueden agregar a nuestra comprensión de estos grupos de cazadores-recolectores", dice el osteoarqueólogo Jan Storå, de la Universidad de Estocolmo, otro de los autores principales del estudio.
Los datos completos permitieron al equipo llevar a cabo un estudio más profundo de la dinámica de la población mesolítica en Escandinavia. Una consecuencia de la mezcla de los dos grupos mencionados fue el observar un número sorprendentemente grande de variantes genéticas en los cazadores-recolectores escandinavos.
"Estos grupos eran genéticamente más diversos que los grupos que vivían al mismo tiempo en el centro, oeste y sur de Europa. Ello contrasta con el patrón observado hoy en día, en el que se encuentran más variaciones genéticas en el sur de Europa y menos en el norte". dice Mattias Jakobsson, genetista de poblaciones de la Universidad de Uppsala y también uno de los principales autores del estudio.
Los dos grupos que migraron a Escandinavia en el Mesolítico eran genéticamente distintos y exhibían una apariencia física diferente. La gente del sur probablemente mostraba ojos azules y piel oscura, y la gente del noreste una variación de colores en los ojos y piel pálida.
Al igual que los europeos del norte de hoy en día, los cazadores-recolectores del Mesolítico se enfrentaban a un clima de alta latitud asociado con bajos niveles de luz solar en invierno, lo que provocaba bajas temperaturas, y constituía, en consecuencia, un entorno desafiante en el que vivir. Los humanos pueden hacer frente a tales condiciones desde un punto de vista fisiológico y mediante cambios en sus conductas, pero a largo plazo también existe un potencial de adaptación genética a dichos entornos.
El equipo descubrió que las variantes genéticas asociadas con la pigmentación ligera de la piel y los ojos se transmitían, en promedio, con mayor frecuencia entre los cazadores-recolectores escandinavos que en sus ancestros de otras partes de Europa.
"Eso sugiere que la adaptación local tuvo lugar en Escandinavia después de la llegada de los grupos referidos, lo cual está en línea con el patrón mundial de pigmentación, que disminuye con la distancia al ecuador", explica Torsten Günther.

"Será interesante ver si los estudios futuros pueden mostrar cómo este gen afecta la adaptación fisiológica en ambientes fríos", dice Torsten Günther.
La gente moderna del norte de Europa lleva relativamente poco material genético de los escandinavos mesolíticos.
"Lo que hemos encontrado es que hace 10.000 años, después de que Escandinavia se volviera libre de hielo, diferentes grupos de migrantes ingresaron a la Península Escandinava. Un proceso de migración hacia Escandinavia que hemos visto una y otra vez: en la Edad de Piedra, en el Edad de Bronce y en tiempos históricos", dice Mattias Jakobsson.




Comentarios del Lector
a nuestro Boletín