
En 1940 fueron encontrados unos restos, que incluían una calavera, en la isla Nikumaroro, en el océano Pacífico. Pero un análisis forense revelado un año después, determinó que pertenecían a un hombre.
Pero Jantz, con tecnología actual, hizo un análisis más profundo y sofisticado de esos mismos restos humanos y concluyó que sí son de la aviadora. El profesor dice tener un 99 % de certeza, reseña una nota de la Universidad de Tennessee.
Se desvanece la versión de la captura
Una de las versiones que más había cobrado fuerza sobre la desaparición de Earhart y Nooman fue que pudieron haber sido capturados por militares japoneses.
El año pasado, a 80 años de su desaparición, se publicó una fotografía que reforzaba esa teoría. Según se informó entonces, en la imagen supuestamente aparecían la aviadora y su navegante junto a uniformados nipones.
En su estudio, el especialista comparó las longitudes de los huesos con las medidas de Earhart, en base a su altura, peso, contextura corporal, longitud de las extremidades y proporciones, según las fotografías archivadas de ella e información que se encuentra en sus licencias de aviadora y de conductora.
Para hacer esas comparaciones, Jantz utilizó un programa llamado Fordisc, que de manera digital permite hacer estimaciones de sexo, ascendencia y estatura, a partir de mediciones esqueléticas. Se trata de un programa que él mismo ayudó a crear y actualmente es usado por casi todos los antropólogos forenses certificados en Estados Unidos y en todo el mundo.




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