Los humanos del pleistoceno cazaban perezosos gigantes. Así lo indican las huellas de un hombre encontradas dentro de las de este animal, en América del Norte, informaron los investigadores en un artículo publicado en la revista Science Advances.
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© Alex McClelland/Bournemouth University
Una reconstrucción de un artista, basada en huellas recientemente descubiertas, de seres humanos prehistóricos en el Nuevo México actual que cazan un perezoso gigante.
Los perezosos gigantes vivían en América del Norte y Sur y no se parecían mucho a sus descendientes de hoy. Estos grandes mamíferos vivían en la tierra, tenían largas y poderosas garras y eran comparables en tamaño a los elefantes. Los hallazgos de los restos de los perezosos gigantes muestran que las primeras personas en América enfrentaban a estos animales. Durante mucho tiempo, la razón de su extinción se ha considerado el cambio dramático del clima al final de la última edad de hielo, sin embargo, en los últimos años ha surgido una nueva hipótesis que señala que los humanos cazaban estos animales, lo que causó su desaparición.

David Bustos, del Servicio de Parques Nacionales de EEUU, junto con sus colegas, llevaron a cabo excavaciones en el territorio de la reserva de Arenas Blancas, ubicado en el estado de Nuevo México. Los investigadores encontraron huellas de medio metro de mamíferos antiguos, conservadas en el lodo. El hallazgo fue notable: los científicos también notaron que dentro de las grandes huellas del animal había huellas más pequeñas.
Huella de un perezoso gigante y dentro la huella de un hombre
© Alex McClelland/Universidad de Bournemouth
Huella de un perezoso gigante y dentro la huella de un hombre
El análisis mostró que las huellas más pequeñas pertenecen a una persona. Los científicos lograron encontrar una cadena de al menos 10 huellas, lo que indica que un humano estaba siguiendo los pasos a un perezoso gigante. Además, al final del camino, los investigadores encontraron una serie de impresiones completamente diferente, que indican que el animal giró, se puso de pie sobre sus patas traseras y agitó sus garras. También en el suelo había rastros de una segunda persona que se acercó al perezoso del otro lado.
Según los paleontólogos, la evidencia de la caza se ha conservado en la reserva. El hombre que siguió el rastro del perezoso tuvo que distraer al animal para que el otro cazador se le acercara por la espalda.

Sin embargo, los científicos no sacan conclusiones definitivas. Las huellas de los humanos no están bien conservadas, y además, el lago presenta un área bastante abierta, lo cual es un inconveniente para la caza. Por lo tanto, los autores plantean la hipótesis de que una persona también podría haber perseguido a un perezoso para estudiar su comportamiento.

El año pasado, científicos mexicanos comunicaron el descubrimiento de los restos fosilizados de una especie desconocida de perezoso gigante que vivió hace 10.000 años y murió en el fondo de un sumidero. Los restos, de la era del Pleistoceno, fueron encontrados en 2010, pero se encontraban a un nivel tan profundo de un pozo lleno de agua que los investigadores han tenido que reunir sus piezas muy poco a poco, contó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) al anunciar el hallazgo.

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma. .