Traducido por el equipo de editores de Sott.net en español

Documentos desclasificados han revelado que después de la Segunda Guerra Mundial, judíos sionistas pusieron en práctica la limpieza étnica en Palestina a finales de la década de 1940. Los soldados israelíes encarcelaron a miles de civiles palestinos en al menos 22 campos de concentración y de trabajo dirigidos por sionistas, los cuales existieron entre 1948 y 1955.
Nakba Lydda palestine jewish prison
© Salman Abu Sitta, Palestine Land Society
Civiles capturados durante el éxodo de Lydda y Ramle alrededor del 12 de julio de 1948 siendo llevados a campos de trabajo. Bajo el calor de julio se encontraban sedientos y se les dio una gota de agua transportada por un niño mientras era vigilado por los soldados.
Estos documentos revelan información espantosa sobre las condiciones de vida y problemas de salud de los hombres, mujeres y niños que fueron forzados a ingresar en estos campos de concentración. Esto puede que no sea una sorpresa para muchos historiadores, ya que los hechos han sido documentados. Sin embargo, históricamente muchas personas que han intentado sacar a la luz estos hechos han sido condenadas como conspiradores antisemitas. La publicación de estos documentos prueba de manera concluyente que esta parte (una vez tabú) de la historia, de hecho, ha sido encubierta. [1], [2], [3]

Hace casi 70 años atrás, Israel desplegaba sus fuerzas en las ciudades palestinas de Lydda y Ramla. En julio de 1948, las tropas israelíes obligaron por la fuerza a la población de ambas ciudades, de casi 60.000 civiles palestinos, incluidos hombres, mujeres, niños y ancianos, a huir de sus hogares en medio del caluroso verano mediterráneo. Cuando muchos de los nativos se negaron a huir o no podían hacerlo, el primer ministro israelí (en aquel momento) David Ben-Gurion dio órdenes de limpiar étnicamente ambas ciudades. Los edictos para apoderarse de las mismas fueron firmados por Yitzhak Rabin (que más tarde se convirtió en primer ministro de Israel).

Los soldados israelíes recibieron órdenes de despojar a los palestinos de sus objetos de valor una vez expulsados de sus hogares. Muchos de los refugiados murieron de sed, hambre y agotamiento por el calor, de acuerdo con el historiador palestino Aref al-Aref. Multitud de inmigrantes judíos llegaron a Lydda y Ramla, y en pocos días, estas antiguas ciudades palestinas se transformaron en parte del asentamiento judío. Alrededor de 750.000 árabes palestinos fueron desplazados de su patria durante este período.

La explicación oficial del gobierno israelí sobre la "desaparición" de 750.000 árabes palestinos de las ciudades (aproximadamente la mitad de la población árabe en Palestina en 1948) fue que se marcharon "voluntariamente". [4], [5], [6], [7]
"Un estado judío parcial no es el final, sino el comienzo. El establecimiento de tal estado servirá como instrumento en nuestros esfuerzos históricos para redimir al país en su totalidad [...] Organizaremos una fuerza de defensa moderna [...] y entonces, estoy seguro de que no se nos impedirá asentarnos en otras partes del país, ya sea por mutuo acuerdo con nuestros vecinos árabes o por algún otro medio [...] Expulsaremos a los árabes y tomaremos sus lugares [...] con las fuerzas a nuestra disposición." -- David Ben-Gurion
Nakba expulsion Palestinians Lydda

Éxodo palestino de Lydda, tome nota de la ausencia de hombres adultos.
Yitzhak Rabin escribió en su diario poco después de la ocupación de Lydda y Ramla el 10 y 11 de julio de 1948:
"Después de atacar Lydda y luego Ramla, ni siquiera Ben-Gurion pudo ofrecer una solución sobre lo que harían con los 50.000 civiles viviendo en ambas ciudades [...] y durante la discusión en el cuartel general operativo, él [Ben-Gurion] permaneció en silencio, como era su costumbre en tales situaciones. Claramente, no podíamos dejar a la población hostil y armada [de Lydda] en nuestra retaguardia, poniendo en peligro la ruta de suministros [para las tropas] que avanzaban hacia el este. Ben-Gurion repetía la pregunta: ¿Qué haremos con la población? Agitando su mano en un gesto que decía: ¡Expúlsenlos de aquí! [garush otam en hebreo]. "Expulsar" es un término de tono áspero [...] Psicológicamente, está fue una de las acciones más difíciles que emprendimos". (Soldier Of Peace, p. 140-141 & Benny Morris, p. 207).
Cualquier asentamiento colonial, como fue el de los sionistas, debe cumplir con aproximadamente cuatro condiciones si quieren sobrevivir. Graham Usher, un periodista israelí, escribió:
"Ellos [los sionistas] deben obtener cierta independencia política, militar y económica de sus financiadores metropolitanos. Deben lograr la hegemonía militar sobre sus estados vecinos, o al menos mantener relaciones normales con ellos. Deben adquirir legitimidad internacional. Y deben resolver su "problema nativo". (Graham Usher, "Unmaking Palestine: On Israel, the Palestinians, and the Wall," Revista Palestine Studies (Vol. 35, No. 1, otoño 2005), página 26.)
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Según los informes, los palestinos que se resistían o dudaban eran ejecutados.
La mayoría de los campos oficiales y no oficiales estaban situados dentro de las fronteras del estado judío propuestas por la ONU, los cuales existieron desde 1948 a 1955 (el doble de tiempo que los dirigidos por la Alemania nazi). Al menos cuatro campos no oficiales se encontraban en el estado árabe asignado por la ONU y uno dentro del "Corpus Separatum" de Jerusalén. El número de detenidos palestinos no combatientes "superó con creces" al de los soldados árabes en ejércitos regulares o auténticos prisioneros de guerra. En un informe mensual de 1948, del jefe de misión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jacques de Reynier, se afirma que "la situación de los prisioneros civiles fue 'absolutamente confundida' con la de los prisioneros de guerra" y que las autoridades judías "trataban a todos los árabes de 16 a 55 años como combatientes y los encerraban como prisioneros de guerra". Además, la CICR se encontró con que entre los detenidos dentro de los campos oficiales, 90 de ellos eran hombres ancianos y 77 eran niños de 15 años o menores.

Cabe señalar que el informe sionista de este crimen de guerra fue suprimido de forma intencionada hasta que Yitzhak Rabin lo reportó en su biografía y en una entrevista con el New York Times (la cual fue censurada en Israel en aquel entonces), sin embargo, más tarde fue confirmado por los archivos desclasificados israelíes y sionistas.

Un estudio, publicado en un ejemplar de la revista Palestine Studies, se basó en casi 500 páginas de informes del CICR escritos durante la guerra de 1948, desclasificados y puestos a disposición del público en 1996, y descubiertos por uno de los autores en 1999. La importancia de este estudio es multifacética. No sólo revela las numerosas violaciones del derecho internacional y de las convenciones de la época, tales como las Conferencias de La Haya de 1907 y los Convenios de Ginebra de 1929, sino también muestra cómo el acontecimiento dio forma al CICR a largo plazo. Por otra parte, los autores recogieron testimonios de 22 civiles palestinos detenidos en aquellos campos, mediante entrevistas que ellos mismos realizaron en 2002, o que fueron documentados por otros en distintos momentos. Con estas fuentes de información, los autores, tal como lo expresaron, reconstruyeron una historia más clara de cómo Israel capturó y encarceló a "miles de civiles palestinos como mano de obra forzada", y los explotó "para apoyar su economía de guerra". [8], [9], [10], [11].
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© Salman Abu Sitta, Palestine Land Society
Civiles en un campo de trabajo en Ramla, julio de 1948.
Una cosa que me viene a la mente es la irónica promoción del hashtag "Nunca Más" que ha estado dando vueltas por las redes sociales, con el objetivo de concienciar sobre el sufrimiento judío que se produjo en los campos de concentración dirigidos por la Alemania nazi.

Ya sea que a usted esto le parecerá hipocresía o simplemente la repetición de la historia, no se puede negar el hecho de que sí existieron campos de concentración dirigidos por judíos. Gran parte de la información se está divulgando ahora, ya que los documentos desclasificados se pusieron a disposición del público de forma muy discreta. No esperaría que se hiciera justicia por esto, ni tampoco esperaría que ocurriera algo similar a los Juicios de Núremberg llevados a cabo al final de la Segunda Guerra Mundial.

Los principales medios de comunicación no han informado del grado de sufrimiento que los palestinos tuvieron que soportar durante el éxodo, ni han hablado de los documentos desde su desclasificación. Independientemente de esto, espero que la gente pueda llegar a respetar esta parte de la historia como cierta.