
Autorretrato realizado por el rover Curiosity el pasado 15 de junio de 2018. La tormenta marciana de polvo ha ido reduciendo la luz solar y la visibilidad del rover en el cráter Gale.
La tormenta de polvo que está cubriendo Marte (cada partícula del tamaño de un grano de polvo de talco) ha adquirido una dimensión "global", tal y como la describió ayer la NASA. La tormenta se ha intensificado en el cráter Gale, donde el rover Curiosity está estudiando los efectos de la tormenta desde la superficie, mientras que el Opportunity, en el otro lado de Marte, no da ningún tipo de señal. El Curiosity funciona con una batería de energía nuclear, tanto de día como de noche, y el Opportunity con energía solar, pero el cielo está tapado con nubes de polvo que, en algunos casos, alcanzan los 60 kilómetros o más de altura; los científicos del proyecto aguardan cada día a recibir una señal, aunque realmente no esperan obtener ninguna comunicación hasta que no se haya aclarado el cielo.

Dos vistas de la tormenta de polvo marciana desde el rover Curiosity de la NASA en el interior del cráter Gale: el 7 de junio y el 10 de junio de 2018. Así ha crecido la tormenta en sólo tres días.
La tormenta actual, si ocurriera en la Tierra, sería mayor que los territorios de Norteamérica y Rusia juntos. En la Tierra también hay tormentas de polvo, pero las mágicas condiciones de nuestro planeta impiden que se vuelvan globales; y eso se debe a la estructura de nuestra atmósfera, que es más gruesa, a la mayor gravedad, que ayuda a que se asiente el polvo, a la cobertura vegetal que bloquea el viento y a la lluvia que limpia las partículas de la atmósfera.



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