Palenque, antiguamente conocida como Lakamha (literalmente: "Grandes aguas"), era una ciudad-estado maya ubicada en el sur de México que existió aproximadamente entre los años 226 a. C. y 800 d. C. Se encontraba cerca del río Usumacinta en el estado mexicano de Chiapas, unos 130 kilómetros (81 millas) al sur de Ciudad del Carmen. Los científicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que descubrieron la máscara, estaban igualmente encantados con "otros objetos rituales" sepultados junto con ella, tales como: "figuras de cerámica, huesos y sílex tallados", todos ellos excavados durante los trabajos realizados en la "Casa E del edificio del Palacio de Palenque" según informa Reuters.
El arqueólogo Arnoldo González, quien dirigió las excavaciones, comentaba para los reporteros que la máscara "no es la representación de un dios. Después de ver algunas imágenes, es posible que sea Pakal el Grande." González especula que el rey y sus consortes forjaron estrechas conexiones religiosas con el agua, añadiendo a sus declaraciones que "Durante este proceso, bajo la (máscara) cabeza había figuritas, piezas cerámicas, platos pequeños y muchas espinas de pescado, lo que da idea de una posible relación con lo acuático."
Máscaras de Pakal el Grande

Palenque no es en modo alguno tan extensa como otros lugares famosos más turísticos como: Tikal, Chichén Itzá o Copán, pero la escultura, los bajorrelieves tallados y las características arquitectónicas de Palenque son algo que no se puede ver en ningún otro lugar del antiguo Imperio maya. Hace tres años Ancient Origins informaba del descubrimiento de "inscripciones jeroglíficas sobre la estructura de la pirámide escalonada más grande de Mesoamérica - el espectacular Templo de las Inscripciones de Palenque," que alberga la tumba atribuida a Pakal el
Grande.
En el año 2015 un equipo de investigadores encabezado por el epigrafista Guillermo Bernal Romero, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), descifraba una sección de inscripciones de la tumba de Pakal el Grande que podían traducirse como: "La Casa de las Nueve Lanzas Afiladas." Un artículo publicado en The Guardian informaba de que Bernal, del Centro de Estudios Mayas de la UNAM, señalaba al respecto que 'La Casa de las Nueve Lanzas Afiladas' estaba custodiada por "nueve guerreros en los muros de la tumba", y para confirmar la importancia en este caso del número nueve como tema arquitectónico, este gran monumento funerario en honor a Pakal fue construido en nueve niveles.
Túneles al Inframundo
En el año 2016 los arqueólogos descubrieron un túnel de agua bajo el Templo de las Inscripciones , y el arqueólogo Arnoldo González comentaba para The Guardian sobre el descubrimiento que "los mayas habrían creído que el túnel de agua subterráneo trasladaría el espíritu de Pakal al Inframundo." Pero todos sus esfuerzos arquitectónicos por aplacar a las deidades del agua y el pasadizo para sus almas al más allá encontraron su fin entre los años 700 d. C. y 800 d. C., cuando la cultura Maya colapsó. La ciudad de Palenque fue misteriosamente abandonada y devorada por "árboles de caoba, zapote y cedros". No sería vista de nuevo durante casi 1.000 años hasta su redescubrimiento realizado en 1950, según un artículo de la Universidad del Estado de Michigan.
Hoy en día, casi todo lo que los arqueólogos saben sobre la historia de Palenque ha sido revelado gracias a las inscripciones, y las pistas que éstas aportan fueron utilizadas en el año 2005 para calcular que en nuestros días podemos observar aproximadamente un 10% de la arquitectura de la antigua ciudad, habiendo aún más de mil estructuras ocultas entre los árboles, según informaba hace dos años The Guardian .






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