Google spying
Durante los últimos cinco años, más o menos, he estado involucrado con una organización sin fines de lucro llamada SeniorNet. El mandato de SeniorNet es ayudar a las personas mayores de 55 años a comprender cómo utilizar sus PC, teléfonos inteligentes y tabletas de manera más efectiva para que estas herramientas puedan mejorar su calidad de vida.

Una de las cosas que he encontrado bastante alucinante al trabajar con personas mayores es lo poco que les preocupa su privacidad. O bien se niegan a considerar los riesgos a los que se enfrentan utilizando herramientas como los productos de Google o el último sistema operativo de Microsoft, o lo racionalizan con el viejo cliché de "si no estás haciendo nada malo, no tienes nada de qué preocuparte", lo cual es un error en muchos niveles.

Recientemente he estado leyendo un libro esclarecedor de Yasha Levine llamado Surveillance Valley [El valle de la vigilancia], que es básicamente una historia sobre Internet que explica cómo surgió de un proyecto ARPA del Pentágono (ahora DARPA - Defense Advanced Research Projects Agency) para facilitar el intercambio de datos entre agencias militares/de inteligencia para que pudieran mejorar sus programas de contrainsurgencia contra objetivos tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. Levine también explica que todos los avances tecnológicos que permitieron el surgimiento de Internet, tal y como lo conocemos hoy en día, surgieron de la investigación de ARPA o fueron financiados directamente (y principalmente) por ellos.

levine surveillance valley

Yasha Levine, autor de "Surveillance Valley" (Valle de la vigilancia)
Le recomiendo encarecidamente al lector que adquiera una copia de Surveillance Valley y la lea. Levine hará añicos cualquier ilusión que pueda tener sobre cómo Internet podría llegar a ser una herramienta de libertad individual contra el gobierno.

Quiero centrarme en un solo caso de estudio que Levine exploró: Google, cuyas operaciones hoy en día comprenden efectivamente el 25% de todo Internet. Antes de leer el libro, pensé que tenía una idea de lo que estaba haciendo Google, y lo increíblemente intrusivo que es cuando se trata de información personal, pero en realidad no sabía ni la mitad de ello.

Google fue iniciado por dos estudiantes de la Universidad de Stanford, Sergey Brin y Larry Page, que querían crear un mejor algoritmo de búsqueda, un algoritmo con elementos predictivos que pudiera generar resultados de búsqueda significativos, en lugar de largas listas de enlaces en gran medida irrelevantes.

Page creció rodeado de computadoras; su padre era investigador de la NASA y su madre enseñaba programación de computadoras en la Universidad Estatal de Michigan. Creció programando y después de encontrar inspiración en la historia de Nikola Tesla, aumentó su deseo de inventar cosas y cambiar el mundo. Como dice Levine, "la Universidad de Stanford y un programa de investigación financiado por DARPA le permitiría alcanzar sus sueños".

Después de la Segunda Guerra Mundial, Stanford era la universidad de ingeniería de élite que estaba estrechamente vinculada al complejo militar-industrial estadounidense. Había un enorme parque industrial universitario que se convirtió en el centro de desarrollo de ordenadores y microprocesadores. En ese parque también había una sucursal de DARPA. Ahogado con dinero militar y utopía cibernética, Stanford se convirtió más tarde en el epicentro del auge de las economía "punto com". Y en este entorno, Page comenzó un programa de doctorado en Ciencias de la Computación en 1995. Como proyecto de tesis eligió la búsqueda en Internet. Los algoritmos de búsqueda de la época eran muy primitivos pero habían atraído montones de dinero en efectivo -piense en Yahoo, AltaVista y Excite- así que encontrar una mejor manera de buscar era todo un desafío pero económicamente gratificante.

El asesor de posgrado de Page, Terry Wingrad, tenía antecedentes de investigación con ARPANET y el proyecto de Bibliotecas Digitales, patrocinado por organismos civiles, militares y de aplicación de la ley. ARPANET fue la "Internet" original, probada por primera vez en 1969 entre Stanford y UCLA. El proyecto Bibliotecas tenía un mandato civil, pero las agencias de inteligencia querían poder acceder mejor al rastro digital que la gente dejaba en Internet con diarios, blogs, foros, fotografías y correos electrónicos. Así que este proyecto encajaba bien y Terry Wingrad era un mentor apropiado. Cuando Page finalmente publicó su primer trabajo de investigación, estaba marcado como "financiado por DARPA".

Sergey Brin era el polo opuesto a Page. Extrovertido y ostentoso, se centró en la recolección de datos en Stanford, construyendo algoritmos informáticos para predecir lo que la gente haría con base en sus acciones pasadas. Y, de hecho, la recolección de datos de comportamiento resultaría ser uno de los fundamentos de Google.

El factor clave para Page y Brin fue PageRank. Desarrollaron una manera de clasificar cada página en Internet basada en el número de veces que estaba enlazada a otras páginas. Algunos enlaces valen más; un enlace de un periódico nacional es más poderoso que un enlace de una página web personal. A fin de cuentas, el rango de una página web determinada era determinado por la suma total de todos los enlaces que apuntaban a ella y sus valores. Como consecuencia, Google manifestó un crecimiento explosivo y se convirtió en el motor de búsqueda por defecto para Internet; incluso se creó un verbo con su nombre.

Una parte del impulso detrás de la experiencia de Google fue la búsqueda predictiva: la capacidad de interpretar lo que se desea de un término de búsqueda, con base en lo que se ha hecho anteriormente, en los sitios web que se han visitado y en los términos de búsqueda que se han utilizado. Para que esto funcione de forma eficaz, Google necesita datos: sus datos, y cuantos más datos, mejor.

Y aquí es donde las cosas empiezan a ponerse espeluznantes. El impulso detrás de todo lo que hace Google, incluidos los productos que ofrece, es la recopilación de datos para el futuro. Al principio, Google recopilaba sus búsquedas. Luego, mediante el uso de cookies de seguimiento, un pequeño fragmento de código colocado en su ordenador, Google podía ver adónde fue después de salir del motor de búsqueda o del sitio que encontró utilizando el motor de búsqueda. Cuantos más datos recopile, mejor imagen "psicográfica" tendrá Google de usted y de sus hábitos en línea.

Pero los términos de búsqueda y su rastro en Internet no eran suficientes. Así que vimos el lanzamiento del servicio de correo electrónico "gratuito" Gmail en 2004. En términos de recopilación de datos, esto fue una movida genial. Para poder utilizar el servicio, usted ha dado permiso a Google para escanear todos sus correos electrónicos. Piense en eso. Le dio a Google el derecho de leer todos los correos electrónicos que envíe y reciba, todos los archivos adjuntos, todos los documentos, todas las facturas, todas las fotos, etc. Todo lo que en su vida llega por correo electrónico se encontró a disposición de Google de un día para otro, para recolectar esos datos, que pasaron a ser de ellos.

Qué mejor manera de conectar los datos de navegación de millones de personas, además de ser el motor de búsqueda por defecto, que ofrecer a la gente un navegador gratuito. Y así nació Google Chrome, probablemente el navegador más utilizado del mundo.

Luego vino Google Calendar y Contactos. La misma historia. Usted dio acceso a Google a todo lo que hace todos los días y a todas las personas que conoce, ya sea a través de sus negocios o de su vida personal. Y aun así, eso no bastó. Con la compra de Android, Google amplió su alcance aún más en su vida. A través de su teléfono, Google puede ahora rastrear a quién llamó, a quién envió un mensaje de texto, qué había en los textos, a dónde fue (a través de la función de localización), las aplicaciones que utiliza, las aplicaciones que posee. Y mencioné las aplicaciones en línea de Google -su propia versión de Microsoft Word, Excel y PowerPoint. (Por cierto, no se sienta virtuoso si usa un teléfono Apple. Está en una condición igualmente mala. Cuando se trata de la recolección de datos, Apple es tan rapaz como Google.)

El broche de oro en la aspiración de aún más datos aparece como cortesía de Google Drive. Google le dará 15 Gb de almacenamiento en línea para almacenar todos sus datos y registros electrónicos. Es gratis, amigos. Denos sus cosas y se las guardaremos en Google Drive. Si se borra de su sistema local, puede recuperarlo de nosotros. Nosotros somos los buenos y cuidaremos sus datos, gratis. Y puede compartirlo en todos sus dispositivos. ¿No es sumamente conveniente?

¿Se imagina la cantidad de información detallada que Google posee sobre millones de personas en todo el mundo? Una imagen prácticamente completa de sus gustos, disgustos, hábitos, pasatiempos, indiscreciones, asuntos de negocios, historia laboral, asuntos sexuales, orientación sexual, amigos, enemigos, hábitos de viaje, preferencias de películas y libros, tendencias políticas, situación financiera...

Google ha dicho desde el principio que sólo utiliza estos datos para dirigir mejor la publicidad a los usuarios, aunque no se jactan con la suficiente fuerza de vender los datos a los anunciantes y amasar una fortuna con la información personal de los usuarios. Pero recuerde de dónde salieron estas personas, quién las financió, y la relación estrecha y rentable que tiene Google con el gobierno de los Estados Unidos en general y con la "comunidad" de inteligencia militar en particular. Luego recuerde el programa PRISM de la NSA, tal como lo reveló Edward Snowden. Entre los documentos de Snowden había pruebas tangibles de que las empresas más grandes y respetadas de Internet -Google, Facebook, Twitter, Apple, Microsoft- habían trabajado en secreto para canalizar datos sobre cientos de miles de usuarios a la NSA. Y estaban muy decididos a que usted no lo supiera. Y de acuerdo a los acuerdos que usted hizo cuando comenzó a usar esos productos, los gigantes de Internet poseen tales datos y pueden usarlos de la manera que quieran, incluso pueden entregarlos a la NSA y, por lo tanto, a todo el montón de sórdidos espías que arrasan con la civilización.

A fin de cuentas, la privacidad en línea no existe. Al menos no privacidad absoluta. Pero lo que usted puede hacer -y debería, en mi opinión- si es un consumidor de productos de Google -Gmail, Chrome, Android, Calendario, Contactos, Earth, Mapas- y quiere reducir drásticamente la extracción de datos es lo siguiente:
  1. Cambie su navegador. No use Chrome o un navegador basado en Chrome. Firefox es una alternativa viable y la fundación Mozilla al menos intenta sesgarse en favor de la privacidad.
  2. Cambie su motor de búsqueda. No utilice Google como motor de búsqueda predeterminado. Duckduckgo y Startpage son dos buenas alternativas que no copian ni almacenan sus datos.
  3. No utilice el conjunto de productos de Gmail: correo, calendario, contactos, tareas. Hay muchos servicios de correo electrónico -Fastmail, Protonmail, Startmail, Mailfence y muchos otros- que no aparentan ofrecer un servicio gratuito para luego aspirar sus datos. Tendrá que pagar una cuota anual para usarlos, pero, seamos honestos, va a pagar dinero o va a sacrificar su privacidad; es su elección. Y no se limite a cambiar al equivalente de Microsoft; también existen los mismos problemas de privacidad en ese ecosistema.
  4. Cambie su proveedor de almacenamiento en la nube; evite las ofertas de nube de Microsoft, Google, Apple, Amazon y cualquiera de los otros gigantes de Internet.
Estoy abierto a otras sugerencias que los lectores puedan tener en este sentido...