Un estudio de la Universidad Nacional de Australia (ANU, por sus siglas en inglés) ha confirmado con pruebas fehacientes que el núcleo interno de la Tierra es sólido, algo que ya se asumía desde principios del siglo XX, pero que nunca había sido demostrado.
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El profesor asociado Hrvoje Tkalcic y el doctor en filosofía Schanlar Than-Son Phạm concibieron un método para detectar las ondas sísmicas de fase J.

Existe una gran variedad de ondas, de tal forma que unas avanzan y retroceden como vagones de un tren, mientras otras suben y bajan como olas del océano; y en función del tipo de la onda se pueden identificar las propiedades de los materiales que atraviesan.


Una variación particular son las ondas de fase J que pasan a través del núcleo interno del planeta, pero son extremadamente débiles y casi imposibles de detectar o de observar directamente. Sin embargo, el equipo de ANU encontró la forma de hacerlo.

En lugar de observar las ondas directamente, los científicos examinaron las señales que llegaban a dos receptores distintos tras un potente terremoto y luego compararon las sismografías de cada pareja para encontrar las similitudes entre ellas. "A partir de estas similitudes, construimos un correlograma global, es decir, una especie dehuella digital de la Tierra", indicó Tklacic en un comunicado de la ANU.

Aún se sabe poco del núcleo de la Tierra, de su edad, temperatura exactas o sobre cómo se formó o actúa el campo electromagnético que genera la gravitación. Sin embargo, los investigadores confían en que estos nuevos avances en sismología global permitan ahondar en su estudio, contribuyendo a entender el proceso de evolución de nuestro planeta