Traducido por el equipo de Sott.net en español

Las elecciones de mitad de período de los Estados Unidos en 2018 se están perfilando no sólo como una revancha de la carrera presidencial de 2016, sino como una repetición, ya que los demócratas y los medios de comunicación parecen decididos a repetir los mismos errores que produjeron la presidencia de Donald Trump.
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"Furia: Hombre Naranja es Malo"
Basta con mirar los titulares, las encuestas y a los comentaristas de la televisión. ¿No le recuerda esto al 2016? Una vez más, las celebridades y los presentadores de programas nocturnos le suplican a sus seguidores que voten, mientras los periódicos escriben artículos aduladores sobre los demócratas que "hacen historia", la inevitabilidad de la "Ola Azul" y la naturaleza racista, racista y RACISTA de todos los republicanos de la historia, especialmente de Trump.

Lo único que ha cambiado es que la mayoría de los medios de comunicación -que habían apoyado abrumadoramente a Hillary Clinton en 2016- ni siquiera se molestan en ocultar sus preferencias. Ahora todo está al descubierto, despojado de toda pretensión y postura. Irónicamente, ese es uno de los efectos de la presidencia de Trump.

Al igual que los ejércitos que siempre están estudiando cómo volver a pelear la última guerra, los políticos estadounidenses se muestran obsesionados con volver a pelear las últimas elecciones. Los dos partidos principales ven las elecciones de 2018 como una revancha de 2016, pero por razones diferentes. Los demócratas esperan que la victoria de Trump halla sido una casualidad, un fallo en la Matrix, y que su inevitable marcha al poder se vuelva a encarrilar. Los republicanos de Trump, sin embargo, creen que el 2016 fue una revolución en los asuntos políticos y que sus tácticas funcionarán una vez más.

La "elección más importante de la historia" es un cliché desgastado, pero estas elecciones de medio período no son habituales. Eso se evidencia por la cantidad de dinero que se gasta en ellas, un récord de 5.000 millones de dólares. Sin embargo, vale la pena recordar que en 2016, Clinton recaudó y gastó más que Trump, en vano.

"No habían aprendido nada y no habían olvidado nada", es una cita atribuida a un famoso diplomático de hace más de 200 años, sobre una dinastía real francesa. Se aplica igualmente a las dinastías políticas estadounidenses -los Clinton y los Bush- y a sus camarillas, depuestos por Trump en 2016.

Lo que no se dieron cuenta entonces, y no parecen darse cuenta ni siquiera ahora, es que sus trucos probados simplemente no funcionaron contra Trump, que no es un político profesional y no reacciona como tal. Ya sea que usted lo ame o lo odie, esté de acuerdo con sus políticas o no, esto es un hecho. En lugar de reconocer ese hecho y tratarlo como corresponde, los críticos de Trump se taparon los oídos con más fuerza y continuaron gritando "RACISTA", como si esa invocación fuera de alguna manera mágica.

Es este tipo de pensamiento mágico el que condenó a los demócratas en 2016. No se trataba sólo de malos datos, o de un trabajo terrible de interpretación, sino del hecho de que tanto los medios de comunicación como la campaña de Clinton querían creer en su propia publicidad. En lugar de informar sobre la realidad, los medios de comunicación pensaron que podían crearla. Así que fingieron que nunca se echó del camino a Bernie Sanders, y predijeron con confianza que Clinton aplastaría a Trump. Luego llegó la noche del 8 de noviembre, junto con las caras tristes, conmocionadas y aturdidas, en los estudios de televisión y en el Javits Center.

Ese fue el momento perfecto para la autorreflexión, para entender qué fue lo que salió mal y dónde, y para aprender de ello. En cambio, Clinton culpó a Rusia, y los medios de comunicación le siguieron rápidamente. La alternativa habría sido admitir que habían cometido un error, después de todo.

Hoy, argumentan que la historia muestra que el partido gobernante siempre pierde las primeras elecciones de medio período. Es justo, pero la historia también muestra que el partido en el poder se fortalece cuando la economía es buena, y según los estándares aceptados por los medios de comunicación, eso es lo que sucede.

Así que lo que obtenemos son titulares como "La economía nunca ha sido mejor; por eso es mala y también es culpa de Trump".

¿Recuerda que fue Hillary Clinton quien usó por primera vez la frase "noticias falsas"? Sin embargo, fue Trump quien le dio la vuelta al guion, por así decirlo, asociando la frase principalmente con CNN y otros medios de comunicación convencionales, para su perpetua frustración. No es el primero o el único ataque en el que el tiro salió por la culata.

¿Quién puede olvidar que Hillary Clinton desestimó a los partidarios de Trump como la "canasta de deplorables... racistas, sexistas, homófobos, xenófobos - islamófobos - lo que sea" e "irredimibles"? También insistió en que "no son América". Eso funcionó muy bien, ¿no?

¿Quién recuerda ahora a "Russiagate"? Sin embargo, en los meses posteriores a las elecciones de 2016, los medios de comunicación no hablaron de otra cosa, dando tiempo de emisión y espacio en las columnas a cada estafador que lanzaba una narrativa sobre "kremlins malvados" que subvertían "nuestra democracia" con anuncios en Twitter, o algo así. A medida que fueron apareciendo los detalles sobre los orígenes del Expediente Steele, su papel en el espionaje contra la campaña de Trump y los mensajes de texto entre los tortolitos del FBI a los que se les había confiado tal tarea... bueno, ¿se dan cuenta de cómo la historia de "Rusia" ha estado visiblemente ausente en los últimos tiempos?

Desesperados por negar la realidad, los demócratas y los medios de comunicación se aferraron a las quimeras: los "electores de Hamilton" la arreglarán y votarán por Clinton (no lo hicieron); Trump será impugnado por los "emolumentos" (¿qué?); el FBI encontrará la "colusión rusa" (no lo hizo); el consejero especial Robert Mueller obligará a los asociados más cercanos de Trump a "voltearse" contra el presidente y hacerle un "Nixon": Hombre Naranja, directamente fuera de la Casa Blanca... No, no, no. No sucedió.

En lugar de criticar las políticas de Trump -y hay muchas contra las cuales combatir- sus críticos se conformaron con en el mantra del "Hombre Naranja Malo". Aunque fracasó en 2016, están apostando el banco entero a que esta vez funcionará.

"Llegaron de la misma manera, y los despedimos de la misma manera", es una cita atribuida al duque de Wellington después de derrotar a Napoleón en Waterloo. Hasta donde tengo entendido, es apócrifa. El Wellington real describió la batalla como "la cosa más competida que se haya visto en la vida". ¿A qué se parecerán más las elecciones de mitad de período de 2018? Estamos a punto de averiguarlo.