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Silvio Berlusconi había hecho una fuerte campaña antes de las elecciones locales
El primer ministro Silvio Berlusconi reconoció el lunes las derrotas sufridas por su partido de centro-derecha en Milán - el bastión político del gobernante - y en la ciudad sureña de Nápoles, en resultados que según observadores podrían minar la estabilidad de su gobierno y su liderazgo.

Berlusconi había hecho una fuerte campaña antes de las elecciones locales para instar a los italianos para que acudieran a mostrar su apoyo en las urnas a su gobierno de coalición conservador.

"Esta vez no ganamos, pero seguimos. Soy un luchador. Cada vez que he perdido, triplicó el esfuerzo", afirmó Berlusconi a los periodistas en Rumania, donde realiza una visita oficial.

Los resultados finales de la segunda vuelta electoral efectuada el domingo y lunes parecieron reafirmar los datos de las recientes encuestas de opinión, que mostraron una caída en su popularidad mientras enfrenta un juicio en Milán por un escándalo de prostitución.

Los críticos han dicho que Berlusconi ha destinado la mayor parte de su energía a defenderse de los cargos de que pagó a cambio de tener relaciones sexuales con una marroquí menor de edad y de que luego utilizó su cargo para tratar de encubrir el delito.

Los comicios representan un revés para Berlusconi, de 74 años, y también para sus candidatos locales, de acuerdo con analistas, lo cual posiblemente suscite interrogantes sobre su liderazgo.

En Milán, luego de que todas las casillas de votación reportaron sus conteos electorales, la candidata de Berlusconi, la alcaldesa Letizia Moratti, obtuvo un 45% de los votos, mientras que el resto fue para su opositor centroizquierdista, Giuliano Pisapia.

Milán, la capital financiera y de la moda de Italia y también la base política de Berlusconi, ha sido dirigida por alcaldes conservadores desde hace casi dos décadas.

La ciudad también es una base de poder decisiva de un aliado clave del gobierno, la Liga del Norte. El mal resultado probablemente profundice las divisiones entre Berlusconi y el líder de la Liga, Umberto Bossi.

Sin embargo, Berlusconi dijo que habló por teléfono con Bossi y afirmó que el gobierno estaba firme. "Continuaremos juntos, en la dirección de la reforma", indicó el primer ministro después de las elecciones.

El gobierno ha sido criticado por no adoptar reformas drásticas que estimulen la expansión económica. Esa fue una de las razones por las que la agencia calificadora Standard & Poor's rebajó recientemente a negativa la perspectiva de Italia.

En Nápoles, el candidato izquierdista Luigi de Magistris, un ex magistrado, ganó con un arrasador 65% de los votos, frente al 35% del candidato de Berlusconi, Gianni Lettieri, según los resultados finales.

"Esta votación marca una clara derrota de la derecha, una derrota estratégica", dijo Stefano Folli, un importante analista político. "Da la sensación de que la temporada política de Berlusconi está llegando a su fin... Vamos a ver si será capaz de manejar su propia sucesión", añadió.