Tras estudiar a varios centenares de presos, especialistas estadounidenses aseguran que existen importantes diferencias en su materia gris respecto al resto de la población reclusa
Brain scan
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Un nuevo estudio llevado a cabo en EE.UU. a 808 presos concluyó que los cerebros de los homicidas presentan diferencias estructurales respecto del resto de los reclusos.

La investigación, publicada en la revista Brain Imaging and Behavior, evaluó los resultados de las resonancias magnéticas de tres grupos de personas, que participaron de manera voluntaria: 203 homicidas, 475 violentos pero no homicidas y 130 mínimamente violentos. Quedaron excluidos los cómplices de asesinato y aquellos involucrados en casos de posible muerte accidental.

El resultado fue que los asesinos presentaban una significativa reducción en la materia gris respecto del resto de los delincuentes, entre los que hubo pocas diferencias.


En ese sentido, el neurocientífico Kent Kiehl explicó que las mayores diferencias se presentaban en la corteza frontal orbital y los lóbulos temporales anteriores, a la vez que detalló que "los hombres que cometieron homicidio tenían menos materia gris en estas regiones que otros delincuentes violentos o no violentos".

El estudio, en tanto, advierte que no se debe identificar a los homicidas "utilizando únicamente datos cerebrales", ni se debe ver la investigación como "una predicción de un comportamiento homicida futuro".

Qué esperar en el futuro

Kiehl está convencido de que andando el tiempo se podrá aspirar a predecir el comportamiento homicida a partir de información sobre el cerebro. "Este es un primer paso hacia el uso de la neurociencia para predecir quién tendrá un comportamiento homicida e identificar los factores de riesgo neurológico para este comportamiento", aseguró.

Además, respecto del siguiente paso que haya de adoptarse, el especialista expresó que las metas "incluyen el seguimiento de grandes muestras de jóvenes de alto riesgo".