Ahora, un equipo de investigadores de la Fundación Instituto Leloir (FIL) (Argentina), con la colaboración de colegas de otros centros de investigación de Argentina y de Alemania, logró identificar cómo se forma esta clase de neuronas durante fases avanzadas del desarrollo embrionario.
"Estas neuronas son interesantes porque se encuentran en una posición anatómica de privilegio, en íntimo contacto con el líquido cefalorraquídeo, que es el fluido que llena los ventrículos cerebrales y el canal central de la médula espinal. Si bien no sabemos aún con precisión el repertorio de funciones que cumplen, esta clase neuronal posee características, propiedades y una localización estratégica que sugieren que juegan un rol clave en la ejecución de movimientos, detectando la calidad y el flujo del líquido cefalorraquídeo", señala el director del estudio, Guillermo Lanuza, jefe del Laboratorio de Genética del Desarrollo Neural de la FIL e investigador del CONICET.
El nuevo estudio fue publicado en la revista "Cell Reports". Lanuza, los dos primeros autores, Daniela Di Bella y Abel Carcagno, también de la FIL, y sus colegas descubrieron que la proteína Ascl1 gatilla el programa genético que produce las neuronas CSF-cNs a partir de células madre multipotentes neurales.
Realizando experimentos en ratones, un modelo animal de investigación que comparte gran parte del genoma con los humanos, los científicos demostraron que, durante el desarrollo embrionario, la proteína Ascl1 actúa como un "interruptor genético" que controla el balance entre la cantidad de neuronas CSF-cNs y los ependimocitos, unas células no-neuronales que a lo largo de la vida actúan como soporte del sistema nervioso.

De acuerdo con Lanuza, la comprensión de los mecanismos moleculares básicos que controlan la diferenciación celular durante la formación del sistema nervioso "es importante para prevenir en el futuro defectos al nacimiento o diseñar estrategias de regeneración frente a lesiones de la médula espinal".
Del avance también participaron María Lucía Bartolomeu y Nicole Siegel, de la FIL; Antonia Marin-Burgin y María Belén Pardi, del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires (IBioBA), dependiente del CONICET y asociado a la Sociedad Max Planck de Alemania; y Heiko Löhr y Matthias Hammerschmidt, de la Universidad de Colonia, en Alemania. (Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir)




Comentarios del Lector
a nuestro Boletín