Hasta la fecha, la única forma de estudiar los primeros días del desarrollo humano ha sido mediante el uso de blastocistos, difíciles de conseguir y escasos, obtenidos a través de procedimientos de fecundación in vitro.
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Un equipo internacional de científicos liderado por la Universidad de Monash, en Melbourne (Australia), ha logrado generar un modelo de embrión humano a partir de células de la piel, en un descubrimiento que podría revolucionar la investigación sobre las causas del aborto espontáneo temprano y la infertilidad.

Los autores del estudio, publicado en la revista Nature este miércoles y dirigido por el profesor José Poloo, de la citada universidad, reprogramaron las células de la piel en una estructura celular tridimensional similar a los blastocistos humanos, los llamados iBlastoides, que pueden usarse para modelar la biología de embriones humanos tempranos en el laboratorio.

La denominada 'reprogramación nuclear', técnica utilizada para generar iBlastoides, consiste en colocar células de piel humana en un andamio de 'gelatina' 3D, reorganizándolas en estructuras similares a los blastocistos. Los iBlastoides no son completamente idénticos a ellos: se generan sin utilizar un óvulo o esperma, y ​​tienen una capacidad limitada para desarrollarse más allá de los primeros días.

¿Por qué es importante?

Hasta la fecha, la única forma de estudiar los primeros días del desarrollo de un ser humano ha sido mediante el uso de blastocistos, difíciles de conseguir y escasos, obtenidos por medio de procedimientos de fecundación in vitro (FIV).

"Los iBlastoides permitirán a los científicos estudiar los primeros pasos del desarrollo humano y algunas de las causas de la infertilidad, las enfermedades congénitas y el impacto de las toxinas y los virus en los embriones tempranos, [todo ello] sin el uso de blastocistos humanos y, lo que es más importante, a una escala sin precedentes", indica en un comunicado Polo, agregando que esto acelerará la comprensión del problema y el desarrollo de nuevas terapias.

Los científicos explican que la infertilidad y el aborto espontáneo pueden ser determinados ​​por embriones humanos que, en etapa temprana, no se implantan o no progresan tras la implantación. Esto ocurre en las primeras dos semanas después de la concepción, cuando las mujeres ni siquiera saben que están embarazadas, y es probable que estos 'silenciosos' abortos espontáneos representen una proporción significativa del número total de casos similares. Según Polo, la generación de iBlastoides proporciona un sistema modelístico que permitirá conocer esa etapa temprana del embarazo.

Por su parte, Ross Coppel, vicedecano de Investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Monash, pronostica que el descubrimiento permitirá el desarrollo de métodos mejorados para la FIV y de protocolos para la terapia génica de embriones, así como de métodos de detección mejores y más informativos, con vistas a nuevos fármacos.

"Con más investigación y con recursos adecuados, este descubrimiento podría abrir industrias completamente nuevas para Australia e internacionalmente", asegura.