El Mare Orientale puede hallarse cerca del borde oeste de la Luna, lo que dificulta su observación desde la Tierra. Muestra una gigantesca estructura casi completa de anillos concéntricos, con una cuenca alrededor de material de su "mar".
Mare Orientale. Fotografía tomada en 1967 por la sonda Lunar Orbiter 4 de la NASA, a 2.773 km de altitud.
© NASA
Mare Orientale. Fotografía tomada en 1967 por la sonda Lunar Orbiter 4 de la NASA, a 2.773 km de altitud.
Su anillo interior está delimitado por una cordillera de riscos empinados de unos 5 km de altura, denominados Montes Rook. Podemos mencionar otros elementos orográficos muy interesantes de la Luna. El Cráter Maunder se encuentra cerca de la región Norte, ya en la cara oculta. El Cráter Kopff se encuentra en el borde oriental de la cuenca de impacto del Mare Orientale. Los anillos rocosos de origen eléctrico pueden ser observados por todo el Sistema Solar.

Con el paso del tiempo, cuanta más evidencia se halla de las huellas eléctricas en planetas y lunas, más fácil es categorizar características peculiares encontradas "allí afuera", así como en nuestro planeta. Una de esas categorías podría ser la de cuencas multi-anillo. Muchos lugares en otros mundos, además del nuestro propio, comparten esta misma característica común.

Todas las cuencas exhiben llanuras internas con barrancos verticales rodeando el interior, como sucede por ejemplo en la "Cuenca Renoir" de Mercurio.
Cráter Renoir (Mercurio)
© NASA
Cráter Renoir (Mercurio), fotografiado por la sonda Messenger en 2012. Resolución de 200 m/pixel. Muchos cuerpos celestes muestran formaciones de multi-anillo.
Algunos de esos barrancos poseen varios kilómetros de altura. Otra característica común es una llanura secundaria, que en ocasiones tendrá un perímetro exterior profundo, como un cañón en forma de V. Alrededor de esta llanura secundaria habrá otro anillo de barrancos, a menudo más altos que el anillo interior, con una pendiente de caída más gradual desde la estructura central. En algunas de las mayores cuencas se repite ese patrón varias veces más, con barrancos más cortos y llanuras más amplias, hasta que finalmente se funden en el suelo rocoso.

Anillos rocosos de origen eléctrico por todo el Sistema Solar

Cráter Maunder, en la cara oculta de la Luna. Mosaico de imágenes de la sonda LRO WAC.
© NASA
Cráter Maunder, en la cara oculta de la Luna. Mosaico de imágenes de la sonda LRO WAC.
Se han hallado en Ganímedes, Tetis, la Luna, Mercurio, Calisto, Miranda, Tierra, Venus, Marte... Muy probablemente pronto también se descubrirán más en otros lugares. Cuando se envíen futuras sondas espaciales a explorar planetas y lunas extrasolares, es muy probable que se descubran más de estas cuencas multi-anillo.

¿Cómo se crearon estas misteriosas cuencas? ¿Es la teoría de impactos la preferida por la opinión científica general? ¿Los cuerpos citados anteriormente fueron golpeados por gigantescas montañas de roca? ¿Un meteorito de 11 km impactó realmente y excavó el cráter multi-anillo Chicxulub que supuestamente extinguió a los dinosaurios?

Los experimentos de laboratorio con corrientes eléctricas en plasma muestran que éstas pueden presentarse en tres modos posibles: oscuras, luminiscentes y de arco. Todo dependerá del voltaje y la densidad de carga. El modo arco, que se caracteriza por una muy elevada densidad de carga, se utiliza para manipular y cortar con precisión los metales.

El grado de corriente filamentosa depende de la densidad del medio a través del cual circula dicha corriente. Con flujos de corriente similares, un paso a través del vacío, por ejemplo una atmósfera fina, produce un canal cilíndrico que gira en torno a su eje. En el modo luminiscente, este canal se asemejaría a un tornado de fuego. La misma corriente, si viaja a través de una atmósfera gruesa, se ramifica en filamentos. Estos filamentos forman cilindros concéntricos alrededor del eje primario.

Cuando la electricidad pasa sobre un cuerpo sólido, erosiona el material en la parte de la superficie en la que incide el arco.

Cómo la fuerza eléctrica da forma a estos anillos

Las cicatrices o cráteres producidos por los arcos eléctricos suelen ser circulares debido a que las fuerzas eléctricas constriñen el arco hasta que golpea la superficie en un ángulo recto. Un arco eléctrico se compone de dos o más filamentos que rotan alrededor de un centro común. De esa manera, la superficie es excavada como por una broca de plasma, dejando lados escarpados a la vez que deja bordes levantados.

Si los filamentos están lo bastante separados, como el material se ha extraído, la base del cráter se calentará o incluso quemará eléctricamente y posteriormente terminará siendo fundida. Esto explica porqué muchas de las regiones interiores en las formaciones multi-anillo son habitualmente oscuras. La abundancia de pequeños cráteres en los bordes de los anillos grandes indican la probabilidad de descargas eléctricas de arco. Cuando el arco eléctrico se mueve va perforando y creando una cadena de cráteres. Si los cráteres se superponen, el resultado es una zanja de lados escarpados con paredes ondeadas. El arco eléctrico puede cortar la zanja y saltar a cierta distancia antes de volver a cortar otra.

Es posible que el origen de las cuencas multi-anillo, anillos rocosos de origen eléctrico, no tengan su origen en impactos de asteroides o cometas hace miles de millones de años. Hemos visto que pudieron haber sido creadas por la acción de arcos eléctricos interplanetarios, generando elevadas temperaturas y comportándose de manera explosivamente violenta.
La Cuenca Caloris, en Mercurio, de 1,72 millones de km 2.
© NASA
La Cuenca Caloris, en Mercurio, de 1,72 millones de km 2.
Imagen espectacular del Mare Orientale
© NASA
Imagen espectacular del Mare Orientale, en la Luna, un claro ejemplo de formación multi-anillo. Imagen obtenida por la sonda LRO.