Un estudiante de Nueva Jersey despertó una fuerte polémica tras anunciar la Universidad de Rutgers no le permiten tomar clases porque no ha sido vacunado contra el COVID-19, a pesar de que solo está estudiando virtualmente desde su casa.
Vaccine protests
© Corinne Forever/Screenshot vía TheBL/YouTube
Protesta por la vacunación contra el virus PCch en la Universidad de Rutgers en New Brunswick, Nueva Jersey, el 21 de mayo de 2021.
Logan Hollar, de 22 años, dialogó con el medio de noticias locales NJ.com, a quien informó que tomó la decisión de no vacunarse teniendo en cuenta que todas las clases a las que se encuentra inscripto son remotas y las puede tomar desde su casa en Sandyston, a unas 70 millas (110 km) del campus de Rutgers, tal como lo ha hecho durante todo el año 2020.

Pero para su sorpresa, cuando el estudiante de psicología quiso acceder al correo electrónico se encontró con su cuenta bloqueada por la institución. Cuando se comunicó para consultar sobre lo sucedido le dijeron que necesitaba vacunarse para revertir la situación, a pesar de que no tenga planes de asistir a clases en persona.

Ante la extraña situación Hollar presentó un reclamo oficial dentro de la universidad, pero le respondieron que pueden pasar varias semanas hasta que se tome una decisión respecto a su caso, mientras tanto continúa perdiendo clases que comenzaron el 1 de septiembre.

Hollar se mostró indignado ante lo sucedido y advirtió que "probablemente buscará transferirse a una universidad diferente". También informó que conoce al menos a un estudiante que se encuentra en la misma situación que él.

"No pertenezco a un grupo de edad de riesgo. Estoy sano y hago ejercicio. No encuentro razón para que el COVID me de miedo", argumentó, probablemente refiriéndose a los numerosos estudios que muestran que la tasa de mortalidad por COVID-19 entre los adultos jóvenes de su grupo de edad, es mínima. "Si alguien quiere vacunarse, está bien para mí, pero no creo que deban presionarlo".

La Universidad de Rutgers fue una de las primeras en Estados Unidos en anunciar la obligatoriedad de vacunas a sus estudiantes y docentes, lo que despertó varias protestas.

Durante el mes de mayo más de 500 alumnos se reunieron pacíficamente en la universidad advirtiendo que el grupo no está en contra de las vacunas, sino al mandato universitario que priva a los estudiantes de la libertad para tomar sus propias decisiones en lo que respecta a su salud y su cuerpo, acorde a lo reportado por CNBC.

"Estoy en contra de este mandato por varias razones: una porque se está utilizando como una herramienta política en Nueva Jersey, y en todo el país", dijo Sara Razi, una de las organizadoras de la protesta, según News 12 New Jersey. "El objetivo es sobornar a los estudiantes para que se obliguen a vacunarse, o para tener una educación y volver a una vida normal".

En Estados Unidos la mayoría de las vacunas se encuentra aún en estado experimental, y esta es razón suficiente para que la obligación de vacunas despierte grandes críticas entre quienes se ven afectados por no poder continuar una vida normal, como el caso de Hollar.


Comentario: Todas las vacunas se encuentran en un estado experimental y ninguna ha recibido ningún tipo de aprobación oficial, excepto una, la Pfizer, y definitivamente hay algo muy mal en los documentos de "autorización total" de Pfizer-Biontech.


Finalizada la Segunda Guerra Mundial, cuando las audiencias de Nuremberg revelaron que los médicos nazis habían forzado o coaccionado a prisioneros de guerra y a otras personas a experimentos humanos riesgosos e incluso mortales, el tribunal ayudó a crear lo que se conoció como el Código de Nuremberg de 1947, el cual establece varias normas internacionales que apuntan a regular las actividades de experimentación en seres humanos. La mayor parte de los países, incluido Estados Unidos, adhiere y forma parte de estas normativas.

El primer y más extenso principio del Código determina cuáles son las estrictas condiciones para establecer el consentimiento voluntario de quienes se someten a la experimentación humana, incluido que el individuo no puede estar expuesto a "ningún elemento de fuerza, fraude, engaño, coacción, extralimitación u otra forma ulterior de restricción o coerción".

No hay dudas sobre el hecho de que si las instituciones educativas exigen a sus estudiantes a que reciban estos tratamientos experimentales para poder ingresar es, por definición, coercitivo y viola este primer principio del Código de Nuremberg.