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A partir de octubre, las Naciones Unidas (ONU) podría sumar una nueva restricción al mercurio, un elemento sospechado de causar daños en el medio ambiente y la salud de millones de personas. Es que al compromiso asumido por muchos países para controlar su desarrollo se sumaría la prohibición de utilizarlo en medicamentos, si prospera la postura de la entidad en la próxima ronda de negociaciones internacionales (INC-3), que se desarrollará del próximo 31 de octubre hasta el 4 de noviembre en Nairobi (Kenia).

Según informaron fuentes de la ONU, el nuevo tratado mundial d sobre el mercurio podría prohibir la presencia de esta sustancia en los medicamentos de uso humano y animal, según se desprende de la versión revisada este texto que han redactado y publicado recientemente los expertos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, siglas en inglés).

"UNEP ha elaborado esta nueva versión del tratado, publicada el pasado 22 de julio, a petición de los países que participaron el pasado mes de enero en la II sesión del Comité Intergubernamental de Negociación para la preparación del instrumento vinculante para el manejo de mercurio (INC2, en inglés), celebrada en Chiba (Japón)", destacó un programa especial de Radio ONU.

Este texto, que se creó para reflejar los diferentes puntos de vista expresados en los encuentros INC, señala importantes retos globales sobre el mercurio, entre ellos los límites en el uso de mercurio en procesos y productos, como alimentos, pesticidas, pinturas, empastes dentales o fármacos de uso veterinario y humano.

Para la presidenta de la Coalition for Mercury-free Drugs (CoMeD), Lisa Sykes, madre de un niño diagnosticado con intoxicación por mercurio relacionada con una vacuna, "la inyección innecesaria de mercurio a embarazadas y niños, como parte de una vacuna u otros medicamentos, es una práctica habitual y con frecuencia no reconocida".

Timerosal (49,6 por ciento de mercurio en peso), una sustancia que aún es utilizada como conservante de vacunas y agente esterilizante de los procesos, es un componente innecesario y algunas veces no declarado, de muchas vacunas. Según especialistas, su uso está asociado con trastornos del desarrollo neurológico, cáncer, defectos congénitos y aborto involuntario. Los más perjudicados por timerosal en vacunas son fetos y recién nacidos.

No es la primera vez que la ONU arremete contra este metal pesado. El año pasado, ministros de medio ambiente de 140 países se comprometieron a negociar un tratado internacional para controlar el mercurio, una iniciativa de la entidad. Cabe recordar que los gobiernos acordaron ocho puntos en los que trabajarán. Entre ellos figuran mejorar la capacidad de las naciones de almacenarlo de manera segura, y reducir su uso en productos como los termómetros, y en algunos procesos de fabricación.

También se propusieron concienciar sobre los peligros del mercurio en la minería artesanal, actividad que expone a unos 10 millones de mineros y a sus familias. El acuerdo fue adoptado por consenso al cabo una reunión del Consejo de Administración del Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

Todas las personas en el mundo tienen algún nivel de mercurio en la sangre. Su exceso daña el sistema nervioso y puede afectar las funciones del hígado y de la glándula tiroides. Algunos síntomas de contaminación son irritabilidad, temblores, problemas en la vista, pérdida de memoria y, en ciertos casos problemas cardiovasculares.