Traducido por el equipo de sott.net

Los principales medios de comunicación quieren hacer creer al mundo que el cambio climático nos ha convertido en pollos asados. Sin embargo, las temperaturas del mundo real no se están calentando hasta niveles peligrosos, ni van a hacerlo.
Snow scene
© Filip Bunkins pitslampBlanco
Las noticias de la ABC de Australia, por ejemplo, dicen a sus lectores que la "influencia del cambio climático asegura que casi todas las estaciones son ahora más cálidas de lo normal". Sin embargo, ¡en 2022 Australia vivió la primavera más fría de los últimos 30 años! Grandes ciudades como Melbourne, Adelaida y Canberra registraron sus temperaturas máximas más frías.

Este desajuste entre la realidad y la narrativa de los medios de comunicación se ha ido ampliando en los últimos años. Los modelos informáticos son cada vez más erróneos en sus predicciones del tiempo futuro y engañan a los responsables políticos haciéndoles creer que el día del juicio final es inminente.

Los medios de comunicación, que han vendido su alma a la narrativa apocalíptica, rara vez reconocen el peligro del frío. Para el común de los mortales del hemisferio norte, el frío supone un riesgo mayor porque todo el marco político se centra más en el supuesto calentamiento del planeta que en la preparación para los tiempos fríos.

Como resultado de la sustitución de los combustibles fósiles por ineficaces turbinas eólicas y paneles solares, los europeos del norte se acercan al invierno con mayores costes energéticos y la perspectiva de apagones regionales, todo ello en nombre de la prevención de una falsa emergencia climática.

En el Reino Unido, la Oficina Meteorológica ha emitido una alerta de nivel tres, ya que el aire frío del Ártico está a punto de barrer toda la nación. Una alerta de frío severo incluye previsiones de -10 grados Celsius (14 Fahrenheit) en algunas partes.
"Esté atento a amigos y familiares que puedan ser vulnerables al frío, y asegúrese de que tienen acceso a alimentos y bebidas calientes y de que consiguen calentar adecuadamente sus hogares. Evite exponerse a condiciones exteriores frías o heladas si corre un mayor riesgo de sufrir enfermedades o caídas relacionadas con el frío y manténgase al día de las últimas previsiones meteorológicas."
En lugar de garantizar un suministro energético adecuado, el Gobierno británico se adhiere a una ortodoxia climática culterana mientras habla a los ciudadanos como si fueran niños.

Javier Blas, analista de energía de Bloomberg, teme la complacencia ante la crisis energética europea:
"El invierno astronómico no empieza hasta el 21 de diciembre. Por delante quedan los más de 100 días más fríos del año. Y simplemente no sabemos si la estación será normal, suave o mordazmente fría.... La realidad es la siguiente: Los precios de la energía siguen siendo extremadamente altos, el continente está a merced del clima, el coste de las subvenciones aumenta a un ritmo insostenible y las empresas advierten de la desindustrialización."
Las acumulaciones de nieve del hemisferio norte y la masa de hielo de Groenlandia están en máximos históricos. Las lecturas de temperatura por satélite del Ártico no muestran un calentamiento importante desde 2014. Los datos ilustran un sistema climático dinámico con probabilidad de todo tipo de fenómenos meteorológicos, no un planeta que se recalienta de manera uniforme y desastrosa.

Los retos del clima invernal habrían sido mucho más manejables si los líderes europeos no hubieran desviado sus economías del carbón, el petróleo y el gas natural en favor de tecnologías verdes caras y poco fiables. Por supuesto, el daño de esta locura se ha visto agravado por la perturbación de los mercados energéticos a causa del conflicto ruso-ucraniano.

El progreso humano en los dos últimos siglos ha sido fenomenal, y uno de los mayores logros ha sido el desarrollo de la electricidad y los combustibles fósiles para combatir el frío de los duros inviernos. Ahora estamos deshaciendo esta hazaña y poniendo a millones de personas en peligro de congelación en nombre de una falsa emergencia climática. Los más vulnerables de la sociedad serán los más perjudicados, mientras las élites políticas permanecen cómodas en lujosas moradas.
Sobre el autor:

Vijay Jayaraj es investigador asociado en la CO2 Coalition de Arlington (Virginia). Posee un máster en Ciencias Medioambientales por la Universidad de East Anglia (Reino Unido) y reside en la India.