Pese a que el estado incorrupto del cadáver es para muchos un signo de santidad, especialistas afirman que ciertas condiciones ambientales pueden ralentizar durante años el proceso de esqueletización.
Wilhelmina (Guillermina) Lancaster
© Charlie Riedel / APFieles rezan sobre el cuerpo de la hermana Wilhelmina (Guillermina) Lancaster.
Cientos de feligreses han viajado a un monasterio católico en un pequeño pueblo del estado de Misuri (EE.UU.) para ver el cuerpo de una monja que aparentemente no presenta signos de descomposición cuatro años después de su muerte, recoge la Agencia de Noticias Católica.

Se trata de la hermana Wilhelmina (Guillermina) Lancaster, fundadora del monasterio Las Hermanas Benedictinas de María, Reina de los Apóstoles, que se encuentra en el pueblo de Gower, en las cercanías de Kansas City. La religiosa murió en 2019 a los 95 años y, cuatro años después, el pasado 18 de mayo, el cuerpo fue exhumado para ser trasladado a su lugar de descanso final en la capilla de su monasterio.

Sin embargo, para sorpresa de las monjas benedictinas, que esperaban encontrar solo huesos, al abrir el ataúd vieron el cuerpo y las vestiduras aparentemente intactas, a pesar de que no había sido embalsamado y de que el féretro de madera tenía una grieta, exponiendo los restos a la humedad y la suciedad del ambiente.

En la tradición católica, los cuerpos que desafían el proceso de descomposición son conocidos como 'incorruptos', una señal de santidad. "Creemos que es la primera mujer afroamericana en ser encontrada incorrupta", señaló la madre Cecilia, la abadesa del monasterio y la primera persona que examinó el ataúd.

Por otra parte, expertos explicaron que no es raro que los cuerpos permanezcan en buen estado en los primeros años después del fallecimiento, incluso si no están embalsamados. Según el antropólogo forense Nicholas Passalacqua, los cadáveres "tardan cinco años en esqueletizarse" sin ningún envoltorio que los aísle. Por lo tanto, al profesional no le pareció "demasiado sorprendente" el caso de la monja Lancaster.

No obstante, tal explicación no impidió que varios grupos de fieles llegaran de diferentes partes del país norteamericano, con el objetivo de ver y tocar el cuerpo de la religiosa, el cual permaneció allí hasta este lunes y ahora será colocado en una urna de cristal cerca del altar.