
Es difícil imaginar a los neoyorquinos como blanco del porno-escaneo y el manoseo sexual en plataformas subterráneas llenas de gente o presentándose una o dos horas antes de lo planeado para un viaje de quince minutos. Pero una vez que los burócratas encajan los dientes, llevan el absurdo a sus conclusiones lógicas. Luego serán los autobuses, aunque es aún más difícil imaginar paradas de autobús como zonas de seguridad con escaners y manoseadores inspeccionando pasajeros antes de abordar.
¿Seguirán entonces con los pasajeros de taxis? En las tierras musulmanas en las que el gobierno de EEUU ha venido asesinando a sus ciudadanos por años, las armas favoritas para responder contra los norteamericanos son los carros y camiones bomba. ¿Cuánto tiempo lo tomará a Pistole anunciar que la Gestapo de la TSA instalará retenes en las calles, carreteras y autopistas interestatales para detectar carros bomba? Ese viaje de 15 minutos a la tienda de alimentos se convertirá entonces en un asunto de todo un día.
En efecto, ya ha comenzado. El pasado septiembre, agentes de Seguridad Nacional (Homeland Security), de la TSA y del Departamento de Transporte de EEUU, apoyados por la oficina del alguacil del Condado Douglas, condujeron una operación anti-terrorista en la concurrida autopista interestatal 20 a las afueras de Atlanta, Georgia. La operación, llamada VIPER (Prevención y Respuesta Visible Inter Móvil), requirió que todos los camiones de carga fueran detenidos para buscar bombas. Los agentes federales utilizaron perros, aparatos de escaneo, y una enorme máquina de detección de bombas. Imaginen lo que los retrasos le hicieron a los horarios de entrega y a los productos de los conductores.









