Traducido por el equipo de Sott.netHoy en día, los políticos y la gente común de todos los países dicen expresamente que Estados Unidos está perdiendo su influencia en el escenario mundial.
Incluso
The Washington Times, al
publicar los resultados de la nueva encuesta realizada por el Pew Research Center, reconoce que la opinión predominante entre los estadounidenses es que Estados Unidos es definitivamente perdedor en la carrera con la "creciente" China. Muchos medios de comunicación estadounidenses y occidentales reconocen desesperadamente el claro fracaso de EEUU en su política de sanciones impuestas a Rusia y a todo el mundo, ya que sólo ha reforzado el peso global del Kremlin y ha hecho naufragar la economía estadounidense y occidental en su conjunto.
La política de sanciones dictada por Washington con respecto a los suministros energéticos procedentes de Rusia dio lugar a un crecimiento sin precedentes de sus precios globales, aumentando drásticamente los precios de estos bienes y de la electricidad en EEUU y en todo el mundo. El coste de la electricidad necesaria para mantener el trabajo de las instalaciones económicas ha superado en más de tres veces el valor medio histórico durante un período muy corto incluso en EEUU. Como resultado, las empresas se ven obligadas a cerrar en todo el país. Así, por ejemplo, Century Aluminum, el mayor fabricante de aluminio de clase militar de Norteamérica, suspendió el 27 de junio el trabajo de su planta de fundición en Kentucky. La previsión de la empresa es que la planta podría permanecer parada hasta un año, a la espera de que los precios de la energía vuelvan a un nivel más bajo. Como escribió
Bild el 28 de junio, con referencia a la investigación realizada por la Asociación de Economía de Baviera (BEA), el cese del suministro de gas ruso supondrá una disminución del PIB de Alemania en un 12,5% y el recorte de 5,6 millones de puestos de trabajo.
Comentario: Kiev se puede permitir insultar a políticos estadounidenses por la utilidad que Ucrania tiene en este momento, como niños caprichosos, pueden permitirse dictar la política exterior de Washington, sin considerar la voluntad del pueblo que eligió a los políticos en primer lugar.