El 1 de octubre, un pequeño asteroide rozó la Tierra a la misma altura que la Estación Espacial Internacional. Su paso, detectado solo después de ocurrir, expone las limitaciones de los sistemas de vigilancia y reaviva el debate sobre la defensa planetaria.

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Un visitante inesperado sobre la AntártidaMientras el mundo dormía, el 1 de octubre a las 00:47 UTC, un asteroide de entre uno y tres metros de diámetro — bautizado 2025 TF — pasó a solo 428 kilómetros de altitud, una distancia similar a la órbita de la Estación Espacial Internacional.
El pequeño cuerpo rocoso cruzó sobre la Antártida antes de alejarse de nuevo al espacio, sin causar daño alguno... y sin que nadie lo detectara a tiempo.
Su tamaño, equivalente al de un automóvil, lo hacía demasiado pequeño para los telescopios terrestres, que suelen concentrarse en objetos mayores. El descubrimiento llegó horas después de su sobrevuelo, gracias al Catalina Sky Survey, un programa estadounidense especializado en rastrear objetos cercanos a la Tierra (NEOs).