
Floyd fue asesinado el 25 de mayo, cuando el policía Derek Chauvin le pusiera la rodilla en el cuello más de ocho minutos tras detenerlo en la ciudad estadounidense de Minneapolis, estado de Minnesota.
La familia de Floyd encargó la autopsia, luego de que se publicaran los resultados preliminares del examen realizado por los forenses del condado de Hennepin (Minnesota), quienes no encontraron pruebas físicas que respaldaran un diagnóstico de asfixia traumática o estrangulamiento.
La autopsia por pedido de la familia la realizó Michael Baden, exmédico forense jefe de la ciudad de Nueva York, y por la directora de autopsia y servicios forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Míchigan, la doctora Allecia Wilson, precisó que el examen de toxicología y otros aún están en curso.












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