
Cerca de 400,000 personas asistieron a otra protesta en Hong Kong, según las estimaciones de los organizadores, mientras que la policía puso el número en 138,000. La gente continúa expresando su enojo por un polémico proyecto de ley que prevé enviar a sospechosos criminales a China continental, así como la respuesta policial de mano dura a los mítines anteriores.
Multitudes de personas marcharon por la ciudad gritando consignas que criticaban a la policía y al gobierno local. Miles ignoraron la ruta designada para la marcha y rodearon la oficina de enlace del gobierno chino.
Allí, pintaron con aerosol sobre las lentes de las cámaras de seguridad, escribieron grafitis en las paredes y desfiguraron las letras en la puerta de la oficina. Algunos quemaron montones de basura en las calles de afuera. La policía los empujó de vuelta al distrito financiero, donde estallaron los enfrentamientos.













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