
Ayer muchos salieron por los alrededores de este «campamento base» para comer, comprar tabaco, pasear y, algunos, para huir a otra ciudad o país. Probablemente ya no regresen nunca a Cheste. Muchos aprovecharon esta primera salida para llamar a sus conocidos en España o a «contactos» que quizás les hayan pasado las mafias para continuar su periplo. Desde que llegaron a Valencia obtuvieron un permiso de 45 días para circular por todo el territorio Schengen; tiempo en el que pueden solicitar el asilo o las recomendaciones que les haga el abogado de oficio. «He quedado aquí, en la gasolinera y me voy a Sagunto», decía uno de ellos a LA RAZÓN. Otro trataba de explicarle a alguien que no conocía mucho la zona donde exactamente se encontraba porque sólo podía hacer llamadas pero no tenía conexión a internet para enviar su ubicación.












Comentario: ¿Macron? Pues bien calladito ha estado mientras el Aquarius era rechazado en Italia y España se ofrecía a recibirlo pese a que las costas francesas estaban más cerca del barco. Vean también: