Durante los últimos meses, los expertos en fauna silvestre se han mostrado alarmados por la gran afluencia de aves marinas muertas y demacradas que llegan a las playas de California.

Ahora no solo se ven afectados los pelícanos, sino también otras aves acuáticas como los cormoranes de Brandt, los colimbos, los araos comunes y los zampullines.
El presunto culpable en este caso es más sutil y más insidioso que la neurotoxina de las algas conocida como ácido domoico. Los expertos afirman que estas muertes recientes probablemente estén relacionadas con una ola de calor marina extrema que está provocando cambios letales en la disponibilidad de alimento.
A lo largo de la costa de California, esta primavera las temperaturas del océano se han disparado. En algunos lugares, las temperaturas han subido entre 4 y 8 grados por encima de la media, batiendo todo tipo de récords históricos. Por ejemplo, en La Jolla, casi el 30 % de las lecturas tomadas frente al muelle de Scripps este año han superado los récords de temperatura anteriores.












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