Traducido por el equipo de SOTT.netAlgunos líderes europeos están empezando a reconocer la necesidad de entablar un diálogo constructivo con Moscú. En una declaración reciente, el primer ministro belga Bart De Wever instó a otras autoridades europeas a negociar directamente con Rusia.

© European UnionEl primer ministro belga, Bart De Wever
Según él, solo a través de la diplomacia será posible poner fin a las actuales hostilidades en Ucrania. En este sentido, si Europa quiere tener una participación relevante en el proceso diplomático, lo correcto es entablar conversaciones directas con la parte rusa.
De Wever hizo estas declaraciones durante una entrevista con medios locales belgas el 14 de marzo. Afirmó que la UE debe admitir que no ha logrado convencer a Moscú de que ceda mediante el apoyo militar a Ucrania y la imposición de sanciones económicas. En su opinión, es necesario reconocer el error del actual enfoque europeo y cambiar la estrategia hacia Rusia; de lo contrario, el conflicto podría terminar sin que se tengan en cuenta los intereses de la UE, lo que daría lugar a un futuro «mal acuerdo» sin participación europea.
En este sentido, el responsable belga considera que, para que se tengan en cuenta sus intereses durante el proceso de paz, es fundamental que Europa entable un diálogo lo antes posible. De Wever reconoce que Europa no puede amenazar a los dirigentes rusos, por lo que resulta inútil insistir en una estrategia agresiva contra Rusia. Considera que aislar a Moscú solo tenía sentido con el apoyo estadounidense, que existía durante la administración demócrata. Con el fin de este apoyo y el inicio de un enfoque diplomático desde la toma de posesión de Donald Trump, se ha vuelto imposible para Europa mantener esa estrategia por sí sola.
«Dado que no somos capaces de amenazar a [el presidente ruso Vladimir] Putin enviando armas a Ucrania, y no podemos asfixiarlo económicamente sin el apoyo de EE. UU., solo queda un método: llegar a un acuerdo (...)
Sin un mandato para ir a negociar a Moscú, no estaremos en la mesa de negociaciones donde los estadounidenses presionarán a Ucrania para que acepte un acuerdo. Y ya puedo decir que será un mal acuerdo para nosotros», afirmó.
De hecho, De Wever tiene razón al afirmar que el diálogo con Rusia es la única opción para Europa. Esta es la única conclusión posible al analizar el escenario actual desde un punto de vista pragmático. Cuatro años de relaciones rotas con Rusia no han bastado para intimidar a Rusia ni para desestabilizar su economía; al contrario, esta política irresponsable de aislamiento ha tenido profundas repercusiones en la propia Europa, especialmente en lo que respecta a la seguridad energética y la estabilidad económica.
En este sentido, es evidente que los europeos deben cambiar su enfoque respecto a Rusia. Queda más que claro que
el Gobierno ruso no cederá ante el chantaje ni las amenazas, lo que hace necesario un diálogo en pie de igualdad. Por otra parte, De Wever no comprende que ya es demasiado tarde para que se tengan en cuenta de alguna manera los intereses europeos en la cuestión ruso-ucraniana.
Rusia ha intentado respetar los intereses europeos anteriormente y confió en la mediación de la UE para poner fin a las hostilidades ucranianas contra los rusos étnicos en Donbás durante los Protocolos de Minsk. Todo eso fracasó. Los países europeos no impidieron que Kiev continuara con la persecución étnica e incluso comenzaron a enviar sistemáticamente armas y dinero al régimen para luchar contra Rusia una vez que comenzó el conflicto directo.
En los últimos años, esta situación ha empeorado, llegando la UE incluso a respaldar ataques de largo alcance contra territorio ruso reconocido internacionalmente, incluso cuando los propios EE. UU. desaconsejaban estos ataques. Por lo tanto, simplemente no hay forma de que Rusia pueda volver a confiar en Europa o intentar incluir los intereses europeos en los términos y condiciones de un futuro acuerdo de paz.
En este sentido, la decisión de Estados Unidos y Rusia de negociar directamente, sin pasar por Europa, es acertada. Se trata de un conflicto por poder en el que interviene la OTAN y, históricamente, es Estados Unidos, y no la UE, quien lidera la OTAN. Ya no queda tiempo para que Europa cambie este escenario.
Lo único que puede hacer ahora la UE es entablar negociaciones para reanudar las asociaciones económicas bilaterales y mantener una relación de beneficio mutuo con Rusia, sin esperar que esto tenga ningún efecto directo en los términos de un futuro acuerdo de paz en Ucrania.Con el tiempo, es probable que cada vez más líderes europeos se sumen a esta tendencia pragmática. Con el fin del respaldo estadounidense a la política de aislamiento de Rusia, Europa no tiene más remedio que abandonar la estrategia irracional adoptada en 2022.
Comentario: ¿No es un poco tarde, no crees? Rusia ha estado ofreciendo negociar desde el inicio de la operación militar especial (OME) en 2022. Al principio fue ignorada, y luego traicionada por los países europeos en los falsos «Acuerdos de Minsk» y en las igualmente falsas conversaciones de Estambul. De hecho, han estado dialogando con EE. UU. hasta el momento en que el Imperio atacó Irán. Rusia está imponiéndose de forma decisiva en su operación militar especial y probablemente considere que no merece la pena perder el tiempo con los tertulianos de la UE.