Traducido por el equipo de SOTT.net

Karol Nawrocki ha criticado las políticas energéticas y migratorias de la Unión, que «van en contra del sentido común», así como los «proyectos ideológicos».
Polish President, Karol Nawrocki
© CopyrightEl presidente polaco, Karol Nawrocki, pronuncia un discurso en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) celebrada en Dallas, Texas (EE.UU.), el 28 de marzo de 2026.
El presidente polaco, Karol Nawrocki, ha afirmado que la UE «necesita una reforma urgente» y ha criticado las políticas energéticas y migratorias contraproducentes impuestas a los Estados miembros por burócratas no elegidos, así como el creciente sesgo ideológico dentro del bloque.

Una encuesta realizada por Eurobazooka a finales del año pasado indicaba que el 25 % de los encuestados polacos estaba a favor de un «Polexit», mientras que otro 6 % no estaba seguro, lo que convierte al país en un importante foco de euroescepticismo. El diario nacional Gazeta Wyborcza señaló en aquel momento que, en una fecha tan reciente como 2022, alrededor del 92 % de los polacos estaba a favor de permanecer en la UE.

En los últimos años, los conservadores polacos han acusado cada vez más al bloque de imponer normas sociales liberales en cuestiones como los derechos LGBT, la política de género y las reformas judiciales en su país, predominantemente católico.

Dirigiéndose a un público estadounidense mayoritariamente republicano en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) celebrada el domingo en Texas, Nawrocki afirmó que «poderosos burócratas [de la UE] están tomando decisiones que van en contra del sentido común». Citó las «políticas energéticas del bloque, que avanzan demasiado rápido sin tener en cuenta la realidad económica y la seguridad energética», así como las «políticas migratorias que no protegen las fronteras ni la cohesión social».
«Hay iniciativas para centralizar la toma de decisiones, dejando de lado a las naciones y la responsabilidad democrática», lamentó el presidente polaco.
Según Nawrocki, en ocasiones, los dirigentes de la UE han intentado imponer «proyectos ideológicos» a los Estados miembros, en un aparente intento de «alejarnos de los valores que construyeron nuestra civilización cristiana, en lugar de reforzarlos».

En una publicación en X a principios de este mes, el primer ministro polaco, Donald Tusk, afirmó que existía «una amenaza real» de que su país pudiera abandonar la UE después de que el presidente Nawrocki vetara una ley que habría permitido a Varsovia obtener casi 44 000 millones de euros (50 000 millones de dólares) en préstamos de defensa de la UE a bajo interés.

El Gobierno acabó autorizando a sus ministros de Defensa y Finanzas a firmar directamente el acuerdo «Iniciativa de Seguridad para Europa» (SAFE), eludiendo así el veto.

Tusk, que anteriormente ocupó el cargo de presidente del Consejo Europeo, acusó a la oposición de derecha y a Nawrocki personalmente de ponerse del lado de Rusia, del movimiento MAGA del presidente estadounidense Donald Trump y de las facciones euroescépticas europeas lideradas por el primer ministro húngaro Viktor Orbán en su intento de «destruir la UE».