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Música que se adapta al estado de ánimo de los usuarios, una verdadera revolución científico-tecnológica.
La tecnología se apropia de argumentos propios de la ciencia ficción. Investigadores trabajan en un sistema que se propone detectar el estado anímico de las personas para que las melodías vayan en sintonía e incluso logren revertir el mal talante.

La música siempre fue una buena aliada, en compañía o en soledad, el fondo armonioso de las notas musicales permite que nuestra imaginación vuele a la par de lo que el ritmo y nuestros pensamientos convocan. Si por medio de los avances tecnológicos esto sirviera para poder salir de un estado de tristeza, entonces se podría decir que se ha compuesto una buena pieza melódica.

En ello trabajan investigadores de la Universidad de Reading y de la Universidad de Plymouth, dos instituciones británicas que están desarrollando una interfaz cerebro-ordenador que tomando ciertos datos del cerebro humano sea capaz de reconocer el estado anímico y reproducir un sonido adaptado.

Lo provechoso de este invento no es sólo la captación intuitiva del humor para luego traducirlo en notas musicales, sino que además los datos provistos sean capaces de generar señales eléctricas neuronales que modifiquen el ánimo, si así fuera necesario. Es decir, si una persona está transitando una situación dolorosa podría cambiar sus percepciones emocionales con sólo conectarse a este software.

Para esto, el proyecto utilizaría la electroencefalografía, mediante la técnica EEG que registra la actividad bioeléctrica del cerebro. En base a este registro el software emitiría una música cuya función es provocar ciertas emociones específicas. El sistema se denomina BCI (en inglés, Brain Computer Interfaces) y su hallazgo se remonta al año 1875 cuando el científico Richard Caton utilizó un galvanómetro para observar los impulsos eléctricos del cerebro de algunos animales.

Dicho descubrimiento permite muchos años después que, aprovechando el acceso a la tecnológica en forma doméstica, los usuarios puedan recurrir a un explorador de ondas cerebrales desde la misma PC hogareña o hasta desde un teléfono inteligente. Los investigadores a cargo del actual proyecto pretenden que el sistema se utilice como una herramienta terapéutica en pacientes depresivos.

Por medio de esta manifestación, las computadoras y cerebros estarían conectados y sincronizados de una manera positiva, dado que una interfaz mediaría para beneficiar las funciones mentales.

En definitiva, de concretarse este proyecto, habría que agradecerle a la ciencia y a la tecnología en el caso que sea capaz de hacernos un mimo musical cuando más lo necesitamos.