
El terremoto, que tuvo lugar a las 16.30 horas del domingo, tuvo su epicentro en Longtoushan, a 23 kilómetros al suroeste de la ciudad de Ludian, según ha indicado el Centro Nacional de Seguimiento de Terremotos de China.
Las tareas de rescate y la llegada de ayuda humanitaria se han complicado debido a las intensas lluvias que caen en la provincia y a los corrimientos de tierra.
Ayuda "ordenada y efectiva"
El ministerio de Asuntos Civiles chino ha pedido a la población que se apresta a ayudar a que lo haga de forma "ordenada y efectiva".
"Las primeras 72 horas después de un desastre son clave. Para asegurar el rescate de los supervivientes, aconsejamos a los voluntarios no profesionales que no entren a la zona del terremoto por sí mismos para no entorpecer el tráfico y las comunicaciones", ha advertido Pang Chenmin, director de la agencia de asistencia a desastres del ministerio, en declaraciones recogidas por Xinhua.
Asimismo, ha instado a los "buenos samaritanos" que quieran hacer donaciones a que contacten con las autoridades primero para saber qué se necesita más y a que las hagan a través de grupos de caridad registrados oficialmente.
Por el momento, los equipos médicos se han quejado de la falta de provisiones para atender a los heridos en los hospitales de campaña instalados en la zona afectada, y han alertado de la urgencia por trasladar a mejores centros a algunos de ellos que necesitan operaciones más complejas.
No cesar en la búsqueda de supervivientes y desaparecidos
El primer ministro Li Keqiang aseguró este martes desde la zona de la catástrofe que sacarán a los enfermos más graves del área arrasada por el terremoto y pidió a todos los equipos desplazados que "no cesen la búsqueda de supervivientes y desaparecidos".
Además, anunció que se enviarán más efectivos militares para ayudar y que se tomarán medidas para prevenir posibles epidemias.
Los equipos siguen trabajando a contrarreloj ante las previsiones de lluvias torrenciales para los próximos días y la posibilidad de fuertes réplicas del sismo que sacudió la región el pasado domingo.
Las autoridades comunistas han atribuido la elevada cifra de muertos a la fragilidad de las construcciones, la poca profundidad del terremoto -sólo 12 kilómetros- y a la densidad de población en esta zona, muy superior a la media provincial, mientras los residentes criticaron su falta de inversión en Ludian, que es una de las regiones más pobres de China.
El suroeste chino es una zona de frecuente actividad sísmica y, en esta época del año, también sufre intensas lluvias que el pasado mes provocaron serias inundaciones y corrimientos de tierra.



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